Los Teleñecos viajan a la España profunda
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estreno de 'el tour de los muppets'

Los Teleñecos viajan a la España profunda

Los Muppets se van de gira por Europa en su nueva película. Una de las paradas es en un Madrid lleno de tópicos y con una imagen cañí y anticuada

Foto: Peggy a punto de cantar La Macarena en 'El tour de los Muppets'
Peggy a punto de cantar La Macarena en 'El tour de los Muppets'

La Marca España. Menudo invento. Desde que algún lumbreras se sacara de la manga el término lo tenemos hasta en la sopa. Rafa Nadal es Marca España. El futbol, Marca España. Nuestro cine quiere ser Marca España (si el Gobierno no loasfixia antes), el Prado, Ferran Adrià... todos quieren serlo. Sin embargo, y aunque pese, la verdadera Marca España, la que ha penetrado en el resto de países alrededor del mundo es otra muy diferente: toros, paella, flamenco y olé.

Esto no lo dicen unos cualquiera, lo dicen los Teleñecos (que ahora Disney ha decidido llamar Muppets en pos de la globalización). Gustavo, Peggy, Gonzo y compañía vuelven a las salas de cine tras el reinicio de la saga vivida hace dos años, y de paso nos muestran a los españoles cuál es la verdadera imagen que tienen de nosotros en el extranjero.

El tour de los Muppets (que así se llama esta secuela) comienza donde terminaba la anterior aventura de los Teleñecos. Literalmente, empieza con unas letras de ‘The end’ sobre la pantalla y las marionetas preguntándose por su futuro. Con una canción llena de referencias cinéfilas (los niños y muchos mayores no entenderán el guiño a El séptimo sello), los protagonistas deciden que lo mejor es elaborar una secuela, ya que todo Hollywood lo hace y además nunca son buenas.

Para esta segunda aventura se mantienen las señas de identidad de la casa: mezcla de humor naif con referencias culturales adultas, canciones a porrillo y cameos que harían palidecer al mismísimo Torrente (Tina Fey, Ty Burrell, Ricky Gervais, Ray Liotta, Lady Gaga, Celine Dion…). Además, para hacerla más vistosa para los europeos, los Teleñecos se van de gira por todo el continente, haciendo una de sus paradas en Madrid.

Un Madrid que parece sacado de 1950 con todos los tópicos con los que siempre se ha asociado a nuestra cultura. Los Muppets organizan una actuación en el Teatro Alcázar para poder robar desde sus sótanos el Museo del Prado, algo imposible ya que la distancia entre los dos espacios es de dos kilómetros.

En ese show en el teatro, los teleñecos van vestidos con sus sombreros cordobeses y ropa flamenca y la mítica canción del espectáculo pasa a ser tocada con guitarrita española. ¿Un simple guiño? No, el comienzo de un viaje a la España profunda.

Todas las mujeres asistentes al teatro van vestidas con trajes rojo pasión y entre los números que desarrollan Gonzo y Peggy se encuentra un encierro de toros y una versión de esa gran representante de la canción española: "La Macarena". La popular cerdita se marca un cover del tema de Los del Río como si fuera el himno nacional.

Imagen promocional de 'El tour de los Muppets'
Para completar el espectáculo, un cameo de altura. En cada lugar al que van los Muppets invitan a una estrella del país, por eso en España aparece… ¡Salma Hayek! Ni Penélope Cruz, ni Javier Bardem, ni siquiera Elsa Pataky o Paz Vega. Una muestra más de que para los americanos lo latino y lo español se encuentra en un territorio difuso.

Por supuesto, los villanos consiguen robar el Museo del Prado (cuya entrada parece la del museo de un pueblo), y para defender su seguridad aparecen custodiando la puerta dos guardias civiles cuadrados como si les acabaran de llamar al orden, con sus tricornios perfectamente calados y cara de pocos amigos. Así nos las gastamos en España.

Para terminar el recorrido por tierras madrileñas, una persecución en coche en la que destrozan una Plaza de la Villa en la que todas las mesas son rojas (cómo no) y llenas de flores y coloridas macetas. Por si la visión de España no fuera suficientemente negativa, los guionistas se encargan de atizar a los funcionarios europeos con la mano abierta. Para los Muppets, los agentes del FBI son unos currantes natos, pero los europeos de la Interpol paran religiosamente en su hora del bocadillo (de unas tres horas) y en cualquier momento están preparados para coger unas vacaciones y dejar a todo el mundo colgado.

Como puntilla final, un último topicazo en los títulos de crédito. Mientras las letras aparecen en la pantalla se ven las siluetas de un paisaje típico o de un monumento de los países donde han estado los Teleñecos. De Madrid uno podría esperar la Almudena, la Puerta de Alcalá y otros tantos sitios emblemáticos; sin embargo, en el filme aparece un toro de Osborne. Ejemplo de la España más rancia y cañí con la que siguen relacionándonos. Esa es la Marca España y así es como, por desgracia, nos ven fuera de nuestras fronteras.

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