Los festivales internacionales ignoran al cine español
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NINGÚN FILME NACIONAL EN LOS TRES ENCUENTROS PRINCIPALES: CANNES, BERLÍN Y VENECIA

Los festivales internacionales ignoran al cine español

Pese a las esperanzas puestas de Coixet, Almodóvar o De la Iglesia, ningún cineasta español consigue entrar en los tres primeros festivales del mundo

Foto: Pedro Almodóvar y Álex de la Iglesia en Cannes en 2010. (EFE)
Pedro Almodóvar y Álex de la Iglesia en Cannes en 2010. (EFE)

A perro flaco, todo son pulgas. El jueves se presentaron las películas que competirán en septiembre en la Mostra veneciana. Ahí estarán nombres como el británico Terry Gilliam y el japonés Hayao Miyazaki, pero ningún director español. Culmina así un mal año festivalero para nuestro cine. Ninguna presencia en las secciones oficiales de las tres principales muestras cinematográficas del mundo –Berlín, Cannes y Venecia–, las que reúnen la atención de la prensa internacional y marcan los caminos por los que transita el cine contemporáneo (sobre todo en el caso del festival francés). Entre otras cosas, las secciones oficiales de estos festivales sirven para calibrar la relevancia cultural internacional de una cinematografía.

A la cacareada crisis del cine en España –con la recaudación retrocediendo un 17% respecto a 2012 y la cuota de pantalla nacional en un paupérrimo 8% en los primeros seis meses del año– se le suma ahora la agudización de un problema que viene de lejos: la escasa presencia en los festivales internacionales de impacto. Otro dato inquietante: aunque en 2012 el cine español recaudó un 35% más en el extranjero que en España, los 150,5 millones de euros amasados fuera supusieron un descenso de 35 millones respecto al año anterior.

La crisis interna de nuestro cine no ayuda, en efecto, aunque la ausencia de filmes españoles en las competiciones de Berlín, Cannes y Venecia no tiene una sola explicación. Aquí entran en juego factores como el peso artístico e industrial de una cinematografía, las modas audiovisuales de cada momento o la escasez de películas o directores españoles premiados en los últimos años. Todo ello pese a que en 2013 estrenaron o estrenarán películas algunos de nuestros cineastas más internacionales.

A finales de 2012, se especuló con la posible presencia en las grandes muestras de 2013 de tres de los escasos directores españoles que suelen hacerse sitió en sus secciones oficiales: Isabel Coixet, Pedro Almodóvar y Álex de la Iglesia. Todo apuntaba a la presencia enBerlín, Cannes y Venecia deAyer no termina nunca,Los amantes pasajerosyLas brujas de Zugarramurdi. Pero sólo Coixet pasó por Berlín para presentar Ayer no termina nunca, aunque lo hiciera en una sección paralela (Panorama), poco bagaje para una cineasta que compitió en Cannes conMapa de los sonidos de Tokio(2009).

placeholder Candela Peña, Isabel Coixet y Javier Cámara en Berlín en 2013. (EFE)

También resultó chocante que Almodóvar no participara en Cannes: es uno de los autores mimados por el festival pese a sus últimos reveses en el palmarés. Aunque no se conocen las causas que llevan a una película a ser seleccionada, la lógica indica que Los amantes pasajerosera demasiado ligera para la competición. Aunque Almodóvar ya insinuó cuando acabó el rodaje que no quería competir en ninguna muestra (“¿Festivales a la vista? No, gracias”),Los amantes pasajerospudo haber entrado fuera de competición en la sección oficial. No fue así. Se trata de la primera película de Almodóvar que no se ve en Cannes desdeLa mala educación(2004). Su último paso por la muestra no le dejó buen sabor de boca: sin premio y con división de opiniones sobre la calidad deLa piel que habito(2011).Con todo, la constante presencia de Almodóvar en los festivales internacionales es un hito del cine español contemporáneo.

Álex de la Iglesia, por su parte, es casi un icono pop en la Mostra de Venecia, donde recibieron con alborozoEl día de la bestia (1995)y Balada triste de trompeta(2010),ganadora del León de Plata a la mejor dirección y del premio al mejor guion en la edición cuyo jurado presidió Quentin Tarantino.No obstante, pese a queLas brujas de Zugarramurdise está vendiendo como un explosivo regreso a su cine más personal, el que más impacta tanto en casa como en el extranjero, finalmente se estrenará en la sección oficial de San Sebastián, aunque fuera de competición. Se desconoce si su ausencia en la Mostra es voluntaria u obligada.

También se habló sobre la posibilidad de que el nuevo filme de Albert Serra (Història de la meva mort),enfant terribledel cine español y antiguo protegido de Cannes, estuviera en el festival francés, pero las predicciones de la prensa internacional fallaron.

Paradójicamente, con Albert Serra empiezan las buenas noticias. Pese a que nada iguala en repercusión periodística a las competiciones de Cannes, Venecia y Berlín, hay vida festivalera más allá de estos festivales.Història de la meva mortestará en la prestigiosa sección internacional del Festival de Locarno, donde Serra competirá este agosto por el Leopardo de Oro con nombres destacados del cine de autor mundial como el coreano Hong Sang-Soo o el rumano Corneliu Porumboiu. También habrá sitio en Locarno paraCosta da Morte, del director gallego Lois Patiño, que estará en la sección Cineastas del presente.

También es digno de mención la presencia deO ouro do tempo, de Xavier Sánchez Bermúdez, en Karlovy Vary, festival de categoría A celebrado a finales de junio. O las tres películas premiadas este año en el BAFICI argentino:Los ilusos(Jonás Trueba, 2012), Arraianos(Eloy Enciso, 2012) yA Story for the Modlins(Sergio Oksman, 2012).

Por no hablar del doblete que hará elCaníbalde Manuel Martín Cuenca en septiembre. El filme se podrá ver primero en el importantísimo festival de Toronto, donde no hay competición pero si un gigantesco mercado de películas, y luego en San Sebastián, donde luchará por la Concha de Oro. El festival donostiarra, al igual que hacen Cannes, Venecia y Berlín, defiende a su cine nacional con la presencia en la sección oficial de David Trueba (Vivir es fácil) y Fernando Franco (La herida), además de los mencionados Cuenca y De la Iglesia.

Por último, hace unas semanas se anunció queGrand Piano, del alicantino Eugenio Mira, abriría el festival de Sitges, que se celebrará en octubre.

En defensa del cine español hay que señalar que los criterios de acceso a Berlín, Cannes y Venecia son complejos y no dejan de tener algo de arbitrariedad geopolítica. La parrilla de Cannes 2013 estuvo copada por filmes franceses y estadounidenses. Las películas del resto del mundo se repartieron los restos, y ahí el cine español compite en inferioridad debido a… su escasa presencia allí en los últimos años. Es la pescadilla que se muerde la cola: cuando una cinematografía se pone de moda en los mundos del cine de autor (Corea del Sur, Rumanía y Filipinas son algunos de los últimos ejemplos), suele mantenerse en primera plana festivalera varios años.

Por su parte, en Venecia se verán hasta 12 películas estadounidenses (o coproducidas por EEUU) en la sección oficial, dentro y fuera de competición. Una cifra que contrasta con la de películas en habla hispana: ninguna. Rosco también para el cine latinoamericano, que en los últimos tiempos tiene dificultades para entrar en la Mostra, aunque el director mexicano Alfonso Cuarón inaugurará el certamen con el filme estadounidenseGravity, protagonizado por Sandra Bullock y George Clooney. El honor español lo salvaráTres bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, que cerrará la sección paralela Venice Days.

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