EEUU veta EL póster DE 'SIN CITY 2'

Carteles españoles que no pasarían la censura americana

Eva Green es demasiado sexy para el cartel promocional de Sin City 2, o al menos así lo cree la Asociación Cinematográfica de América (MPAA), que

Eva Green es demasiado sexy para el cartel promocional de Sin City 2, o al menos así lo cree la Asociación Cinematográfica de América (MPAA), que ha decidido censurar el poster “por su desnudez” ya que se le ve la areola del pezón bajo la bata transparente con la que aparece vestida.

Una decisión que vuelve a poner en entredicho este sistema de calificación que llevó a despropósitos como calificar Boys don’t cry con la NC-17 (prohibido para mejores de 17 años) por presentar una relación sexual entre mujeres, mientras que una cinta tan violenta como Hostel sólo recibió la R (menores de 17 acompañados).

Sinsentidos de los que ya habló en 2006 This film is not yet rated, un documental calificado con, paradójicamente, la NC-17. En él se denuncia la hipocresía y estupidez de un sistema en el que los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana catalogan el cine que se produce en el país.

La temida calificación de NC-17 puede acabar con la exhibición y distribución de una cinta

Todo ello, curiosamente, con el beneplácito de los seis mayores estudios de Hollywood (Walt Disney Studios , Paramount Pictures, Sony Pictures, Twentieth Century Fox Film, Universal City Studios y Warner Bros), los cuales son miembros de esta asociación que decide la vida comercial de una película.

Y es que la temida calificación de NC-17 puede acabar con la exhibición y distribución de una cinta, o lo que es mucho peor, obligar a los directores a eliminar aquellas escenas más polémicas para pasar el filtro de la MPAA.

La calificación española

¿Puede ocurrir algo así en Españanbsp;¿Cómo se califica una película en nuestro país? Según la Ley del Cine, la función de emitir informes sobre la calificación por grupos de edad de las películas destinadas a su exhibición en salas cinematográficas y de las demás obras audiovisuales recae en la Comisión de Calificación de Películas Cinematográficas como órgano colegiado, dependiente del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales.

Dicha comisión está compuesta por un número de entre siete y diez miembros, llamados vocales, nombrados por la Presidencia después de un proceso de selección, según explica el organismo a este diario. Está presidida por la Directora General del ICAA, Susana de la Sierra, y ostenta la vicepresidencia el titular de una de las Subdirecciones Generales del Instituto (actualmente, la Subdirectora general de Fomento de la Industria Cinematográfica y Audiovisual).

El visionado e informe de un largometraje está remunerado con 16 euros

Los vocales están vinculados al ámbito cinematográfico y audiovisual, al de consumidores y usuarios (cuya designación será a propuesta del Consejo de Consumidores y Usuarios), al pedagógico, a la defensa del menor, a la igualdad de género, a la atención a la discapacidad así como a la defensa del medio ambiente.

Todos ellos se encargan, a cambio de una remuneración, de catalogar las películas que se estrenan en nuestro país, así como trailers, cortometrajes o cualquier obra audiovisual que se comercialice en España durante sesiones de visionados diarios en una de las salas de proyecciones del ICAA. Las remuneraciones van desde los 16 euros por visionado e informe de un largometraje hasta los 36 euros por el visionado e informe de vídeos en sesiones de 4 horas.

"Los miembros de la comisión somos asesores del director del ICAA de turno, eso quiere decir que nuestra opinión no va a misa; sólo es eso, una opinión. Así que el director puede cambiar la calificación de la película si no está de acuerdo con la que la ha sido otorgada. Se supone, claro está, que antes se ha leído los comentarios de todos los asesores para tomar la medida oportuna", relata el guionista Fernando Cordero, que formó parte de la comisión entre 2008 y 2010.

Las polémicas

Al contrario de lo que sucede en Estados Unidos, donde las polémicas se cuentan por decenas, en nuestro país sólo la calificación de dos cintas generó controversia. Sucedió en 2010 con la sexta entrega de la saga Saw y el estreno de La Mula. A la primera, el ICAA decidió otorgar la calificación X por hacer apología de la violencia, mientras que a la segunda se le suspendió la calificación por edades y fue declarada lesiva para el interés público.

Finalmente, ambas cintas verían la luz. Los responsables de Saw VI decidieron llevar a cabo un nuevo montaje, lo que les llevó a obtener una calificación de “no recomendada para menores de 18 años”. Mientras, en el caso de La Mula, tuvo que ser la Audiencia Nacional la que interviniera y diera vía libre al estreno de la cinta.

"Otorgué dicha letra a la película de marras porque me pareció una salvajada el final y porque hacían apología de la violencia y con adolescentes como protagonistas", explica Cordero. 

Imagen de la Revista ZERO
Imagen de la Revista ZERO

Terrorismo y homosexualidad

En lo que se refiere a carteles promocionales, dos casos polémicos: Diario de una ninfómana y Clandestinos. En el caso de la primera, la empresa que gestiona la publicidad de las marquesinas y autobuses de Madrid se negó a exhibir los carteles de la película por mostrar una imagen provocativa. En el poster se mostraba el vientre y los muslos de una chica en bragas en lencería negra, que en un gesto sensual se toca el pubis con una mano. La cinta también sufriría el boicot por parte de Telemadrid y la cadena COPE, que consideraba el cartel de “dudosa ilegalidad”.

En lo que respecta a Clandestinos, la polémica se generó por una fotografía publicada en la revista ZERO en la que un terrorista de ETA encañona a un guardia civil arrodillado en posición de hacerle una felación. Dicha controversia llevó a varias asociaciones de guardia civiles a revisar la cinta para ver si con el metraje cometía algún delito. Sin embargo, tras visionar el film, se concluyó que se había exagerado sobre la temática de la película, que no se atentaba contra la imagen del cuerpo y que lo único que era "inoportuno" era el cartel promocional. 

El cartel internacional dice que “no hace falta ser heterosexual para ser un terrorista”

La productora de la cinta se defendió argumentando que dicha fotografía se correspondía a un reportaje de la revista ZERO titulado Satirizando el terrorismo, pero que en ningún caso pertenecía a un cartel promocional o fotograma de la cinta.

Tampoco se libró de la polémica el cartel internacional del film dirigido por Antonio Hens. En él se podía ver al protagonista, Israel Rodríguez, sin camiseta, con una ikurriña pintada en la cara y lamiendo una pistola. Y todo ello bajo el título de: “No hace falta ser heterosexual para ser un terrorista”.

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