El tiempo vuela y el cine lo atrapa
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'Boyhood' y otros juegos del tiempo

El tiempo vuela y el cine lo atrapa

La facilidad con la que el cine puede representar el paso del tiempo hace que los cineastas experimenten con diferentes formas de narrar la vida de una persona

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'Boyhood', la historia de Mason durante doce años de su vida

La facilidad con la que el cine puede representar el paso del tiempo ha hecho que muchos cineastas experimenten con diferentes formas a la hora de narrar la vida de una persona. En la mayoría de las ocasiones se buscan actores de diferentes edades que guarden parecido entre sí y puedan representar diferentes etapas de esa vida, como ocurre en Forrest Gump.

Otros filmes, como El curioso caso de Benjamin Button, se sirven de las nuevas tecnologías o ingeniosos recursos de maquillaje y peluquería para que el espectador diferencie el cambio de la persona (aunque sea invertido). Pero también existen cintas más creativas que, con un tono más metafórico y a partir de diversas personas (de diferente género, edad, o raza), son capaces de representar la existencia de una sola persona, como ocurre en el singular biopic de Bob Dylan I'm not there.

Sin embargo, existe otra opción más evidente que todas las anteriores: mostrar la vida tal cual, siendo paciente y trabajando con el paso del tiempo. Un proceso que es menos frecuente debido al compromiso que exige, pero que no ha supuesto barrera alguna para Richard Linklater en su nueva película Boyhood. Un filme que ha rodado durante doce años para mostrar, en clave de ficción, el crecimiento de un niño interpretado por Ellar Coltrane.

Aunque parezca una novedad, no es un caso único. Por ello El Confidencial ha querido poner en común otras incursiones temporales dentro del medio cinematográfico, empezando con un ejemplo del mismo director.

La trilogía de Jesse y Celine

Primera exploración de Linklater sobre la extensión del tiempo en el medio cinematográfico. Una historia de amor entre un joven americano interpretado por Ethan Hawke y una estudiante francesa que encarna Julie Delpy. Ambos se encuentran en un tren camino a Viena y deciden pasar una noche juntos por la ciudad austriaca.

Este romance que comenzó en 1995 con Antes del amanecer volvió casi una década más tarde con la secuela Antes del atardecer, en la que los mismos personajes (interpretados por Hawke y Delpy también) volvían a encontrarse en París y reanudaban su relación.

Como no podía ser de otra forma, Jesse y Celine volvieron a la cartelera nueve años más tarde, en 2013. En esta ocasión se llamó Antes del anochecer dónde los mismos personajes formaban parte una familia y tenían una particular crisis matrimonial.

Las aventuras de Antoine Doinel

Conjunto de cinco películas escritas y dirigidas por el director francés François Truffaut e interpretadas por Jean-Pierre Léaud en el papel de Antoine Doinel. Una colaboración que surgió en 1959 con el primer largometraje de ambos: Los 400 golpes, que narra las diferentes desventuras de la infancia de este personaje. Un filme con claros tintes autobiográficos (como toda la serie) que supuso el inicio de la Nouvelle Vague, la corriente cinematográfica francesa que revolucionó el cine moderno.

Este personaje fue recuperado en 1962 en el fragmento Antoine et Colette de la película colectiva El amor a los veinte años, dónde un joven Antoine descubria su primer amor. Sin embargo, sería en la siguiente entrega donde encontraría su gran amor: Christine, y fue en la película Besos Robados de 1968. A continuación llegaría Domicilio Conyugal en 1970, donde se adentraba en el matrimonio y, finalmente, El amor en fuga de 1979, la última entrega, en la que se enfrenta a los demonios de un divorcio.

The Up Series

Esta serie documental británica llamada en un origen Seven Up! rastrea cada siete años la vida de diferentes individuos. Fue creada en 1964 y se centró en las experiencias e impresiones de 14 niños de siete años con diferentes procedencias y entornos socio-económicos. Con el paso del tiempo, los niños han ido creciendo y, en 2012, se pudo ver el octavo episodio o 56 Up!, en el que sus protagonistas casi sexuagenarios reflexionan sobre el devenir de sus vidas.

Aunque no todos los participantes iniciales siguen apareciendo (en la última entrega falló solo uno), la mayoría han tenido continuidad. Casos como el de Tony, un niño que soñaba con ser jockey y que, tras varios intentos fallidos, acabó obteniendo la licencia de taxista para dedicarse a ello toda su vida. Desde la segunda entrega, la serie ha sido realizada por el documentalista Michael Apted.

Este modelo de documental seriado ha tenido mucho éxito tanto dentro como fuera del Reino Unido. Conocido como The Up series, es un formato que ha sido adaptado con éxito en otros países como Estados Unidos, Japón, Suecia, Rusia o Sudáfrica, entre muchos otros.

La trilogía de Mick Travis

Nos encontramos ante las películas: If... , Un hombre con suerte y Britannia Hospital. Todas ellas dirigidas por Lindsay Anderson y protagonizadas por Malcolm MacDowell en el papel de Mick Travis. Al contrario que en los ejemplos anteriores, en este caso no hay una continuidad tan uniforme, sino más bien alegórica. Travis representa a un hombre cualquiera, el simple arquetipo de un personaje que cambia según las circunstancias de la película.

La alocada interpretación del protagonista de La naranja mecánica sirve como excusa, pero más allá de la hipérbole y la sátira, estos filmes hablan de su contexto contemporáneo. Con diferentes tonos y centrándose en diferentes instituciones (como un colegio, una fábrica, un hospital o el cuerpo diplomático) estas películas son un claro análisis sociopolítico de Inglaterra durante los años 70.

Secretos de un matrimonio y Saraband

Esta es la historia de la relación entre Marianne y Johan, iniciada por el director sueco Ingmar Bergman en 1973 con Secretos de un matrimonio, la única serie televisiva que llegó a realizar. Los personajes principales están interpretados por dos de sus actores más característicos: Liv Ullmann y Erland Josephson, quiénes 30 años más tarde volvieron a reunirse para realizar la película Saraband , con la que volvía a realizar un largometraje desde Fanny y Alexander.

Lo que empezó como la historia de un matrimonio fue convirtiéndose, poco a poco, en la historia entre dos personas. Mientras que la serie televisiva se centra en cómo se va rompiendo el matrimonio y los sucesos que originan el divorcio, la película vuelve a los personajes tras décadas sin estar en contacto. Es precisamente con Sarabande y esa reunión entre Marianne y Johan cuando el espectador percibe la misma clase de nostalgia que puede verse hoy en el filme de Linklater.

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