Locarno, el pasaporte internacional para el otro cine español
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'ANTÍGONA DESPIERTA' ENAMORA A LA CRÍTICA

Locarno, el pasaporte internacional para el otro cine español

El festival sigue siendo la mejor plataforma internacional para ese cine español que se escapa de los circuitos comerciales

placeholder Foto: Fotograma de 'Antígona despierta' (Labyrinth Films)
Fotograma de 'Antígona despierta' (Labyrinth Films)

No se va a repetir en el Festival de Locarno el éxito del cine español de la pasada edición, cuando Història de la meva mort de Albert Serra se llevó el prestigioso Leopardo de Oro, y Costa da Morte le supuso a Lois Patiño el Premio al Mejor Director de la sección Cineastas del Presente. Este 2014 no hay títulos españoles ni en la Competición Internacional ni en la dedicada a los directores debutantes en el largometraje. Pero sí los encontramos en otros apartados.

Los Pardi di domani (Leopardos del mañana) acogen tres cortometrajes españoles, mientras que el largometraje Antígona despierta de Lupe Pérez García se puede ver este miércoles en Signs of Life, la sección no competitiva que engloba las películas más inquietas y creativas del panorama internacional. De esta manera, Locarno sigue siendo la mejor plataforma internacional para ese cine español que se escapa tanto de los circuitos comerciales como de las formas más institucionalizadas del cine de autor.

Antígona despierta es un buen ejemplo de estas extrañas y hermosas películas que brotan en nuestro país a pesar de las crecientes dificultades con que se topan los creadores cinematográficas. Segundo largometraje de la directora y también montadora argentina afincada en Barcelona Lupe Pérez García, la película se ha llevado a cabo sin ningún tipo de financiación pública, gracias a la implicación de un pequeño equipo de profesionales y de los productores Cristina Lera y Juan Barrero, encargado él también de la dirección de fotografía.

Antígona era un personaje que fascinaba a Lupe: “No me cae del todo bien, por cuestiones políticas yo soy más de Creonte. Pero me interesa mucho su locura, esa pérdida total de referentes”. Desde hace años a la directora le rondaba por la cabeza adaptar Antígona Vélez, la versión de la tragedia de Sófocles que llevó a cabo el escritor argentino Leopoldo Marechal por encargo de Evita, “en su afán de dotar al peronismo de una carga de alta cultura”.

Sin derechos de la obra

“Quería rodar un teaser de este proyecto para buscar financiación, pero al final me negaron los derechos de la obra”. Pero Antígona permaneció. Y pasó de lospaisajes de la Patagonia de la pieza de Marechal a los escenarios brumosos que rodean el castillo de Loarre en Huesca. Aquí trasladó el mito de Antígona (Gala Perez), la mujer que desafía las órdenes de Creonte, rey de Tebas, para enterrar a su hermano.

Pero Antígona despierta no es una mera adaptación lejos de los escenarios de la tragedia clásica. El proceso de creación del film se fue enriqueciendo a lo largo del rodaje e incorporó elementos y personajes ligados al lugar. Así, el mito se ramifica en toda una serie de situaciones contemporáneas: las recreaciones de guerras históricas que se llevan a cabo en la comarca (puestas en escena minuciosas de batallas entre rusos y alemanes durante la Segunda Guerra Mundial cuyos participantes se explican ante la cámara); el testimonio de un experto en buitres que defiende la nobleza de estas aves carroñeras de los cadáveres que, como el del hermano de Antígona, se dejaban a la intemperie; o la aparición de un veterano motero como si de Edipo se tratara...

“Nos encontramos que el mito adquiría reverberaciones inesperadas en las localizaciones donde rodábamos, que a todo el mundo le atañía de algún modo”, comenta Barrero. Y aprovecharon esta concatenación de casualidades mágicas para construir un film que discurre libremente, sin ajustarse a ninguna estructura narrativa férrea.

