Muere Harun Farocki, el azote político del Nuevo Cine Alemán

El director de cine, guionista y artista multidisciplinar centró su carrera en la búsqueda del significado de la imagen

Foto: Muere el director alemán Harun Farocki
Muere el director alemán Harun Farocki

El director de cine, guionista y artista multidisciplinar Harun Farocki ha muerto el pasado miércoles, como confirmó hoy la galería de arte con la que colaboraba, Galerie Ropac de Salzburgo. De origen checo, este cineasta alemán es reconocido como uno de los integrantes originales del movimiento del Nuevo Cine Alemán y dedicó la mayor parte de su vida a la producción de una obra artística compuesta por más de 100 títulos en los que reflexionaba sobre el valor de la imagen.

A medio camino entre la teoría y la práctica, Harun Farocki siempre mantuvo una reflexión política en sus creaciones, cuestionando la influencia que ejercen los medios visuales en el pensamiento humano. Un análisis de las imágenes producidas por nuestra sociedad y de la reacción humana ante ellas. Durante más de cincuenta años, la obra de Farocki fue adaptándose a los nuevos medios y a diferentes modos de representación, experimentando con las nuevas tecnologías.

Este sólido discurso político le separó de otros creadores de su época. Pese a estar relacionado con la nueva ola de cineastas que surgió en Alemania en los años 60 y formar parte de los jóvenes realizadores que firmaron el Manifiesto de Oberhausen, pronto mostró su desinterés ante las obras de sus compatriotas Wim Wenders, Rainer Werner Fassbinder o Volker Schlöndorff, a quienes acusó de conformismo a la hora de hacer cine, adaptándose a la industria y dejando de lado la experimentación.

Sus primeras películas se acercaron al estilo de la nouvelle vague pero, poco a poco, fue confeccionando una obra más próxima al cine de guerrilla, una respuesta veraz al contexto sociopolítico que le rodeaba. A esta época pertenece su obra Nicht Löschbares Feuer (1969), en la que criticaba la crueldad de la Guerra de Vietnam a través de una acción cinematográfica muy próxima a la performance. El mismo artista se plantaba delante de la cámara mientras leía una carta de una víctima del napalm y, acto seguido, se quemaba con un cigarro para representar el dolor que suponía.

Supo combinar la producción cinematográfica con un análisis más teórico, aportando textos que dialogaban con sus creaciones audiovisuales, desarrollando una carrera como docente y a través de su colaboración como redactor en la revista Filmkritik. Una labor crítica que le dió relevancia, pero que también se extendió por su cine, confeccionando obras de metraje encontrado y analizando filmaciones científicas o bélicas.

La singularidad de la creación artística del artista alemán le alejó de la práctica cinematográfica y, con el paso de los años, su obra migró del plano más experimental del cine al entorno museístico y de galerías de arte. Un contexto al que sus métodos de trabajo y formas de exhibición se adaptaban mejor, además de otorgarle nuevas posibilidades. Trasladó su búsqueda del significado de la imagen a un entorno más libre y se dispuso a estudiar nuevas tecnologías como la imagen digital o la realidad virtual.

Paralelamente a su creación más artística, Farocki también es conocido por su trabajo como guionista de muchas de las películas del director polaco Christian Petzold, siendo Barbara (2012) su última colaboración juntos.

Hace apenas dos meses se le pudo ver en España presentando su libro Desconfiar de las Imágenes (ediciones Caja Negra) en el LOOP Festival de Barcelona, a la vez que se mostraba su obra Parallel I-IV, en la galería àngels barcelona.

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