MUERE UN ICONO DE HOLLYWOOD

Diez escenas que hicieron de Philip Seymour Hoffman un dios

Adiós a uno de los intérpretes más versátiles del Hollywood de los últimos años. Fue capaz de alternar los proyectos más independientes con blockbusters

Foto: Philip Seymour Hoffman en una rueda de prensa en Berlín en 2006 (Reuters)
Philip Seymour Hoffman en una rueda de prensa en Berlín en 2006 (Reuters)

La muerte de Philip Seymour Hoffman ha dejado al mundo del cine sin uno de sus intérpretes con más talento. Hoffman era uno de esos camaleones que, a pesar de no tener un físico agraciado, conseguía hacer creíble cualquier papel. Un intérprete que se ganó el respeto de Hollywood gracias a sus papeles en películas de bajo presupuesto, y que regalaba a la industria apariciones en taquillazos de éxito que lo consolidaban en la meca del cine.

Fetiche de los directores independientes y rostro de los blockbusters de la industria, Seymour Hoffman ha dejado una huella gracias a papeles inolvidables como estos.

Boogie Nights (1997)

A pesar de llevar ya seis años en la industria, fue Paul Thomas Anderson quién puso a Philip Seymour Hoffman camino de Hollywood. Esta película sobre la industria del porno en los años 70 nos descubrió a Hoffman haciendo de cámara gay y rechoncho enamorado de Mark Wahlberg, uno de esos perdedores que tan bien interpretaba.

Happiness (1998)

El inclasificable Todd Solondz regaló a Phillip Seymour Hoffman uno de sus papeles más importantes. Tuvo que ponerse en la piel de un pringado total, y además obseso sexual. Un adicto a las llamadas telefónicas obscenas que usaba su propio semen para pegar cartas a la pared. Un filme que, a pesar de la su temática polémica, logró el premio FIPRESCI en el Festival de Cannes.

Magnolia (1999)

De nuevo con Paul Thomas Anderson tras la cámara y, de nuevo, en un filme coral. Anderson sacó lo mejor de su reparto y se llevó el Oso de Oro en Berlín. Para su amigo Philip Seymour Hoffman reservó el papel de Phil Pharma, uno de los personajes más tiernos del filme y de su carrera.

Capote (2005)

Para unos sobreactuado, para otros el Capote perfecto. No dejó indiferente y se llevó su único premio Oscar al meterse en la piel del escritor. Su físico le ayudó por primera vez para conseguir un personaje con el que se mimetizó. Era la viva imagen de Truman Capote.

Misión Imposible III (2006)

Recordar a Philip Seymour Hoffman significa hacerlo también con su versión más lúdica y desprejuiciada. Esa que se apuntaba a cualquier taquillazo y conseguía darle un toque de calidad con su presencia. Ocurrió en la tercera entrega de Misión imposible, donde se sacó de la manga uno de esos malos de película que ponen los pelos de punta. Nadie pensó que el gordito de Boogie Nights pudiera ser tan perverso. Se comió a Tom Cruise con patatas.

Antes de que el diablo sepa que has muerto (2007)

Sidney Lumet dirigió este peliculón antes de morir en el que Seymour Hoffman dio muestras de su versatilidad haciendo de un verdadero canalla. Un adicto a la heroína (casualidades del destino) que convence a su hermano para atracar la joyería de sus padres. Un villano en toda regla en un filme que pasó injustamente inadvertido por las salas.

La duda (2008)

Tour de forcé junto a otra fuerza de la naturaleza: Meryl Streep. Resultado: ambos nominados al Oscar y todos con la boca abierta al ver a dos de los mejores actores del momento entregados el 100%. Un curso de actuación avanzado.

Radio encubierta (2009)

El público está acostumbrado a ver a Seymour Hoffman en papeles dramáticos, intensos y atormentados. Por eso destacan las comedias de su filmografía, en especial Radio encubierta, dirigida por Richard Curtis (Creador de Love Actually) en la que se desmelenó por completo en un papel de rockero a cargo de una radio ilegal en los 60.

The master (2012)

Paul Thomas Anderson sacaba lo mejor del actor. Para él fue el magnífico papel de Lancaster Todd, el creador de una secta religiosa muy parecida a la Cienciología. Hoffman volvió a sorprender a todos con su creación y tanto él, como sus dos compañeros de reparto (Joaquin Phoenix y Amy Adams) fueron nominados justamente al Oscar.

Los juegos del hambre: en llamas (2013)

La última saga a la que dio prestigio no fue otra que Los juegos del hambre. El actor se embarcó en la segunda parte como Plutarch Heavensbee, un papel fundamental en la historia. Su tercera y última parte (que llegará dividida en dos películas) se encontraba en pleno rodaje, y a Philip Seymour Hoffman le quedaban siete jornadas para concluir su papel. La productora mantiene de momento los planes de estreno y habrá que ver cómo salen del paso de la pérdida del actor.

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