hasta los 6 euros, su valor más barato en 5 años

La entrada de cine baja a precio de 2009

El precio medio del ticket en los primeros seis meses del año se ha situado en 6 euros, la cifra más baja de los últimos cinco años y pone fin a las subidas

Foto: Entradas para ver 'Ocho apellidos vascos' (EFE)
Entradas para ver 'Ocho apellidos vascos' (EFE)

“Si las entradas valieran siempre 2,90 euros, iría todas las semanas” “Ir al cine es carísimo, si bajaran las entradas, la gente volvería”. Argumentos como estos se oían durante la pasada Fiesta del Cine en las colas de las salas. Los espectadores se quejaban de que los altos precios quitaban las ganas de acudir a ver una película y aplicaban la lógica del espectador medio: A menos precio, más entradas vendidas. Parece que la realidad ha acabado dándoles la razón: durante el primer semestre del año, la bajada del precio de las entradas hasta los 6 euros (- 8%) ha venido acompañadas del aumento del número de espectadores (+ 26%)

La crisis económica ha hecho mucho daño en la industria del cine, que en 2013 alcanzó la peor recaudación en un cuarto del siglo. Menos poder adquisitivo, más gente en el paro y, por tanto, menos dinero destinado al ocio.

Pero ¿es realmente tan caro el precio de la entrada en España? ¿Cómo se ha comportado en los últimos años en los que la economía ha sufrido tanto?

Es difícil encontrar datos oficiales sobre el precio de la entrada. Sin embargo, el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) ofrece informes anuales sobre la recaudación de cada curso, así como del número total de espectadores. Con esos datos se puede calcular a cuánto ascendía la entrada en cada momento.

Mirando desde el año 2.000, la entrada ha sufrido un ritmo constante de subidas. Desde los 4,19 euros de 2001 hasta los 6,51 euros de 2010, han sido constantes, a una media de 20 céntimos por año. En 2011 baja cinco céntimos, hasta los 6,46 euros, para volver a repuntar en 2012 hasta el máximo histórico de 6,52 que se ha mantenido con pocas variaciones durante el 2013 (6,51 euros).

Es decir, en plena crisis económica el precio de las entradas ha seguido subiendo, al mismo ritmo que en tiempos pre-recesión económica, y nadie tomó medidas para reducir su valor y paliar la caída de espectadores. La escalada de los precios ha venido acompañada de un descenso brutal en el número de entradas vendidas como se puede ver en el gráfico adjunto.

Hemos pasado de 110 millones de personas (2009) a unos ridículos 78 millones (2013).

En plena crisis económica el precio de las entradas han seguido subiendo, al mismo ritmo que en tiempos pre-recesión económica, y nadie tomó medidas para reducir su valor y paliar la caída de espectadores

Y llegamos a 2014: en los primeros seis meses del año, se han vendido 44 millones de entradas (nueve pertenecen a Ocho apellidos vascos) superando los 33 millones que se lograron en el mismo periodo del año anterior. ¿Y el precio de la entrada? En estos meses ha bajado hasta los 6 euros de media, según los datos del primer semestre ofrecidos por el analista de taquilla Juan Herbera. El precio de la entrada, por tanto, ha vuelto a cifras que no se veían desde hace cinco años.

En seis meses, ha bajado más de medio euro. Una caída de en torno al 8%, la más acusada de este siglo. La bajada ha venido provocada por las medidas adoptadas por la industria para recuperar espectadores tras los catastróficos datos de 2013. Como el regreso del día del espectador (‘Los miércoles al cine’) y la decisión de hacer dos ‘Fiestas del cine’ al año en lugar de una (la celebrada el pasado abril tuvo dos millones de espectadores).

Aquellos que busquen una relación directa entre el precio de la entrada y la asistencia a los cines tendrán en los datos del pasado semestre un argumento a su favor. La caída del precio ha venido unida a una subida en los espectadores, y también en la recaudación. Este argumento es el que defiende Víctor Fernández Blanco, profesor de economía de la Universidad de Oviedo y especialista en economía cultural y cinematográfica, que considera que aunque no sea el único factor "el público español siempre ha sido muy sensible al precio de la entrada". Los estudios de Fernández Blanco demuestran que "cada vez que las entradas suben un 10%, la cifra de espectadores baja entre el 13% y el 18%", datos sacados tras cruzar ambos factores desde 1968 hasta nuestros días.

Ahora solo queda esperar a final de año para valorar si todo ha sido un espejismo provocado por el fenómeno Ocho apellidos vascos.

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