Vida y milagros del maestro de Bruce Lee
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estreno de 'The Grandmaster'

Vida y milagros del maestro de Bruce Lee

Un filme revisa las peripecias del hombre que enseñó kung fu a Bruce Lee. Biopic de una leyenda de las artes marciales

Foto: Fotograma del filme
Fotograma del filme

Bruce Lee fue un adolescente macarra que peleaba a cadenazo limpio por las calles de Hong Kong. Su padre fue el primero en explicarle los códigos del kung fu como vía para abandonar el pandillerismo, pero la lección definitiva se la dio Ip Man, maestro de maestros de las artes marciales. El hombre que moldeó a Bruce Lee llega ahora al cine de la mano de Wong Kar-Wai (Deseando amar, 2046). The Grandmaster, que se estrena hoy, revisa la vida y milagros de un icono que hizo historia mucho antes de que Bruce Lee hubiera nacido.

El filme se sitúa en los años treinta. Uncontexto histórico donde se cruzan la invasión japonesa de China con la edad de oro del kung fu. Hay acrobacias, volteretas y golpes letales por un tubo, pero también amores no consumados a la Wong Kar-Wai. El director fantasea con la biografía de Ip Man para llevarla a su terreno (ensimismamiento sentimental, esteticismo a flor de piel), licencia artísticaque no deberíaprovocar controversia alguna: la historia de las artes marciales se alimenta de realidades y leyendas. Un aura mitológica rodea tanto a la vida de Ip Man como a las diversas variaciones del kung fu. The Grandmaster, por tanto, no hacemás que echar un poco más de gasolina al mito.

Ip Man (Foshan, 1893/Hong-Kong, 1972) fue el rey del estilo Wing Chun. De su bocasalió la parábola más legendaria sobre los orígenes de este arte marcial: Siglo XVII. Agentes del gobierno destruyen un templo Shaolín (Southern Shaolin Monastery) para atajar una posible insurrección política. Cinco monjes escapan de milagro. Uno de ellos, una monja rebelde llamada Ng Mui, inventará la técnica del Wing Chun durante su huida. Otras fuentes añaden que la monje inventó el Wing Chuntras observar la lucha entre una serpiente y una grulla. Mítico, en efecto.

Según Ip Man, la monja tenía incluso una agenda feminista: su primera alumna fue una joven obligada a consumar un matrimonio no deseado. Tras aprender artes marciales de la mano de Ng Mui, la joven dio para el pelo a su estupefacto pretendiente. La muchacha, por cierto, se llamaba Wing Chun. No todo el mundo puede presumir de haber puesto nombre a un arte marcial. Wing Chun, la persona, todo un hito folclórico de la autodefensa femenina.

Tortas para la paz

Hasta aquí la leyenda de la creación del Wing Chun. No obstante,para encontrar las raicesde las artes marciales chinas hay que viajar mucho más atrás, al menos hasta el siglo V, cuando se fundó el monasterio Shaolín de la provincia de Henan. Aunque laleyenda vuelve a cruzarse con la Historia en las narraciones sobre lafundación del kung fu y el papel de los monjes shaolín, las paradójicas bases del movimiento están más o menos claras: Artes marciales para la no violencia. Guantazos para la paz. Budismo, vegetarianismo... y tortazo al que se ponga tonto. Practicar la no violencia no significa que te tomen por el pito del sereno. Sin justicia no hay paz. O algo.

Pero volvamos a Ip Man. The Grandmaster es la quinta película rodada sobre su vida en los últimos cinco años, lo que da idea del gigantesco mitofolclóricoque rodea al maestro de Bruce Lee en Asia. Ahora llega a Occidente de la mano de Wong Kar-Wai, que inauguró la Berlinale 2013 con este filme. Un peso pesado del cine de autor enfrentado a una leyenda de la lucha.

Ip Man comenzó a aprender artes marciales a los 13 años en la provincia de Cantón.Cuenta la leyenda que entró en acción por primera vez para defender a una mujer de un policía extranjero en Hong Kong. El propio Ip Man se convertiría luego en agente de la ley. Tras participar en la segunda guerra chino-japonesa, volvió a la policía. Tenía 55 años (1958) cuando fue despedidodel cuerpo. ¿Edad ideal para una prejubilación dorada? Quizás, pero la grullatira al monte. Ip Man abrió un gimnasio en Hong Kong y se dedicóel resto de su vida a enseñar Wing Chun. El jubilado que instruyó aBruce Lee. Máximo respeto.

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