Arturo Pérez-Reverte mantiene una relación constante con sus seguidores a través de la red social X, donde alterna comentarios de actualidad con recomendaciones —y también duras críticas— sobre libros, series y películas. El académico no suele dejar indiferente a nadie. Y su última opinión sobre un estreno reciente en cines ha vuelto a generar debate entre los aficionados al cine.
El objeto de su comentario no es otro que La grazia, la nueva película del prestigioso director italiano Paolo Sorrentino, una de las figuras más reconocidas del cine europeo contemporáneo. El filme, estrenado en salas en 2026 tras su paso por el Festival de Venecia, ha sido recibido con elogios por parte de la crítica especializada, pero no ha convencido en absoluto al escritor español.
Aunque Toni Servilio siempre está estupendo, después de la pretenciosa "Parthenope" juré por mis muertos que no volvería a ver una peli de Sorrentino. Y me han castigado, por no cumplir, con una sentencia de bostezos encadenados: he tenido la desgracia de ver "La Grazia". pic.twitter.com/pVdMvGqLYd
Con su habitual tono irónico y directo, Pérez-Reverte compartió su opinión sin matices. “Aunque Toni Servilio siempre está estupendo, después de la pretenciosa ‘Parthenope’ juré por mis muertos que no volvería a ver una peli de Sorrentino. Y me han castigado, por no cumplir, con una sentencia de bostezos encadenados: he tenido la desgracia de ver La Grazia”, ha comentado. Una frase que rápidamente se ha viralizado y dividido a los espectadores entre quienes coinciden con su visión y quienes defienden la propuesta del cineasta italiano.
La grazia cuenta con Toni Servillo como protagonista, actor habitual en la filmografía de Sorrentino y uno de sus colaboradores más estrechos. En esta ocasión, interpreta a Mariano De Santis, un presidente ficticio de la República Italiana que encara los últimos meses de su mandato mientras se enfrenta a decisiones políticas complejas y a dilemas personales de gran calado.
Lejos de ser un thriller político convencional, la película apuesta por un tono reflexivo y pausado, centrado en cuestiones como la ética en el poder, la soledad del liderazgo o el peso del paso del tiempo. A través de una narrativa cargada de simbolismo, Sorrentino vuelve a explorar temas recurrentes en su cine, como la decadencia, la memoria o la búsqueda de sentido.
El estilo visual, una de las señas de identidad del director de La gran belleza, vuelve a estar muy presente en esta obra. Imágenes cuidadas, composiciones elegantes y una atmósfera contemplativa construyen un relato que, para algunos, representa una de sus propuestas más maduras. Sin embargo, precisamente ese ritmo pausado y esa carga filosófica son los aspectos que han generado críticas entre parte del público.
El reconocimiento a Toni Servillo, que se llevó la Copa Volpi al mejor actor en el Festival de Venecia, ha sido uno de los puntos más destacados de la recepción de la película. Su interpretación ha sido ampliamente valorada, incluso por quienes, como Pérez-Reverte, no han conectado con el conjunto del filme.
Arturo Pérez-Reverte mantiene una relación constante con sus seguidores a través de la red social X, donde alterna comentarios de actualidad con recomendaciones —y también duras críticas— sobre libros, series y películas. El académico no suele dejar indiferente a nadie. Y su última opinión sobre un estreno reciente en cines ha vuelto a generar debate entre los aficionados al cine.