El día que las Pussy Riot declararon la guerra a las Spice Girls (y a Putin)
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documental sobre las activistas

El día que las Pussy Riot declararon la guerra a las Spice Girls (y a Putin)

Una película revisa el proceso judicial contra las activistas rusas y el alcance político y cultural de sus performances punk

Foto: Fotograma del documental
Fotograma del documental

"Elarte no es un espejopara reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma". Lo dijo Bertolt Bretch hace una eternidad, en pleno boom del arte político, y sirve ahora para abrir el documental Pussy Riot, una plegaria punk, de Mike Lemer y Maxim Pozdorovkin, que se estrena mañana. Un modo de arrancar señalando algo evidente, pero no por ello menos importante: Pussy Riot es un grupo punk feministaque utiliza la música como herramienta política. Agitación y propaganda. Parece una obviedad, en efecto, pero eso es precisamente lo que les llevóa la cárcel.

El filme, producido por HBO y estrenado el pasado año en el festival de Sundance, se filmó antes de la liberación de las activistas tras pasar más de un año y medio en prisión. Secentra, por tanto,en el proceso judicial.

El documental incluye imágenes de los interrogatorios a las activistas

El filme arranca, de hecho, con unas imágenes de Pussy Riotmuchomenos conocidas que las de superformance en la catedral ortodoxa de Moscú, pero quizás más relevantes e impactantes:la de los primeros interrogatorios tras su detención. A cada pregunta con intencionalidad política de su interrogador, las activistas responden doblando la apuesta. O cómo convertir un interrogatorio, donde los acusados suelen ejercer más bien el papel de víctimas, en un ejercicio reivindicativo.

Un desafío 100% político que se reproducirá durante el juicio. Si el régimen pretendía politizar el proceso a las Pussy Riot para justificar un castigo ejemplar a la disidencia, ellas no iban a ser menos: utilizarían el juicio para denunciar la deriva totalitaria de Putin. Máxima conflictividad.

El contexto

El filmerevisa el contexto que hizo posible la creación de Pussy Riot. Contexto político: El colectivo se formó el día después del anuncio de la vuelta de Putin al poder. Contexto cultural: algunas componentes de Pussy Riot estuvieron antes en Voina, colectivo de arte político curtido en las performances en espacios públicos.

Contexto biográfico: los padres y madres de las activistas responden a la cámara acuestionespolíticas (¿Qué les parece lo que han hecho sus hijas?) ybiográficas(¿Cómo llegó su hija hasta aquí?). Un repaso familiar con varios momentos de interés: Desde un padre que anima a su hija a protestar hasta una madre que cuenta con ciertoestuporcómo su hija pasó de escuchar a las Spice Girls a tocar en las Pussy Riot (pedazo de saltocultural, político y estético, en efecto).

El legado del punk

El documentalrecupera la performance que les enfrentó al régimen Putin: el breve concierto punk en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú. Bailando con sus pasamontañas coloridos ante el pasmode las horrorizadas monjitas ortodoxas. Se ha escrito tanto sobre el terremoto provocado por esta acción, que quizás se nos haya olvidado verla. Vean, vean:

Resumiendo: Pasamontañas de colores, riff de guitarra, gritos y eslóganes anti régimen. Todo muy básico, en efecto, aunque lo interesante es preguntarse si la simpleza es aquí un rasgo de precariedad o de genialidad política. Se ha criticado a las activistas su aparente ingenuidad ylafalta de sofisticación política de sus performances. Ocurre que sus actuaciones tienen una fuerza (¿icónica? ¿política?) indudable. Una fuerza que tiene que ver tanto con el contexto donde se desarrollan (violar una prohibición en un país donde te juegas el pescuezo al hacerlo) como con otrascuestiones de historia cultural.

Los que dicen que lasPussy Riot no han inventado precisamente lapólvora política quizás han olvidado la siguientelección histórica: la eficacia política del punk cuando percute en el contexto adecuado. La música punk surgió frente a una situación política, social y cultural determinada. Además de otras muchas cosas, el punk fue una respuesta a la deriva grotesca del rock en los años setenta. Una etapa barroca marcada por los solos interminables, las guitarras de dos mástiles y los conciertos con explosiones y fuegos artificiales. El punk dinamito todo aquello mediante la sencilla vía de volver a los básicos: dos acordes, dos gritos y a la mierda todo. El regreso de la fuerza primigenia y subversiva de la música popular. 1977, el año en que cualquiera podía subirse a un escenario y ponerse a ladrar contra todo y contra todos. El mítico hazlo tú mismo.

Pussy Riot recuperaron las esencias del punk para ladrarle a Putin. Su éxito es evidente. Si la eficacia política de una acción se midiera únicamente por el ruido generado por la misma (es decir, por su alcance propagandístico), la ocupación catedralicia de las Pussy Riot sería una de las performances políticas más exitosas de todos los tiempos. ¡Caramba con la simplicidad!

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