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Studio Ghibli, de Miyazaki, el maestro que cambió la animación, Princesa de Asturias
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Studio Ghibli, de Miyazaki, el maestro que cambió la animación, Princesa de Asturias

Sus películas buscan siempre la salvación del mundo, de la naturaleza y la humanidad. También destacan por su pacifismo. El jurado lo ha destacado por sus "historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas"

Foto: 'El viaje de Chihiro', uno de los grandes éxitos de Studio Ghibli, de 2001 y que ganó el Oscar en 2002
'El viaje de Chihiro', uno de los grandes éxitos de Studio Ghibli, de 2001 y que ganó el Oscar en 2002

El viaje de Chihiro, Porco Rosso, La princesa Mononoke, Mi vecino Totoro, El niño y la garza… Hay una riada de títulos que han convertido al Studio Ghibli en los grandes renovadores del cine de animación de los últimos años. Crearon escuela y un público (adulto) que disfruta muchísimo con sus historias. De ahí que haya sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de la Comunicación y Humanidades, según ha informado la Fundación de estos galardones hace unos minutos.

El acta del jurado explica las motivaciones del galardón: "Mediante un proceso artesanal de gran imaginación, ha creado historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas: la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza. Sus películas trascienden generaciones y fronteras, y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada y la protección del medio ambiente. El cine de Studio Ghibli ensalza la belleza de lo cotidiano y convierte en parte esencial de sus narraciones los instantes de silencio y contemplación".

Detrás de este estudio japonés se encuentra el gran maestro Hayao Miyazaki que lo montó junto a Isao Takahata —creador a su vez de las míticas Heidi, Marco o Ana de las tejas verdes, años antes— y Toshio Suzuki en 1984, después del estreno de su primer largo Nausicäa del Valle del Viento. A partir de ese momento, estos creadores iban a cambiarlo todo en las siguientes décadas con un trazo del dibujo que ya es perfectamente distinguible y unos personajes que también lo son, con tramas que buscan siempre una especie de salvación del mundo, de la naturaleza y la humanidad. También destacan por su pacifismo y la crítica a las guerras.

Tiene su sentido vital porque el contexto histórico y presente siempre es importante. Los creadores crecieron durante la II Guerra Mundial. Miyazaki siempre ha dicho que le ha marcado. Iba para trabajar en la industria aeronáutica, como su padre, pero el dibujo se cruzó en su camino. Y el asunto de los conflictos bélicos nunca le ha abandonado.

placeholder Hayao Miyazaki en 2009 (REUTERS Mario Anzuoni)
Hayao Miyazaki en 2009 (REUTERS Mario Anzuoni)

Se puede ver en Porco Rosso, uno de los primeros éxitos del Studio (1992) que cuenta la historia de un piloto de combate italiano durante el período de entreguerras y el régimen fascista de Benito Mussolini. Por un extraño hechizo se convierte en un cerdo y por eso pilota un hidroavión rojo con el nombre de Porco Rosso (cerdo rojo), convirtiéndose en un reconocido cazarrecompensas contra las bandas de piratas y que tendrá que enfrentarse a un mercenario estadounidense. En 2004 estrenó El castillo ambulante que fue su gran crítica a la guerra de Irak -Miyazaki se manifestó varias veces en su contra y, de hecho, por ello se negó a ir a los Oscar de 2003-, además, en esta cinta también aborda el feminismo, la importancia de la compasión y la vejez (que se ve como algo positivo, no con el miedo que tanto parece existir ahora). El chico y la garza, con la que ganó el Oscar en 2024, está ambientada en la II Guerra Mundial y cuenta la historia de Mahito, un chaval de 12 años que pierde a su madre y se va con su padre y su nueva esposa (la hermana pequeña de la madre) a una casa en el campo donde conoce a la garza.

Además de con el cine, Miyazaki no ha dejado de postularse contra las guerras. Fue un acérrimo crítico del ex primer ministro Shinzo Abe, quien quería quitar de la Constitución la cláusula que señalaba que la guerra nunca podía ser el medio para resolver conflictos. En su país ha sido tachado de “izquierdista”. Por tanto, este es un premio para uno de los mejores cines de animación de la historia y también contra la guerra. Contra todas las guerras.

Defensa del medio ambiente

Otros asuntos que toca Studio Ghibli tienen que ver con su defensa del medio ambiente. La gran película El viaje de Chihiro, de 2001, es el gran paradigma. Y fue uno de sus grandes éxitos de crítica y público (es la película más taquillera del cine japonés). De hecho, ganó el Oscar en 2002. Es una especie de Alicia en el país de las maravillas o Las aventuras de Pinocho que sumerge al protagonista en un nuevo mundo donde la naturaleza (y su cuidado) tiene un papel principal. A día de hoy sigue siendo una obra maestra y, probablemente, la película más importante del Studio. En 2016, el Studio colaboró con varias productoras francesas para crear La tortuga roja, que es de una belleza impresionante sobre nuestro mundo animal (además de que el título ya dice otras cosas por sí mismo).

placeholder 'Porco Rosso', otro de sus alegatos contra la guerra y el imperialismo de EEUU
'Porco Rosso', otro de sus alegatos contra la guerra y el imperialismo de EEUU

Studio Ghibli son también punta de lanza del trabajo artesanal y muy críticos con la Inteligencia Artificial que consideran “un insulto a la vida”, sobre todo una vez que todo el planeta empezara a utilizar aplicaciones para “convertirse” en un dibujo animado made in Ghibli.

Takahata falleció en 2018 y Miyazaki ha dicho en varias ocasiones que se retiraba (y en realidad es su hijo Goro quien está a los mandos del equipo creativo tras ser comprada la empresa por la Nippon Televisión en 2023). Pero ahí sigue la estela del maestro a sus 85 años. Con sus dos Oscar, con su León de Oro, con su Oso de Oro. Y ahora con su Princesa de Asturias. El mago de la animación que supo enfrentarse a las grandes empresas estadounidenses. El mundo mira cada vez más hacia Oriente.

El viaje de Chihiro, Porco Rosso, La princesa Mononoke, Mi vecino Totoro, El niño y la garza… Hay una riada de títulos que han convertido al Studio Ghibli en los grandes renovadores del cine de animación de los últimos años. Crearon escuela y un público (adulto) que disfruta muchísimo con sus historias. De ahí que haya sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de la Comunicación y Humanidades, según ha informado la Fundación de estos galardones hace unos minutos.

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