se conocieron en el rodaje de 'el hombre más buscado'

"Solo podía arrancarse los ojos o morir", John le Carré sobre Seymour Hoffman

Una persona "inteligente y intiuitivo" que "cuando salía de la habitación temías que lo hubieras visto por última vez", así define el autor al intérprete

Foto: Philip Seymour Hoffman en un fotograma de 'El hombre más buscado'
Philip Seymour Hoffman en un fotograma de 'El hombre más buscado'

“Tendremos que esperar mucho tiempo para que haya otro Philip” así concluye el escritor John le Carré su artículo dedicado al actor Philip Seymour Hoffman, que falleció hace cinco meses. Una declaración de amor y admiración publicada por The New York Times en la que el autor de obras como El topo se rinde a los pies del intérprete, al que tuvo la suerte de conocer en el rodaje de una de las adaptaciones al cine de sus novelas.

Fue durante el proceso de creación de El hombre más buscado, de Anton Corbijn, que se estrena el próximo viernes en EEUU y el 12 de septiembre en España. Sólo cinco horas, “como mucho seis”, pasaron juntos el escritor y el actor. Un tiempo para el que Le Carré confiesa que “llevaba mucho tiempo preparándose”.

En las palabras del escritor se puede percibir a Seymour Hoffman como una persona tan brillante como atormentada por la realidad: "El mundo era demasiado luminoso para él, sólo podía arrancarse los ojos o ser deslumbrado hasta morir” comenta Le Carré. Para él, Seymour Hoffman era como el poeta alemán Holderin, del que decían que "cuando salía de la habitación temías que lo hubieras visto por última vez". "Philip estaba ardiendo delante de nosotros. Nadie podía vivir a su ritmo y mantener el curso” añade.

Le Carré cuenta en su artículo cómo intentó pasar desapercibido por el plató antes de conocerle, ya que “no hay nada más redundante en el mundo del cine que un escritor de la obra original paseándose por el set de la película”. Una lección que le había explicado su amigo Alec Guinness en el rodaje de El topo, la mítica serie de la BBC sobre su personaje Smiley.

Allí, John Le Carré intentó irradiar su admiración, "pero Alec me dijo que mi brillo era demasiado intenso”. Una situación parecida ocurrió en el rodaje del filme de Corbijn. Mientras Le Carré estaba en el rodaje vivió cómo Seymour Hoffman hizo que sacaran del set a una mujer que estaba presenciando una escena junto a un grupo de admiradores. “Algo de ella le molestaba y consiguió que la echaran. Fue un poco inquietante, pero clavó su objetivo, ya que la mujer era una novelista, y ella podía ser tan intensa como cualquiera de nosotros. Philip no lo sabía, simplemente lo olió” comenta el escritor.

Analizándolo ahora, John Le Carré no se manifiesta extrañado por el episodio, ya que si algo destaca sobre Philip Seymour Hoffman era su intuición y su inteligencia: “Era tan luminoso desde el mismo instante en que lo conocías. Muchos actores actúan de forma inteligente, pero Philip lo era de verdad. Un brillante erudito del arte, con una inteligencia que venía hacia ti como un par de luces que te envolvían desde el momento en que te daba la mano, te pasaba un brazo alrededor del cuello o, si su ánimo se lo permitía, te abrazaba como un colegial”.

Philip se percataba de todo. Todo el tiempo. Era una labor dolorosa y que le dejaba exhausto. El mundo era demasiado luminoso para élEsta inteligencia e intuición fueron, según el autor de El sastre de panamá,su perdición”. “Philip se percataba de todo. Todo el tiempo. Era una labor dolorosa y que le dejaba exhausto". 

Todo ello provocó en John Le Carré un impacto especial. Un impacto que confiesa que nunca había vivido con otro actor al que hubiera conocido: “Ni Richard Burton, ni Burt Lancaster, ni siquiera Alec Guinness. Philip me recibió como si hubiera estado esperando para conocerme toda su vida, lo que imagino que hacía con todo el mundo. Pero yo sí que había esperado para conocerle mucho tiempo”.

Philip Seymour Hoffman encandiló al escritor gracias a su interpretación de Truman Capote en Capote, de Benett Miller, pero nunca se atrevió a decírselo en su encuentro: “Es la mejor actuación que he visto en una pantalla de cine, pero no me preocupé de decírselo porque siempre existe un peligro con los actores cuando les dices lo bien que estaban en una película de hace nueve años, y es que se preocuparán por saber qué hay de malo en sus interpretaciones realizadas desde entonces”.

El escritor John le Carré (EFE)
El escritor John le Carré (EFE)

En su escrito, lleno de elogios, Le Carré confiesa que él era el único actor americano que hubiera podido interpretar a su personaje George Smiley. Finalmente no interpretó a Smiley, pero pudo dar vida a un personaje de una de sus obras.

Günther Bachmann, el papel de Philip Seymour Hoffman en El hombre más buscado, guarda bastante similitudes con la vida real, por lo que John Le Carré encuentra difícil hablar en su escrito sobre su interpretación “de un hombre de mediana edad cayendo en la desesperación o sobre la forma en la que afrontó el arco de autodestrucción del personaje”.

Un trágico ensayo lleno de amor, recuerdos y admiración, pero oscuro al afrontar la pérdida de uno de los actores más talentosos del Hollywood actual, alguien que “cada vez que salía de plató sólo esperabas impaciente su regreso”.

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