matthew mcconaughey da un giro a su carrera

El galán que quería un Oscar

Tras vivir condenado a protagonizar comedias románticas, el actor consigue ser considerado y empieza a trabajar con los mejores directores

Foto: Matthew McConaughey en el 65° festival de cannes (EFE)
Matthew McConaughey en el 65° festival de cannes (EFE)

Si hace cinco años alguien comenta en una charla cinéfila que Matthew McConaughey era un serio candidato a ganar el Oscar al mejor actor es muy probable que el resto de acompañantes hubieran explotado en una sonora carcajada: “¿Quién, el exnovio de Penélope Cruz? Ja”. La carrera del actor nunca había sido muy prolífera en cuanto a grandes interpretaciones se refiere.

En sus primeros papeles McConaughey osciló entre la comedia, Movida del 76 (su primera colaboración con Richard Linklater), y el terror de segunda categoría, La matanza de Texas: la nueva generación (junto a otra prometedora cara, la de Renee Zellweger antes de vivir haciendo un mohín). Eso sí, siempre encasillado como el joven guapo que quiere comenzar a destacar en Hollwyood.

En el año 1996 su carrera despega gracias a su participación en el western independiente Lone Star, de John Sayles, y, sobre todo, al gran éxito que supone Tiempo de matar. Este drama judicial, con el racismo como telón de fondo, es todavía el mayor éxito comercial de su carrera y la película que lo impulsó al estrellato. A partir de ese momento su rostro empieza a ser habitual de las grandes producciones y consigue papeles, secundarios, con directores como Steven Spielberg, Amistad, o Robert Zemeckis (Contact).

Matthew McConaughey
Matthew McConaughey
Sin embargo, quizás provocado por el fracaso de EdTV y la decepción de su cinta como héroe de acción U-571, en 2001 da un giro a su carrera que ha amenazado con encasillarle para siempre en ese peligroso género que es la comedia romántica. Desde que protagonizara Planes de boda, junto a Jennifer Lopez, el pobre Matthew McConaughey parecía destinado a ser el partenaire de la chica en la comedieta del momento. No importa que él intentara compaginarlo con otro tipo de papeles (Escalofrío, El Imperio del fuego…), la gente le asociaba inmediatamente a la comedia romántica y de hecho es aquí donde consigue más éxitos de público y su mayor número de premios. Eso sí, todos ellos Teen Choices Awards, que entregan los adolescentes.

Desde entonces pasan por sus manos de galán romántico Kate Hudson en Cómo perder un chico en diez días (un inesperado pelotazo en 2003), Sarah Jessica Parker en Novia por contrato, y Penélope Cruz, en Sáhara. Con esta última intenta convertirse (sin éxito) en héroe de aventuras y finalmente se habló más de él por su relación sentimental con la actriz que por otra cosa. Con semejantes mimbres parecía difícil que el actor pudiera destacar de nuevo y seguía apareciendo en productos como Los fantasmas de mis exnovias o Como locos a por el oro.

Tras dos años de parón McConaughey vuelve en 2011 con un papel que supone el mayor punto de inflexión de su carrera: El inocente (traducción sui generis de The Lincoln Lawyer). Este thriller judicial parecía retomar la senda que el actor comenzó 15 años antes en Tiempo de matar. La película se convirtió en una de las sorpresas de la temporada y le granjeó al actor sus mejores críticas hasta el momento. A partir de ahí, McConaughey ha comenzado a trabajar con los directores más prestigiosos del Hollywood actual sin dar ni un solo paso en balde.

Richard Linklater y William Friedklin (el director de El exorcista) le ficharon para participar en sus películas Bernie y Killer Joe, ambas con una respuesta crítica muy buena que proporcionaron al actor varios premios (esta vez sin que fueran otorgados por los adolescentes).

Pero nada comparado a lo que le esperaba en 2012. Su papel de maestro de strippers masculinos a las órdenes de Steven Soderbergh en Magic Mike le encumbra a la taquilla e incluso llega a conseguir el premio Independent Spirit al mejor actor secundario. Además presenta en Cannes, Mud, con el prometedor Jeff Nichols, y la gente comienza a hablar de Oscar.

Por desgracia la película tarda mucho en estrenarse en EEUU (abril del 2013) y las posibilidades de la película se desvanecen. Algo que al actor no le importa mucho, ya que este año estrena dos obras que desprenden olor a premio por todos sus poros. Tiene un papel secundario en The Wolf of Wall Street, dirigida por Martin Scorsese, pero principalmente el actor ha sufrido una transformación física brutal en The Dallas Buyers Club.

La película todavía no se ha proyectado pero con su tráiler recién salido del horno queda claro que Matthew McConaughey quiere el Oscar y reúne todas las características para lograrlo: una carrera redimida, un papel sufrido y para el que ha perdido veinte kilos, una película de denuncia y una buena dosis de drama para que el actor pueda lucirse.

Por si fuera poco Christopher Nolan le ha fichado como protagonista de su nuevo filme de ciencia ficción, Interstellar, un paso más en su reformada carrera que parece que nunca volverá a quedar al servicio de las comedias románticas. 

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