debate por el precio de la cultura

El libro electrónico también quiere una fiesta a bajo precio

Las réplicas de la Fiesta del cine se dejan notar más allá del sector cinematográfico. El libro electrónico reclama bajada de precios contra la piratería

Foto: (Reuters)
(Reuters)
Autor
Tags
Tiempo de lectura8 min

Las réplicas de la Fiesta del Cine se dejan notar más allá del sector cinematográfico. En Barbastro (Huesca) se celebra el I Congreso del Libro Electrónico y la jornada inaugural ha puesto en evidencia la división del sector sobre la política de precios del libro electrónico y la piratería. Por un lado, los editores que protegen y se amparan en la ley del precio fijo del libro para no entrar en la guerra de precios de EEUU y piden más mano dura contra quienes quebrantan la propiedad intelectual; por otro, editores y empresarios que piden tumbar la norma para poder competir en un nuevo campo de juego, el del entretenimiento, y acabar con el “enemigo número uno”, la piratería.  

La novedad es que la triunfal experiencia de los cines bajando las entradas hasta los 2,90 euros es el mejor de los argumentos para quienes defienden que el libro electrónico debe ser más competitivo. El informe que presentó el pasado julio la Fundación Alternativas, encargado a Javier Celaya, La internacionalización de las industrias culturales y creativas españolas (aquí) ya avisaba de que la estrategia del precio fijo no es la más afortunada para el negocio mundial de la cultura en castellano. En el estudio se concluía que una de las claves de la economía digital es gestionar “una política de precios que tenga en cuenta las dinámicas de la oferta y la demanda que tienen lugar en internet”.

La propuesta es fijar los precios “en tiempo real basándose en la oferta y la demanda del producto cultural”. “Si el sector cultural aspira a crear un amplio mercado de contenidos de pago –ya sean e-books, videojuegos, películas o música– deberían fomentar la demanda de los mismos dinamizando su precio de venta al público”.

El nuevo campo de batalla

En Barbastro, varias intervenciones trataron este nuevo paradigma, en el que el libro electrónico debe asumir que su pelea es contra el ocio y el entretenimiento, “no con los libreros”. Así lo expuso Ezequiel Szafir, vicepresidente de Kindle (Amazon) Europa, en la conferencia inaugural. “El precio del e-book te deja fuera del negocio del entretenimiento”, dijo sobre la protección que en España se mantiene con el sector editorial gracias a la Ley del Libro. “Cuando un niño se descarga un libro en lugar de un videojuego, es una batalla ganada”, añadió para argumentar la exposición.

Es la advertencia de la piratería: cualquiera puede encontrar el contenido que necesite en la web, si las editoriales lo ofrecen a un precio que no espera el consumidor

Szafir describió el nuevo entorno comercial del libro y argumentó que “Amazon está en el mercado del entretenimiento, no en el de las librerías”, para aliviar la tensión entre esta parte del negocio y la política de la empresa estadounidense. Aseguró que el futuro tiene librerías, pero que “la barrera de compra es mucho más fácil con el libro electrónico”. Habló de la escena típica en la que se consume el libro electrónico, una playa, y proyectó una preciosa imagen de alguien leyendo en un resort su e-book para explicar que hay que facilitar la compra del consumidor, para que disponga de todo lo que desea en un solo click al mejor precio.

“Lo que no hay que hacer es darle la espalda al lector porque el lector es soberano y va a leer”. Es la advertencia de la piratería: cualquiera puede encontrar el contenido que necesite en la web, si las editoriales lo ofrecen a un precio que no espera el consumidor. “Hay una pérdida de confianza del lector por el precio alto de los e-books. Debemos tener cuidado de no transformarnos en nuestro peor enemigo. No es posible que un libro digital sea más caro que uno en papel: a fin de cuentas sólo es aire”. Esta reflexión no gustó demasiado al sector editorial que escuchaba desde las butacas y que intervino en otras ponencias.

El pirata de buena fe

La línea del entretenimiento, el precio y la piratería es también la defendida por Ernest Folch, director editorial de Ediciones B. “Lo insostenible son los precios altos. Porque la piratería es muy grande y poderosa. La gran masa pirata ha sido creada por la propia industria y sus precios. Debemos apelar contra la gente que piratea por vocación y luchar por recuperar al pirata de buena fe, al que la industria le obliga a hacer algo que no quería hacer”, explicó.

