HOLLYWOOD Y EL NEOLIBERALISMO

"Si Reagan no hubiera existido, Spielberg lo habría inventado"

Un ciclo de películas y conferencias explica los conflictos políticos de la juventud de los ochenta a la actualidad

Foto: Fotograma de uno de los filmes que se verá en el ciclo
Fotograma de uno de los filmes que se verá en el ciclo
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La década de los ochenta trajo la explosión del cine juvenil, pero antes hubo que consolidar la categoría del adolescente como motor de consumo pop. Hablamos de un proceso que empezó a cocerse en la posguerra y cuya lógica sigue siendo dominante en el mundo del espectáculo. El ciclo "Imaginarios de la juventud", que arranca el 3 de junio y se cierra el 30 de agosto, hace un repaso histórico con películas y conferencias. La Casa Encendida (Madrid) acoge una de las propuestas culturales más interesantes del verano. Isaac Monclús, director del ciclo, explica sus motivaciones: "No estamos ante un listado de películas que mire hacia atrás, sino que trata conflictos muy contemporáneos como el derecho al aborto o el exilio económico de los jóvenes. Por ejemplo hay una película de Senegal, Touki Bouki (1973), que tiene formato "road movie" pero en realidad  está denunciando lo mismo que Juventud Sin Futuro con el lema 'No nos vamos, nos echan'", apunta.

Los años de Ronald Reagan

Con la perspectiva de tres décadas, se ven mucho más claros los sesgos políticos de aquella época. Así lo explica Ignacio Moreno, investigador cultural, conocido por su blog Palomitas en los ojos: "Hay una frase de Peter Biskind, autor del libro Moteros tranquilos, toros salvajes, que me impresiona mucho por su capacidad de síntesis, sobre todo porque logra poner en relación a los dos grandes autores de discursos estadounidenses de los ochenta. Biskind dice que 'si Ronald Reagan no hubiera existido, Spielberg lo tendría que haber inventado'. Con esas palabras, está explicando que el auge del cine juvenil de Hollywood en esa década no sólo es una reacción contra el cine arty y maduro del llamado "nuevo Hollywood" (Scorsese, Coppola, Kubrick, Robert Altman, Sidney Lumet….), sino que es una fábrica de votantes neoliberales. Desde entonces, ese tipo de películas se han convertido en hegemónicas". 

¿Cómo funciona el contagio de mensajes conservadores? "El cine se llenó de sensaciones más que de historias y la política de Ronald Reagan se llenó de 'Guerras de las galaxias', llamamientos a la fuerza y noticieros donde los rusos eran los malos malísimos que algún día invadirían Estados Unidos, como en Amanecer rojo de John Milius". Una triste dinámica de retroalimentación, que todavía no nos hemos sacudido. 

Romances color de rosa

No es casualidad que la comedia romántica adolescente florezca con Ronald ReaganLucía Lijtmaer, periodista cultural, es otra de las ponentes del ciclo. Explica que las películas presuntamente ingenuas tampoco se libraron del espíritu de la época. "No es casualidad que la comedia romántica adolescente florezca con Ronald Reagan. El discurso político del reaganismo sostiene que la producción crea demanda y eso se muestra especialmente en el cine de adolescentes, que vuelven a ser consumidores estelares. El auge del individualismo y el consumo en esos años es muy parecido al de la década de los cincuenta. Ambos momentos coinciden en ser los más prolíficos en creación de un discurso y una industria de producción cultural para jóvenes".

Por supuesto, cuestionar los valores de las películas de Hollywood no significa que estuvieran mal hechas. "John Hughes (El club de los cinco, Todo en un día) fue un director que pinchó hueso en la conciencia adolescente: no pertenecer pero desear hacerlo, sentirse perpetuamente inadecuado y poco capaz, subvertir las normas….y también la fantasía de lograr darle la vuelta al sistema feudal del instituto. El mérito de Hughes es que lo hace con una atmósfera seductora, creíble e identificable para el espectador. Hoy la comedia romántica adolescente ha mutado para retratar exclusivamente a los privilegiados y evitar los conflictos. En la serie Gossip Girl todos se comportan como adultos que gestionan propiedades, incluso los de familias aspiracionales, que son emprendedores que triunfan", apunta Lijtmaer. 