A pesar de la falta de apoyo económico, los productores se han sentido cómodos con su modelo de trabajo. “El sistema español es muy lento, tienes que ir con pies de plomo y dependes de múltiples factores. Si hubiéramos entrado en el proceso de solicitud de subvenciones posiblemente no hubiéramos rodado la película”, confiesan Barrero y Lera. “Y la selección en Locarno cambia radicalmente la trayectoria del film. Es todo un impulso para su recorrido vital, ya que la distribución comercial apenas deja espacio para este tipo de cine”. “Yo siento una alegría enorme”, explica Lupe, porque para mí la marca del Leopardo de Locarno ha ido siempre asociada a que una película valía la pena”.

Los Leopardos del mañana

El marchamo de calidad del festival suizo es algo que tiene claro el productor Carlos Esbert, de Artika Films, que cuenta por segunda vez con un film en Locarno. En 2012 presentó Arraianos de Eloy Enciso y este 2014 ha sido seleccionado con el corto Los Invencibles de Javier Barbero y Martín Guerra, una ficción que se acerca al género sin someterse a él. La película parte de la acampada de una familia en el bosque para ir cobrando visos de pesadilla a medida que el entorno natural deviene más amenazante.

Para Esbert, mientras los certámenes más reconocidos como Cannes y Venecia apuestan por directores ya consagrados, “Locarno se ha convertido en el referente europeo e internacional para estas propuestas más valientes o para esos autores que todavía no se han convertido en marca.”

La filosofía de Artika Films es clara. “En estos momentos en España resulta muy difícil llevar a cabo un cine industrial. Y te acaba resultando más provechoso apostar por un cine radicalmente diferente que quedarte en un formato intermedio. Diferente no significa hacer lo mismo más barato. En los últimos años se ha tendido a confundir ambos conceptos. Y las consecuencias del low cost mal entendidohan sido catastróficas. Por un lado, los cineastas acaban frustrados porque pretenden hacer un tipo de película para la que no tienen los medios.El resultado además no es satisfactorio.Por el otro, se ha desvalorizado el trabajo de los profesionales del sector” .

Para productores como Esbert que producen películas de “largo recorrido”, Locarno es como el pasaporte para este largo viaje, “el sellado en una cocción a fuego lento”.“Llegar aquí con Arraianos nos permitió estar en muchos otros festivales. Por ejemplo, nos programaron en el Festival de Sevilla, lo que llevó a conseguir una distribuidora para el film.”

Cine gallego

Tras Arraianosen 2012 y Costa da Morte en 2013, este 2014 Locarno vuelve a contar por tercer año consecutivo con una película gallega. Se trata del corto Ser e voltar, de Xacio Baño, que comparte con los dos títulos anteriores características del llamado Nuevo Cine Gallego, por mucho que su director argumente que “yo no tengo la cultura cinematográfica de Eloy y Lois, y trabajo a una escala mucho más pequeña”.

Aquí el cineasta regresa al pueblo de sus abuelos para llevar a cabo lo que en principio se esboza como un clásico retrato cinematográfico de dos ancianos en sus quehaceres habituales, pero que acaba yendo más allá. “Filmarles a ellos también significaba explicarme a mí mismo: por qué me dedicaba al cine y cómo me sentía a mis 30 años en esta situación”.

Baño ha optado por autoproducirse, con una pequeña ayuda institucional, este corto “personal y autoreflexivo que no esperaba que seleccionaran en este certamen. En esta edición han cambiado los seleccionadores de cortometrajes, que se han mostrado más abiertos a otro tipos de propuestas”. En su pieza, su abuela le recrimina algo que deben haber oído muchos otros cineastas: “Has escogido una carrera que no vale para nada. ¿de qué vas a vivir?

También ha optado por la producción propia y la filmación en el entorno más íntimo, Ainara Vera, directora del tercer corto español a concurso, Sertres, un film que se estructura, a la manera de su título, como un palíndromo cuyaparte central la habita una sensual secuencia bañada con miel. Para ella como para el resto de cineastas, Locarno supone la lanzadera para poder mover unas películas que de otra manera difícilmente conseguirían la visibilidad que se merecen.