Los editores críticos con mantener la cadena de valor del libro como hasta el momento aseguran que se ha demostrado que es ineficaz y sostenible. El ejemplo del éxito en las salas apareció cuando Folch señaló la Fiesta del Cine como un motivo para la esperanza y la creación de alternativas. Criticó la actitud habitual del sector, “instalado en el autolamento” sin haber hecho nada por desarrollar un experimento como este. “Nos pasamos el día llorando y llamando al ministro de Cultura y a la Policía, pero tenemos elementos en nuestra mano para corregir los defectos. El éxito de la Fiesta del Cine es el mejor ejemplo para resolver el problema de la piratería”.

El director de Ediciones B afirmó tajante que si hubiese una opción competitiva y un precio justo, como en EEUU, la piratería se habrá resuelto en un 90%, y luego “aplicar las medidas coercitivas”. “El lector esperaba una bajada de precio, pero en esto no se ha visto satisfecho y ha pasado lo que ha pasado”. Frente a él se encontraba Luis Solano, director de Libros del Asteroide, con el que chocó frontalmente en la estrategia de la antipiratería. Solano aboga por castigar a las empresas que se lucren con ella, y hacerlo de manera ágil y rápida.

El editor fue más allá: “Al ciudadano hay que ponerle una falta y educar a la sociedad. Lo mismo que se le da una bofetada a un niño por hacer una cosa mal, no podemos tolerar los comportamientos inmorales e ilegales. Lo malo es que esto sólo se puede hacer desde arriba…” Tanto Solano como Folch coincidieron en que el sector editorial lo ha hecho muy mal, aunque “algo mejor que el cine”. “Lo mal que lo habremos hecho las editoriales de este país, que Amazon acaba de llegar y se ha llevado la mitad del negocio”, ironizó Solano.

Menos de 5 euros

Precisamente, la BiblioEteca ha presentado el primer estudio sobre hábitos de lectura digital, en el que se apunta que los lectores de e-books creen que el precio debería situarse entre 3 y 5 euros “para favorecer la descarga legal”. En el estudio hay datos importantes como que se ha pasado de un 47% de lectores en digital en 2010 a un 80% en 2013. El salto cuantitativo se debe, según cuenta el informe, a “la venta de tabletas y bajada de precios de los e-readers y dispositiva de tinta electrónica con más funcionalidades y ligeros”.

Los editores críticos con mantener la cadena de valor del libro como hasta el momento aseguran que se ha demostrado que es ineficaz y sostenible

Otros aspectos sobre los lectores de libro electrónico: el 50% de usuarios compra en tiendas online de libros, el 72% se descarga en la red habitualmente libros, utiliza diferentes plataformas (gana el e-reader frente a la tableta, los ordenadores y el smartphone), el 78% se ha descargado hasta 10 libros al año, casi al 90% de los encuestados les resulta cómodo leer en digital, el 53% son mujeres, el 67% lee diariamente hasta dos horas y un 65% lee ficción.

Una de las editoras más guerreras contra los preceptos esgrimidos por el representante de Amazon fue Donatella Ianuzzi, directora de Gallo Nero, que se mostró valiente y provocadora desde el primer momento: “No me asusta la piratería. Una descarga ilegal no es una venta perdida, porque ese lector no es el que me interesa. Pero a los grandes grupos les preocupa mucho esto”. Criticó también la destrucción de los filtros en la cadena de la edición en los planteamientos digitales de la autoedición, la pérdida del criterio del librero, etc.

Librerías, “centros emocionales”

“Me preocupa más que se escribe y que se lee. Yo publico para lectores, no para compradores que es como define Amazon a sus clientes. Lo importante no es el precio del libro, sino el contenido. Para mí lo importante es si el libro se lee o no. No es difusión de la cultura, es venta de contenido”, añadió Ianuzzi. También se mostró contraria a las pretensiones de sus compañeros editores que piden el final del precio fijo del libro, porque “sin precio fijo Amazon arrasaría”. Observa que el mayor problema del lector en internet es que se le ha “acostumbrado a que todo sea barato y no es posible”. “Amazon puede amenazar y asustar con el precio del libro y la piratería, pero no es real”.

Coincidió con el escritor Jorge Carrión, quien aseguró que el contexto Amazon “no tiene gracia” y nunca ha comprado nada. La defensa que hizo el autor de las librerías fue inapelable: “La librería será un lugar en el que el papel tendrá una dimensión de culto. Tienen futuro, pero redimensionadas: se van a convertir en centros emocionales”. Para Carrión, el entorno del entretenimiento no tiene nada que ver con la lectura, que necesita de silencio y concentración, no una verbena de llamadas de atención alrededor.

Cine
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
19 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios