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Luis García Montero: "El director de la RAE es imperialista, como Trump"
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Luis García Montero: "El director de la RAE es imperialista, como Trump"

El director del Instituto Cervantes presenta su nueva novela, 'La mejor edad', una historia de la democracia española y sobre el amor que también da para charlar sobre la política y su enfrentamiento con Santiago Muñoz Machado

Foto: El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, posa este lunes para El Confidencial. (J. I. R.)
El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, posa este lunes para El Confidencial. (J. I. R.)
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Luis García Montero ha vuelto a la novela y podría llevar una camiseta en la que estuviera estampada la palabra esperanza. Es casi lo que más va a repetir en esta entrevista en la que presenta La mejor edad (Tusquets), una historia que escribió hacia 2017, se la corrigió su pareja, Almudena Grandes -que le dijo que estaba llena de errores- y que volvió a sacar del cajón tras el fallecimiento prematuro de ella en 2021. Dice que fue una forma de salir de los poemas de duelo a lo que regresaba una y otra vez. Romper las dinámicas, empezar casi otra vez. Pero a la vez, la novela es un homenaje a Almudena [aquí en el personaje de Paula] y al amor profundo, ese que no aparece tanto en la vida.

Han pasado muchas cosas también desde la muerte de la escritora. Una de ellas, muy sonada, el enfrentamiento que García Montero, como director del Instituto Cervantes, ha tenido en los últimos meses con Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española (RAE), y a quien no cita por su nombre. Parece que no hay viso ninguno de reconciliación. Aquí García Montero, con generosidad, ofrece su versión. Y también habla de política y de la izquierda y de esa propuesta de Gabriel Rufián en la que no cree. Para nada.

PREGUNTA: ¿Cuál es la mejor edad? ¿Usted está en ella?

RESPUESTA: La pregunta sobre la mejor edad ronda en el bar donde sucede buena parte del argumento de la novela. Hay un camarero muy feo que dice, mi mejor edad fue cuando me casé porque yo no creía que ninguna mujer se iba a enamorar de mí. Hay una chica migrante que de pronto consigue trabajo y se integra y dice, esa fue mi mejor edad, cuando de pronto me sentí acogida en España. Los dos personajes de la novela que son mayores y que han vivido mucho se ponen de acuerdo en que quizá la mejor edad es esos momentos de la vida donde hay un amor profundo que le da sentido a las cosas. Y, bueno, las lecciones de la mejor edad y del amor es que uno no puede renunciar al futuro. Yo, cuando pienso en mi mejor edad, pienso en los años que viví y compartí ese amor. Pero, por ejemplo, acabo de ser abuelo. Mis dos hijas me han hecho abuelo. Tengo una nieta de seis meses y otra nieta de dos. Y, en ese sentido, las lecciones de la mejor edad que viví es que tengo la vida por delante porque la vida es de ellas. De manera que tengo que trabajar por que mi mejor edad sea lo que me queda por compartir con mis nietas.

P: Estamos en un momento de todo lo contrario: hay mucho miedo al futuro.

R: Hay mucho miedo al futuro. Y fíjate que los personajes que han vivido mucho tienen razones para dudar de que se pierda mucho de lo conseguido. Y eso es algo que puede afectar a la democracia española porque afecta a la situación internacional. Fíjate en qué mundo vivimos. Y, en ese sentido, uno de los personajes, este juez que nació en el autoritarismo de la dictadura y que poco a poco se fue haciendo defensor de los derechos humanos y de la justicia internacional, tiene una nieta que se llama Jimena, que está empezando a vivir, que quiere irse a estudiar a Europa. Y a la hora de pensar la realidad, dice, bueno, yo tengo preocupaciones, pero mi compromiso es imaginar e intentar que mi nieta tenga un futuro más digno del que tengo yo. De manera que el miedo, y eso sí creo yo que es importante, no puede convertirse en una justificación para la renuncia. Yo, como poeta, cuando reuní una antología que publicó Visor la titulé Una melancolía optimista, porque yo tengo muchos motivos para estar melancólico, pero me da mucho miedo que la melancolía se convierta en cinismo y decir, esto no tiene arreglo, todo ha pasado, todo se ha perdido.

P: Le voy a preguntar por el conflicto que tiene con el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, desde hace unos meses. El 9 de octubre de 2025 en un desayuno informativo usted dijo de él: "Es un experto en llevar negocios desde su despacho para empresas milmillonarias". Y criticaba que no era filólogo, cuando en la academia hay muchos académicos que no lo son. ¿Qué pasó por su cabeza? ¿Por qué de pronto dijo aquello?

R: Uno, mi máximo respeto a la Academia. Y dije que yo admiraba a grandes filólogos como Manuel Alvar, que fue catedrático de la Universidad de Granada, como Darío Villanueva, el último director de la Academia, como Víctor García de la Concha, mi maestro en la poesía, que yo lo admiraba. Y prefería que hubiese un filólogo al frente de una institución que se dedica al estudio de la lengua y no un abogado que se dedica a hacer negocios. Eso es lo que dije. De manera que no fue un enfrentamiento con la Academia, fue un enfrentamiento con una persona que durante años había hecho la vida imposible en la organización del Congreso Internacional de la Lengua en Arequipa. Y te pongo un ejemplo. Te pongo un ejemplo, o si quieres te pongo dos. Primer ejemplo, los Congresos Internacionales de la Lengua los organiza desde su origen el Instituto Cervantes, firmando en nombre del Gobierno de España un acuerdo con el país que nos recibe. Este señor decide dónde va a ser el próximo Congreso de la Lengua sin contar con el Instituto Cervantes. Se cree que nos puede tratar como un cacique. Te pongo otro ejemplo porque estamos hablando de imperialismo. Hemos hablado de imperialismo y que los españoles somos el 9%. Mira, en la época de Franco, cuando se quiso hacer un Congreso de Academias de la Lengua en México, la Academia Española dijo que no iba porque había republicanos y el Gobierno mexicano apoyaba a las repúblicas. Y entonces, frente a eso, puso en marcha una asociación que se llama ASALE, en la que por derecho natural el presidente siempre de la Unión de Academias de la Lengua Española va a ser el presidente de la Real Academia Española. Y las cuentas estarán vigiladas por un tesorero nombrado por la Academia Española. Frente a la lucha contra el imperialismo franquista, lo que significa la existencia de esta asociación que cuando es un presidente filólogo, pues se utiliza con respeto, pero cuando no es un filólogo lo que hace es de pronto manipular a ASALE para decir es que todas las Academias me apoyan. Y en ese sentido, perdona, yo tengo muy claras cuáles son mis ideas, respeto mucho a la Academia, respeto la historia de la Academia y una última cosa, fíjate, mis maestros, yo he tenido maestros, poetas, académicos, Ángel González, Luis Rosales, y he tenido maestros que no son académicos, Jaime Gil de Biedma, Juan Marsé, porque no han querido entrar en la Academia. Yo creo que en el mundo de la literatura la admiración se debe a las obras que se han escrito, no a tener un carnet de académicos. Bueno, pues estamos preparando un homenaje a Mario Vargas Llosa en su ciudad, en Arequipa, en su casa, y de pronto hay un señor que dice que más importante que Conversaciones en la Catedral o La Casa Verde es que haya sido académico. Entonces, digamos que mi discusión no es con la Academia, es con este señor.

placeholder Luis García Montero: 'A mí me gusta que el Instituto Cervantes muestre el respeto a los Estados Unidos y a Argentina pero se diferencie claramente de Milei y de Donald Trump'. (J. I. R.)
Luis García Montero: 'A mí me gusta que el Instituto Cervantes muestre el respeto a los Estados Unidos y a Argentina pero se diferencie claramente de Milei y de Donald Trump'. (J. I. R.)

P: Lo que pasa es que institucionalmente, la imagen también que se vio en el Congreso fue de dos instituciones como la Real Academia y como el Instituto Cervantes enfrentadas…

R: Sí, pero fíjate, frente a Milei en Argentina o frente a Donald Trump en los Estados Unidos, hay quien muestra el respeto a Donald Trump y hay quien muestre el respeto a los Estados Unidos y hay quien muestra el respeto a Argentina y que muestre el respeto a Milei. Bueno, pues a mí me gusta que el Instituto Cervantes muestre el respeto a los Estados Unidos y a Argentina pero se diferencie claramente de Milei y de Donald Trump.

P: En cualquier caso, ¿no hay posibilidad de tener una conversación con el director de la Real Academia y solventar ciertas cuestiones? Es lo que se dice cuando se habla de consensos...

R: Bueno, nosotros hemos tenido nuestra conversación y hemos decidido que en este tipo de relaciones lo importante es la convivencia con los países latinoamericanos. Entonces el Instituto Cervantes después de que este señor humillara al Instituto Cervantes para decidir dónde iba a ser el Congreso [el Congreso de la Lengua Española] pues ha decidido que el congreso va a ser en Panamá porque interesa respetar a la Academia Panameña e interesa respetar a Panamá. Y el Congreso se hará en Panamá, pero se hará el Congreso que quiera el Instituto Cervantes, no el que quiera el señor Muñoz Machado.

"El Congreso se hará en Panamá, pero se hará el Congreso que quiera el Instituto Cervantes, no el que quiera el señor Muñoz Machado"

P: Pero entonces han hablado ustedes o no… Porque esto no suena a reconciliación.

R: Hemos quedado en tener una conversación para hablar de Panamá y cuando se acerquen las fechas pues se creará la comisión para trabajar en el Congreso.

P: La RAE contestó que Muñoz Machado había sido elegido democráticamente y usted no.

R: Y Milei también. Y Donald Trump también ha sido elegido democráticamente. Y yo he sido elegido democráticamente porque en España hay un gobierno elegido democráticamente y se elige un secretario de Estado como se elige un ministro. ¿O es que quieren confundir una institución particular con una institución pública? Vamos a ver si a la hora de elegir un presidente de gobierno se vota democráticamente, pero cuando el presidente quiera nombrar un ministro de Economía no se va a hacer una elección entre los millonarios españoles, tendrá que ser el Gobierno quien lo elija. Yo he sido elegido democráticamente, y vuelvo a repetir, Donald Trump y Milei son dos disparates, pero han sido elegidos democráticamente.

P: ¿Está equiparando a Muñoz Machado con Donald Trump y Milei?

R: Bueno, esto ya lo dejo a tu interpretación.

P: En la novela, el personaje de Manuel Benítez es el pesimismo, el cinismo y en realidad la antipolítica que, efectivamente, también estamos viendo alrededor. También me preguntaba, porque Manuel Benítez es un trabajador, es un obrero, viene del lado más vulnerable de la sociedad, pues que algo habrá hecho mal la izquierda para que aparezcan personajes como Manuel en la sociedad.

R: Sí, y yo eso he intentado plantearlo desde dos puntos de vista. Uno, hay cosas que no se han conseguido y que son imperfectas y no se puede perder la conciencia de las imperfecciones y de lo que queda por avanzar. Dos, las imperfecciones no pueden convertirse en el argumento para olvidar lo que se ha conseguido y para volver a una reacción. Eso por una parte. Y por otra parte, en lo que no se ha conseguido hay responsabilidades colectivas, pero que las responsabilidades colectivas no nos hagan olvidar nuestras propias responsabilidades. Porque, al hablar de la democracia, a mí me gusta siempre insistir, y yo creo que la conversación de los personajes ayuda a eso, en que una democracia no es votar cada cuatro años. La democracia española sirvió para cambiar la educación sentimental, sirvió para cambiar la justicia. Pasamos de una justicia muy autoritaria a de pronto un joven poeta como yo viajara a Chile y me encontrara con que España se había convertido en la referencia de la justicia internacional porque había posibilitado la detención de Pinochet. O sea que se habían conseguido muchas cosas, pero no solo por poder votar cada cuatro años o por un partido, sino, por ejemplo, por el cambio de las costumbres, lo que significa ser un hombre, ser una mujer. Para mis nietas espero que ser mujer no signifique lo mismo que era para mi madre en la posguerra. Todo eso está ahí.

