La animación japonesa se hunde sin Miyazaki
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STUDIO GHIBLI anuncia un cambio inminente

La animación japonesa se hunde sin Miyazaki

Los principales estudios de anime, Studio Ghibli, han anunciado una reestructuración inminente en su metodología de trabajo, cesando la producción de nuevos filmes durante un tiempo

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El director de cine hayao miyakazi anuncia que se retira del cine

Los principales estudios de de animación japonesa del mundo, Studio Ghibli, han anunciado una reestructuración inminente en su metodología de trabajo, cesando la producción de nuevos filmes durante un tiempo indeterminado para centrarse únicamente en la gestión de las licencias de sus obras anteriores. Es decir, paralizan su producción para dedicarse a recoger lo sembrado.

La empresa ha sufrido una descapitalización sangrienta desde que Hayao Miyazaki, la figura más importante del cine de animación japonés y principal estandarte de la firma confirmaba su retirada. El genio del anime y autor de éxitos internacionales como El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke o El castillo ambulante, anunciaba en el Festival de Venecia que El viento se levanta sería su última película como director.

Unos meses después era otro co-fundador, Isao Takahata, quién insinuaba su retiro tras la realización de la película La leyenda de la princesa Kaguya. La segunda figura más reconocible de los estudios se despedía con un filme que se había excedido notablemente del presupuesto.

Finalmente Toshio Suzuki, último de quienes fundaron Studio Ghibli en 1985 y expresidente de la empresa, anunció que dejaba su cargo en la empresa en marzo de este año, dejando la firma a cargo de las nuevas generaciones.

Esta desbandada se ha unido a la poca presencia que tienen en taquilla las producciones de los jóvenes realizadores de Studio Ghibli. Unas nuevas generaciones que no han logrado el éxito que consiguió Miyazaki con sus filmes, por lo que la estructura de la empresa ha quedado obsoleta tras su retiro.

Por ello, y de manera temporal, la compañía japonesa se centrará únicamente en la gestión del legado que han dejado sus predecesores. Un descanso en el que no se iniciarán nuevas producciones que servirá para reestructurar la empresa y hacerla más competitiva para los próximos tiempos.

La búsqueda de una nueva fórmula

Desde la realización de la película Porco Rosso, en 1992, la compañía estableció en su estructura empresarial una plantilla de dibujantes con un régimen laboral fijo, independientemente del número de producciones en las que colaborasen. Un modelo diferente a cualquier estudio de animación japonés, dónde se contrataba un equipo de dibujantes para cada película que se tuviese que realizar.

Una fórmula arriesgada que se basaba en la importancia del aprendizaje y el relevo generacional, que no fue cuestionada debido al éxito que lograron durante esos años las producciones de sus principales creadores Miyazaki y Takahata.

Sin embargo, la jubilación de los principales pilares de la compañía se ha unido al fracaso de algunas de sus cintas, como la recién estrenada Omoide no Marnie (Hiromasa Yonebayashi, 2014), que ha pasado sin pena ni gloria por la cartelera de Japón. Lo que ha creado atmósfera de cambio en Studio Ghibli, y ha obligado a Suzuki a hablar en un programa de televisión de una reestructuración inminente.

Revelaciones que han despertado los rumores sobre el cierre del estudio y se han difundido rápidamente por internet. Unas declaraciones del co-fundador de la empresa que quieren evitar la alarma y hacer creer que solo es un cese temporal de su actividad a la espera de que escampe.

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