Jaime de Armiñán, Goya de honor 2013

Censura, frivolidad y Contubernio de Múnich

Jaime de Armiñán, Goya de honor 2013, rompió moldes televisivos en 1968 con 'Historia de la frivolidad'

Foto: Jaime de Armiñán, Goya de honor 2014 (EFE)
Jaime de Armiñán, Goya de honor 2014 (EFE)
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Jaime de Armiñán fue uno de los pioneros de TVE, aunque empezara ejerciendo de negro. El director, que el lunes recibirá el Goya de honor, entró en la televisión pública recomendado por Berlanga y de tapadillo: escribiendo guiones sin firmar en un magazine (Entre nosotras) presentado por su esposa, Elena Santoja.  El éxito de las series Galería de maridos/esposas (1959-1960), creadas junto a Adolfo Marsillach y donde destacaba una joven Amparo Baró, le puso en órbita.

Conseguido el mando en plaza, Armiñán comenzó a ejercer cierta influencia subterránea en la corporación pública: consiguió, por ejemplo, que readmitieran a Fernando Fernán Gómez, castigado como actor tras haber apoyado el mítico Contubernio de Múnich (1962).

Fue uno de sus primeros y fructíferos choques creativos con el establishment franquista. La intención de Armiñán y otros era algo así como cambiar TVE desde dentro. Colar contenidos por las rendijas de la censura.

Armiñán sacó petróleo creativo de la maraña de contradicciones políticas del aperturismo franquistaUn intento que se aceleraría tras el giro estratégico del régimen en los años sesenta, cuando el tardofranquismo trató de vender su apertura. Se trató de un proceso institucional contradictorio: la apertura tenía algo de necesidad económica (turismo) y política (renovarse o morir), pero, más allá de lavados de imagen, también tuvo algo de realidad cultural. Sin ir más lejos, un sector del régimen se oponía a apertura cultural alguna. Jaime de Armiñán sacó petróleo creativo de la maraña de contradicciones políticas y culturales.

 El programa clave se llamó Historia de la frivolidad (1968). Creada a cuatro manos entre Armiñán y Chicho Ibáñez Serrador, obtuvo la Ninfa de Oro del Festival de Montecarlo y la Rosa de Oro de Montreux. Un hito, por tanto, de la historia de TVE.

Lo curioso es que la idea original del programa la tuvo un dúo diferente al formado por Armiñán y Chicho. Apunten: Adolfo Suárez y Juan José Rosón, futuros Directores de RTVE, que querían hacer un programa que modernizara la imagen de España en el extranjero.

Visto lo visto, Armiñán e Ibáñez Serrador decidieron tirarse a la piscina y ofrecer a Rosón y Suárez un programa especial llamado Historia de la censura. ¡Atiza!

Se trataba de una película de sketches sobre los choques entre el erotismo y la censura a lo largo de la historia. De Adán y Eva al siglo XX pasando por el nudismo de figuras históricas como Salomé. Una sátira pura y dura¿Demasiado para el tardofranquismo? Puede ser. Pero nada que un cambio de nombre (de Historia de la censura a Historia de la frivolidad) no pudiera arreglar.  

Cuenta Armiñán que a Suárez le gustó mucho el guion. Pero algo no cuadraba: ¿Cómo era posible que les dieran luz verde a un proyecto que iba a soliviantar a la censura? Pues por pura confusión. Suárez creía que la censura no tenía por qué enterarse: la idea era rodar el programa y enviarlo directamente al festival de Montecarlo sin emitirse antes en TVE. Pero surgió un problemilla: las bases de Montecarlo exigían que el programa se proyectara primero en su país de origen. Entonces estalló el quilombo.

El censor oficial de TVE, Don Francisco Gil Muñoz,  armó en cólera y amenazó con dimitir si el programa llegaba a emitirse. Lo mejor es que, tras reventar el escándalo, Suárez le metió el rapapolvo del siglo a Ibáñez y Armiñán. "Lo increíble es que nos llamó Suárez: '¿Cómo se os ha ocurrido hacer eso?'. Chicho y yo nos mirábamos atónitos: 'Pero ¿no decías que no pasaba nada?'. Y él gritaba: 'Pero ¡cómo no iba a pasar la censura!'. ¡Los políticos hacen esas cosas! ¡Si estamos en la Edad Media, nos quema!", contó una vez Armiñán.

Una vez más, se optó por seguir adelante mediante el viejo truco del enterramiento. TVE emitió el programa bajo los siguientes condicionantes: sin aviso previo, tras anunciar el fin de las emisiones del día y acabado el himno nacional. En efecto, a tope con la promoción, pero el caso es que se emitió. Historia de la frivolidad: producción más premiada de la historia de TVE y ejemplo cultural de libro del contradictorio proceso de apertura.

Cambio de sexo

Cuesta abajo y sin frenos, Armiñán pegaría poco después otro martillazo contundente en el muro de la censura franquista: Mi querida señorita (1971). Coescrita y producida por José Luis Borau, la película contaba la historia de Adela Castro, interpretada por José Luis López Vázquez, una solterona de provincias que se siente extraña dentro de su cuerpo de mujer.

La cinta, nominada al Oscar a la mejor película extranjera el año en que ganó Buñuel por el filme francés El discreto encanto de la burguesía, ejerció de pionera en el debate sobre las identidades sexuales.

Armiñán fue lo suficientemente sutil como para que la censura se viera en aprietos para decidir qué cortar. Finalmente se cayeron del metraje original unos pocos fotogramas de Mónica Randall desnudándose. Nada más. Armiñán acababa de meter otro gol a la censura

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