Cannes cierra sin un claro favorito para la Palma de Oro
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olivier assayas presenta el último film a concurso

Cannes cierra sin un claro favorito para la Palma de Oro

La Sección Oficial ha presentado sus últimas películas. Entre ellas, 'Sils Maria', de Olivier Assayas que se ha unido al grupo de favoritos por la Palma

La sección oficial ha llegado a su fin sin que se entrevea una favorita clara para la Palma de Oro. En el ránking de la crítica internacional que organizan los sitios webs argentinos Micropsia y Todas las críticas, aparecen tres títulos destacados: Adieu au langage de Jean-Luc Godard, la película más arriesgada y heterodoxa de la competición; Winter Sleep, el monumental filme turco de Nuri Bilge Ceylan que se sumerge en la crisis de una pareja en el corazón de la Capadocia; y Deux jours, une nuit de los hermanos Dardenne, cuyas películas tienen la capacidad de conseguir unos consensos a los que no llegan otro tipo de films.

Los hermanos belgas son precisamente los preferidos de la crítica francesa que vota en el top de Le Film Français, publicación de referencia dedicada a la industria del cine, seguidos también por Ceylan, mientras que en este caso Godard no goza de tantas simpatías. Sin todavía contar con todas las votaciones actualizadas, en la encuesta de otra revista, Screen, se decantaban en cambio por el biopic Mr. Turner de Mike Leigh.

El palmarés oficial se anuncia en la ceremonia que tiene lugar este sábado 24 de mayo a las 18.55 de la tarde. Para cerrar el festival, los programadores han recuperado un clásico, Por un puñado de dólares de Sergio Leone en versión restaurada y presentada por Quentin Tarantino. Cannes recurre a un film de hace cincuenta años para clausurar la 67 edición de un festival donde no ha resultado fácil encontrar grandes películas.

Duelo entre Binoche y Stewart

Entre 1881 y 1889, Friedrich Nietzsche vivió diferentes temporadas en Sils Maria. Ante la visión de los paisajes de este rincón suizo experimentó, según sus propias palabras, una revelación que le llevaría a desarrollar conceptos como el del eterno retorno. Sils Maria es también el título y el principal escenario de la nueva película del director francés Olivier Assayas (Después de mayo, Las horas del verano), protagonizada por Juliette Binoche.

La actriz francesa se pone en la piel de una intérprete de su misma edad, Maria Enders que acepta un reto: volver a protagonizar Snake Maloja, la obra que la dio a conocer hace dos décadas, en torno a la relación entre dos mujeres de edades diferentes. Pero en este caso encarnando al personaje mayor en lugar de al más joven.

Assayas construye un film sobre el proceso de aceptación de la propia madurez por parte de una actriz famosa. Una intérprete que se siente tan ligada al papel que la dio a conocer, el de una joven seductora que lleva a la perdición a una mujer más madura, que nunca se ha planteado interpretar el rol antagonista. Necesitada de un tiempo para preparar este trabajo, lleva a cabo un retiro en Sils Maria. Allí ensaya junto a su joven ayudante, Valetine (Kristen Stewart), que le da la réplica y la ayuda a confrontar sus propios medios y posibilidades. Y conoce a la joven estrella americana (Chloë Grace Moretz) con quien compartirá cartel.

En Sils Maria, Assayas propone algo más que un juego de rivalidades, algo más que un duelo interpretativo entre actrices de diferentes generaciones. El personaje encarnado por Moretz representa un mundo nuevo, el del estrellato ligado a los rumores y la exposición continua en Internet, al que Enders ya no pertenece.

Más allá de esta oposición obvia, la relación que nutre la película es la que desarrollan Maria y Valentine mientras ensayan la obra de teatro, sobre todo porque el cineasta evita que se convierta en un mero juego de espejos entre intérpretes y personajes. En el segmento central, el que se concentra en Sils Maria, ambas se ven influenciadas también por el paisaje que les rodea. En el mejor momento de la película, el personaje de Binoche vive una epifanía similar a la de tantos autores como Nietzsche antes que ella, contemplando un fenómeno meteorológico insólito, la serpiente de Maloja, un flujo de nubes que transcurre entre las montañas suizas. El tiempo que pasa y se desvanece se materializa ante sus (nuestros) ojos.

En otra de las escenas, las dos protagonistas se bañan en el lago. Mientras la joven que encarna Stewart, en su mejor interpretación hasta el momento, se queda en ropa interior, Juliette Binoche, actriz y personaje, se desnuda al completo.

Cuando Kolia se niega a vender, se desencadena una guerra de intereses donde se verán implicadas otras instituciones como la iglesia y que afectará a la familia del protagonista.

Como Assayas, Zvyagintsev también convierte la naturaleza, aquí la zona litoral del mar de Barents, en algo más que un paisaje de fondo en una película sobre el enfrentamiento entre el hombre y el poder monstruoso de un estado que acaba aporreándolo.

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