Entre Armada y Almodóvar

¿Es la Movida Madrileña un periodo de desactivación de la sociedad civil? ¿Dónde quedan los proyectos de construcción social e idealismo de la década anterior?

¿Qué pasaba mientras tanto en España? Luis López Carrasco, director de El futuro (2013), lo explica comparando dos películas antagónicas, estrenadas en el arranque de los ochenta. "La primera es  Después de... (1981) , de Cecilia y José Juan Bartolomé. Allí entrevistan, generalmente por la calle, a grupos sociales muy diversos: jubilados, jóvenes, campesinos, obreros de la construcción, sindicalistas, universitarios... Tratan temas candentes como el aborto, la crisis agraria, el terrorismo, la persistencia de la ultraderecha y la memoria de la Guerra Civil. La gente se expresa sin complejos, hombres y mujeres de distinta extracción social articulan un discurso político vehemente, comprometido, involucrado en la ilusión por construir un nuevo país tras la dictadura. Entonces el intento de golpe de estado del 23-F supone un paso atrás, donde toda esa ilusión se silencia o queda en suspenso. Si comparas ese discurso con Pepi, Luci, Bom (Pedro Almódovar, 1980) surgen muchas preguntas:  ¿es la Movida Madrileña un periodo de desactivación de la sociedad civil? ¿dónde quedan los proyectos de construcción social e idealismo de la década anterior? ¿desaparecen o están escondidos?".

Isaac Monclús, director del ciclo, apunta otro dato. "En España no hay ninguna película que haga referencia a un movimiento tan amplio como la insumisión, quitando que Fernando Trueba filmó la salida de la cárcel del escritor Félix Romeo. También resulta paradójico que los ochenta sean motivo recurrente de nostalgia y de la cosa retro, cuando en términos políticos su mayor legado es otro, por ejemplo el endeudamiento de la clase media y el comienzo de la ola de privatizaciones… " Lopez Carrasco recuerda el proceso investigación para El futuro como inquietante: "Sentí que la Movida lo llenaba todo, lo tapaba todo, lo homogeneizaba todo. Era imposible sustraerse a ese fenómeno. La imagen histórica de la década está apuntalada en un retrato social superficial e inofensivo que evita la complejidad y dureza de esos años", remata.

La angustia del superhéroe

La omnipresencia del superhéroe nos habla tanto de una herencia cultural rácana como de la imposibilidad de crear nuevos relatos¿Qué arquetipos dominan ahora el imaginario juvenil? Para empezar, el superhéroe, estrella recurrente de películas que arrasan en taquilla. "La figura del superhéroe (en masculino) se ha convertido en el signo privilegiado para hablar de cualquier tensión que aparece en la sociedad: desde un cataclismo imperial como el 11-S, hasta un descalabro económico global, pasando por una masculinidad en crisis. Esto nos habla tanto de una herencia cultural rácana y de la imposibilidad de crear nuevos relatos, así como de una profunda nostalgia por un tiempo que era de un neoliberalismo atroz", afirma Ignacio Moreno. 

Otro personaje dominante es el hipster, joven de clase media atento a las últimas tendencias de consumo. "Llama la atención que si miras Google Trends, el servicio de estadísticas de Google, fue justo en 2008 (con el comienzo de la crisis) cuando se dispara el uso de la expresión "hipster". Hoy tenemos películas como Spring Breakers (Harmony Korine, 2013) o The Bling Ring (Sofia Coppola, 2013) donde los personajes son jóvenes de clase media que se ven obligados a delinquir para mantener su nivel de vida.  Parece que vivimos un momento de escape hacia adelante: mientras se ataca la posición económica de la clase media, intentamos lo que sea para seguir consumiendo al ritmo que nos habían prometido. Además, esas películas nos enseñan que las casas de los ricos del siglo XXI parecen una mezcla de burdel con tienda de ropa cara", apunta Monclús.

¿Tan relevante es el papel político de la industria de la imagen? "La tecnología es un lavado de cara permanente para el capitalismo. En cierto sentido, también la juventud. Piensa en películas como Juegos de guerra, donde una chaval aficionado a los ordenadores consigue acabar él solo con la Guerra Fría. Nosotros proyectamos Chess computer, que trata de la parte más nerd y menos cool, justo en las antípodas de todo lo que ha vendido después: Sillicon Valley y los emprendedores", zanja. 

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