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Atom Egoyan pincha con su thriller pedófilo
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SEGUNDA JORNADA dEL FESTIVAL DE CANNES

Atom Egoyan pincha con su thriller pedófilo

El director de cintas como 'El liquidador', 'Exótica' o 'El dulce porvenir' parece haber perdido en algún momento su capacidad para la perturbación

Foto: El equipo de 'The Captive' (Gtres)
El equipo de 'The Captive' (Gtres)

La nueva película de Atom Egoyan, The Captive, recoge muchas de las constantes que convirtieron a este cineasta canadiense en uno de los nombres puntales del cine norteamericano de los años noventa con títulos como El liquidador (1991), Exótica (1994) o El dulce porvenir (1997). Nos encontramos ante un thriller oscuro sobre la pérdida de la inocencia, el impulso voyerístico, la influencia de las nuevas tecnologías en las dinámicas relacionales contemporáneas y la carga del dolor en unos progenitores que ven desaparecer a su hija.

Ryan Reynolds da vida a un padre que, volviendo a casa junto a su hijatras una clase de patinaje, decide parar unos minutos para comprar la cena. Cuando regresa al coche, la pequeña ha desaparecido. Ocho años después, la madre (Mireille Enos, la detective de la serieThe Killing) encuentra pequeños recuerdos de su hija en las habitaciones del hotel donde trabaja como limpiadora, mientras alguien le observa a través de una cámara de vigilancia oculta.

Al lado de estos padres devastados por el dolor y el sentimiento de culpa, trabaja una brigada policiaca especializada en delitos que tienen a los niños como víctimas. Y no tardamos en conocer las evoluciones del captor que mantiene a la niña encerrada y ha dispuesto un sofisticado sistema de cámaras para observarla tanto a ella como a su madre. Los acontecimientos se desarrollan en torno a la ciudad fronteriza de Niagara Falls, al lado de las cataratas del mismo nombre, en pleno invierno, en unos paisajes cubiertos por un manto de frío glacial.

The Captive podría haber resultado un thriller oscuramente atractivo. Sin embargo, Egoyan ha perdido su capacidad para la perturbación

Egoyan dispone los diferentes elementos de este a priori angustioso drama en una estructura en forma de rompecabezas que se mueve entre pasado y presente, y entrelaza las historias de los diferentes personajes. The Captive podría haber resultado un thriller oscuramente atractivo. Sin embargo, el canadiense perdió en algún momento su capacidad para la perturbación. La inquietud que provocaban sus películas de los noventa se ve sustituida aquí por un dramatismo que pretende llegar a un público de amplio espectro: ¿Quién no conecta con el dolor de unos padres cuya hija ha sido secuestrada por una red de pederastas? Y la opción formal de Egoyan, tras cierta apariencia de complejidad, se decanta peligrosamente hacia el procedimental televisivo más simplista.

La relación entre el pederasta y su víctimapretende tomar los visos de un cuento oscuro sobre la pérdida de la inocencia. El secuestrador se identifica con el personaje de la Reina de la noche de La flauta mágica y además utiliza la capacidad para contar historias de su cautiva como cebo para futuras víctimas. Porque la perversión en estas redes de abuso de menores que retrata el film no se encuentra solo en la violencia ejercida sobre las niñas, totalmente elidida, sino en el hecho que convierten a las chicas secuestradas en un engranaje más de la cadena de abuso.

El elenco de The Captive también traduce la voluntad comercial del film: además de contar conRyan Reynolds como protagonista, en el film aparecen Mireille Enos, Rosario Dawson y Scott Speedman como policías, y Kevin Durand como el rostro visible de la red de pederastia. Su interpretación sobreactuada y relamida, como de malvado de telefilm de sobremesa, elimina cualquier posibilidad de dibujar un personaje de naturaleza turbadora. El Atom Egoyan que conocimos en los noventa no parece dispuesto a regresar.

Black Girls Power

La Quincena de Realizadores, la principal sección off del Festival, se inauguró con Band de filles, de Céline Sciamma (Tomboy), protagonizada por un grupo de cuatro muchachas de origen africano de una banlieue de París que deciden pisar fuerte más allá de los límites mentales que les impone su entorno. Desde la secuencia del partido de rugby femenino con la que arranca el film, Sciamma deja claro que quiere asociar estas muchachas a los conceptos de fuerza y colectivo.

Bande de filles trabaja en un territorio propio del realismo social para trascenderlo y construir una imagen estilizada y poderosa de estas chicas invisibilizadas o estigmatizadas en la ficción audiovisual. A partir del personaje que encarna Karidja Touré se va a oír hablar de esta joven actriz-, Sciamma sigue el proceso de reafirmación de una adolescente que se ve expulsada del sistema educativo, que esobligada a ejercer casi de madre de sus hermanas y que, además, esmaltratada por su hermano mayor.

La protagonista perfila la posibilidad de dibujarse otro horizonte de futuro a partir del momento en que entabla amistad con otras tres muchachas del barrio, con las que se escapa al centro de París, organiza peleas con otras bandas de chicas y comparte penas y alegrías. Bande de filles resulta más potente cuanto más se aleja de las rutinas del cine social. Por ejemplo, la secuencia en que las cuatro protagonistas bailan y cantanDiamonds, de Rihanna, en una habitación de hotel donde se han colado es desde ya uno de los grandes momentos de Cannes 2014.

La nueva película de Atom Egoyan, The Captive, recoge muchas de las constantes que convirtieron a este cineasta canadiense en uno de los nombres puntales del cine norteamericano de los años noventa con títulos como El liquidador (1991), Exótica (1994) o El dulce porvenir (1997). Nos encontramos ante un thriller oscuro sobre la pérdida de la inocencia, el impulso voyerístico, la influencia de las nuevas tecnologías en las dinámicas relacionales contemporáneas y la carga del dolor en unos progenitores que ven desaparecer a su hija.

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