Cómo reventar la gallina de los huevos de oro

Auge y ¿caída? de la burbuja de los superhéroes

Hollywood planea estrenar un filme de superhéroes cada dos meses los próximos años

Foto: 'Los vengadores', una saga lucrativa
'Los vengadores', una saga lucrativa
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Hubo un tiempo en el que nadie en Hollywood quería rodar películas de superhéroes  por miedo a arruinarse. No, no estamos hablando de los locos años del cine mudo, sino de hace poco tiempo: finales del siglo XX. Dato que a los espectadores que ahora tienen veinte años les sonará sin duda a broma pesada, dado que no conocen otro Hollywood que el que se ha transformado en la meca de los superpoderes.

Pero si usted cree que la fabricación de películas de este subgénero está ya más allá de la saturación, se equivoca: esta semana hemos sabido que  Hollywood planea estrenar 30 películas de superhéroes entre 2015 y 2018 (21 estarían ya en marcha; el resto, en fase de rumorología).

O el futuro estreno de un filme de superhéroes cada dos meses (si se estrenaran 24 en cuatro años), lo que situaría al subgénero prácticamente a la altura de géneros como "comedia" o "drama". Y ahora viene la pregunta inquietante: ¿Estamos a punto de asistir al pinchazo de la burbuja de los superhéroes tras años de crecimiento desmesuradonbsp;En efecto, hay que tener mucha fe para creer que Hollywood no acabará liquidando a su gallina de los huevos de oro si sigue sometiéndola (a ella y al espectador) a este ritmo productivo infernal.

Para entender los límites de la burbuja es bueno viajar a los orígenes remotos de la misma, cuando el Batman de Tim Burton hizo añicos las taquillas de medio mundo en 1989. Y eso que el Hollywood ochentero no veía nada clara la potencia económica del hombre murciélago. En los años ochenta, Hollywood rodaba una película de superhéroes cada varios años (ahora lo hace cada varios meses). Así que el proyecto Batman llevaba circulando desde 1982 sin que nadie se atreviera a darle luz verde. De hecho, la elección de Burton no hizo más que alimentar las suspicacias comerciales sobre el proyecto: el director había asegurado antes que no le interesaban especialmente ni los superhéroes ni las películas de acción ("No me gustan las armas").

Pero el brutal éxito de Batman no sólo originó el boom de los superhéroes cinematográficos, sino que marcó el camino industrial a seguir: la era de las franquicias. Obviamente, la conversión del superhéroe en fetiche cinematográfico no se explica sólo por una causa: una historia cultural mencionaría también que autores de cómics como Alan Moore y Frank Miller cambiaron el curso de la historia con sus retratos oscuros y adultos de los vigilantes a finales de los ochenta, abriendo la vía al reconocimiento cultural mainstream de los superhéroes, pero lo que nos interesa aquí es la variante industrial del fenómeno. 

"El concepto de cuenta de resultados de un blockbuster  -la idea de que un filme podría generar una enorme cantidad de dinero al margen de su paso por salas- estaba todavía en fase de prueba. Sí, había sido probada antes con La guerra de las galaxias y otros títulos, pero el concepto de franquicia no estaba aún bien perfilado: la idea de que se podía construir una serie de películas al mismo tiempo. Batman sirvió para probar lo mucho que podía dar de sí el merchandising impulsado por los fabricantes de juguetes. Ellos ayudaban a promocionar el filme, que ayudaba a promocionar el merchandising, que ayudaba a promocionar la secuela", explicaba un ejecutivo hollywoodiense en Blockbuster, libro de referencia de Tom Shone sobre los taquillazos contemporáneos de Hollywood.

El delirio se alcanzó cuando Disney y Marvel juntaron fuerzas y las franquicias dejaron de ser simples secuelas para mutar en secuelas con tentáculosLa franquicia de Batman (1989, 1992, 1995, 1997) agitó la taquilla y cambió para siempre el modo de hacer películas en Hollywood. Y nadie parecía mejor preparado para los nuevos tiempos que los superhéroes, que llevaban varias décadas protagonizando sagas interminables en papel con miles de capítulos, tramas, enemigos y renacimientos. El delirio se alcanzó a finales de la pasada década, cuando Disney y Marvel juntaron fuerzas y las franquicias dejaron de ser simples sucesiones de secuelas para mutar en sucesiones de secuelas con tentáculos. Ejemplo: los superhéroes de Marvel (Capitán América, Thor, Iron Men), cada uno con su saga cinematográfica independiente, podían confluir en un filme colectivo (Los vengadores) que a su vez daba lugar a una nueva saga... suscectible de generar nuevas precuelas o spin-offs. El bucle infinito.  

No hay más que echar un ojo al ranking de las películas de superhéroes más taquilleras de todos los tiempos: de las diez primeras, ocho son posteriores a 2007, y las diez forman parte de franquicias: Los vengadores, El caballero oscuro (y su secuela), Iron Man (1, 2 y 3), Spider-Man (1,2 y 3) y El hombre de acero.

Más datos: de los 50 filmes más taquilleros, 43 se rodaron en el siglo XXI. Entre las siete rodadas en el siglo XX estarían los 4 Batmans, los dos primeros Supermanes  y dos títulos más infantiles como Las tortugas ninja y La máscara del zorro.

La media de los 100 títulos de superhéroes más lucrativos da a 117 millones de dólares recaudados por cinta.

Resumiendo: se trata de un fenómeno del siglo XXI, con forma de franquicia y muy lucrativo. O el subgénero que más beneficios ha dado a Hollywood desde que cambió el siglo. Pero el riesgo de morir de éxito por achicharramiento parece cada vez más inminente. 

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