Locarno, un certamen de primera para el cine español
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Victoria Abril recibe uno de los premios honoríficos

Locarno, un certamen de primera para el cine español

La presencia española crece en el festival respecto a Cannes, Berlín y Venecia, que además premiará a Victoria Abril con un galardón de honor a toda su carrera

placeholder Foto: La actriz victoria abril posa durante la presentación 'the immigrant' en 2013. (efe)
La actriz victoria abril posa durante la presentación 'the immigrant' en 2013. (efe)

Entre las veinte películas de estreno internacional que compiten por el Leopardo de Oro (en Locarno todo aparece tapizado por las manchas negras y amarillas de este felino que inspira los premios) se encuentra Història de la meva mort, el nuevo y esperado título de Albert Serra. Su inclusión en Locarno obedece a una lógica casi natural. El catalán se dio a conocer internacionalmente en 2006 en la Quincena de Realizadores de Cannes con Honor de Cavalleria, su personalísima aproximación al Quijote. El “descubridor” internacional de Serra fue Olivier Père, uno de los programadores de mayor prestigio en el mundo que por aquel entonces comandaba la Quincena. Père se mudó de Cannes a Locarno en septiembre de 2009 y estuvo dirigiendo el festival suizo hasta 2012. Desde este año, el director artístico es Carlo Chatrian, un crítico italiano que ha decidido mantener las líneas maestras de la programación. En el comité de selección también se encuentra el canadiense Mark Peranson, director de la revista Cinema Scope, referencia ineludible en el panorama de la nueva crítica, y programador del Festival de Toronto, otro certamen que ha escalado posiciones en el ranking mundial de festivales. Peranson incluso ha hecho sus pinitos en el cine: encarnaba a San José en El cant dels ocells de Serra y firmó un impagable documental sobre el rodaje de este film, Waiting for Sancho.

Con Història de la meva mort, Albert Serra se acerca a la transición del racionalismo ilustrado al romanticismo más tenebroso a través de dos figuras entre la historia y el mito, Giacomo Casanova y el conde Drácula. En la carrera por el Leopardo de Oro, el catalán compite con otros cineastas de renombre como Kiyoshi Kurosawa, el maestro del cine de terror y fantástico japonés que presenta una historia entre la ciencia ficción y el romanticismo, Real; el coreano Hong Sang-soo, responsable de En otro país y nombre reverenciado entre la cinefilia internacional que participa con Our Sunhi; o Corneliu Porumboiu, representante del nuevo cine rumano con títulos como 12.08 al este de Bucarest que da a conocer su tercer largometraje When Evening Falls on Bucharest or Metabolism.

Locarno cuenta con otra sección competitiva, Cineasti di presente, dedicada a los realizadores emergentes. En este apartado concursa el cineasta gallego Lois Patiño con Costa da Morte. Patiño se ha forjado un prestigio por festivales y museos de todo el mundo con un cine muy próximo a las artes plásticas. Su obra presta una especial atención a la naturaleza, a la que considera siempre parte protagonista y no mero escenario, y en esta Costa da Morte se acerca a uno de los escenarios más míticos y legendarios de Galicia. El film confirma la buena salud de un nuevo cine gallego que no deja de recibir reconocimientos internacionales. Y fuera de competición, en una sección bautizada como Signs of Life en honor a uno de los primeros títulos de Werner Herzog, cineasta también homenajeado este año en Locarno, descubriremos El futuro, el primer largo en solitario del integrante del colectivo Los Hijos Luis López Carrasco, una mirada retrospectiva a la euforia festiva con que la España de principios de los ochenta vivía una nueva etapa de su historia.

Además este sábado la actriz española Victoria Abril recibe uno de los galardones honoríficos que ofrece cada año Locarno, el Excellence Award Moët & Chandon. El premio se le entrega en la Piazza Grande, uno de los mayores cines al aire libre del mundo, con un aforo de 8.000 espectadores y sede emblemática del festival. En homenaje a Victoria Abril, se proyectan a lo largo de estos días '¡Átame!' (1990) de Pedro Almodóvar y '101 Reykjavik', ópera prima del cineasta islandés ahora afincado en Hollywood Baltasar Kormákur que inauguró Locarno con su nuevo film '2 Guns', un thriller protagonizado por Denzel Washington y Mark Wahlberg.

No se acaba aquí la presencia española en Locarno. El certamen recupera Umbracle (1970) uno de los títulos de culto de Pere Portabella programado para este domingo con motivo del homenaje a Christopher Lee, que en esta obra de culto aparece deambulando entre las tinieblas de la Barcelona del tardofranquismo. Ayer viernes también se proyectó 108 - Cuchillo de palo (2010) de Renate Costa, documental en torno a la persecución de los homosexuales durante la dictadura de Stroessner en Paraguay auspiciado por Marta Andreu, una de las productoras más inquietas de nuestro país que forma parte del jurado de los Pardi di domani (Leopardos del mañana), la sección oficial de cortos y mediometrajes. Aquí es donde se estrena un cuarto título español, Chigger Ale, una coproducción con Etiopía, país donde reside su responsable Miguel Llansó y, que firma El Misterioso Fanta Ananas (sic). En el corto, un clon de Hitler aterriza en una taberna de Adís Abeba con consecuencias imprevisibles... También cuenta con apoyo español La strada di Raffael, un corto de Alessandro Falco, cineasta italiano que se formó en el Centre d'Estudis Cinematogràfics de Catalunya y que aspira igualmente a a llevarse el Pardino de Oro, el premio reservado a las obras de menor metraje. Buenas noticias, pues, para el cine español desde este rincón de la Suiza italiana.

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