P: ¿Y entonces los desencantados como Manuel de dónde salen, qué les ha pasado?

R: Yo creo que el personaje Manuel Benítez nace de ahí. Es un chico joven que, por una parte, es muy responsable y vive en un barrio obrero y, por otra parte, es maltratado por la justicia, y de pronto vive en un ambiente donde es posible que en una parroquia obrera haya una joven abogada que se enamore de él y que comprenda que la transformación de la sociedad es que una abogada se puede enamorar de un chico así y puede intentar transformar su vida y ayudarle. Y viven una estupenda historia de amor muy marcada por la evolución de la política española, pero al mismo tiempo es , de pronto, este personaje, cuando va envejeciendo, empieza a tener crisis que le inducen al alcoholismo y entonces se convierte también en responsable de lo que ocurre. Ya no es el mundo perfecto que no conseguimos entre todos, sino la responsabilidad de uno mismo que se convierte en el alcoholismo y empieza a portarse mal con la mujer que lo ha acompañado. Y entonces es esa tensión la que a veces nos convierte en unos cascarrabias porque que vivimos en un mundo en el que muchas veces las ilusiones colectivas son sustituidas por los individualismos y se crean grupos individualistas donde se une, por una parte, la protesta a lo que no nos gusta con la necesidad de taparnos a nosotros mismos para no ser dueños de nuestra propia conciencia. Y hay quien nos manipula de una manera clara porque es más cómodo para cada cual decir qué malo es el mundo olvidándose de la responsabilidad que uno tiene y nos convertimos en carne de manipulación. Y yo creo que eso le pasa un poco a Manuel.

"Hay quien nos manipula porque es más cómodo para cada cual decir qué malo es el mundo olvidándose de la responsabilidad que uno tiene"

P: O sea, que recalcas la parte de la responsabilidad individual. Pero también eso de las manipulaciones pasa dentro de la izquierda cuando vemos estos reinos de taifas, batallitas. Además usted ha formado parte de la izquierda, fue político...

R: Yo empecé a militar en el año 76 en el Partido Comunista porque en la Universidad de Granada fue la mejor opción para comprometerme en la lucha por la democracia. Y desde entonces, con los cambios, he creído que la política es muy importante. Yo, por ejemplo, como poeta joven viajé con Rafael Alberti a los países del Este y cuando Rafael me preguntaba ¿qué te parece? Yo le dije, Rafael, esto es lo que más me recuerda al franquismo que viví de joven porque son dictaduras. Y Rafael se reía y protestaba. Y entonces yo decidí formar parte y poner en marcha un nuevo grupo político llamado Izquierda Unida porque la palabra comunismo ya me resultaba muy marcada por el estalinismo y por todo lo que había visto en los países del Este. Y desde entonces he aprendido a respetar la política. Y yo creo que buena parte de la dinámica que quiere acabar con los logros democráticos pasa por desprestigiar la política. Por hacer de la política un territorio de corrupción, de ambiciones, de enfados, de pesebrismo...

P: También es verdad que la hay. Estamos justo ahora con un par de juicios que afectan al PSOE y al PP. La corrupción no es mentira.

R: Sí, entonces imagínate en ese sentido lo importante que es defender la política cuando dentro de la política se dan realmente casos de corrupción y se dan dinámicas absolutamente inaceptables. Por eso hacen tanto daño a los corruptos a una política que es necesaria porque el Estado hay que regularlo. Si queremos convivir en la herencia de la Ilustración la igualdad tiene que estar unida con la libertad y la fraternidad. Y traicionan a la Ilustración los que en nombre de la igualdad acaban con la libertad y los que en nombre de la libertad acaban con la igualdad. Y fíjate lo que ocurre en el mundo. Que miramos a un sitio y hay dictaduras de Estado muy viejas. Pero de pronto estamos viendo el nacimiento de las dictaduras de los millonarios en los Estados Unidos donde dicen: yo no quiero que haya ningún Estado que me coarte el ganar lo que me dé la gana incluso creando desigualdad. Entonces, frente a eso la política como orden de la convivencia a mí me parece fundamental y hay una clara dinámica de desprestigio de la política y por eso hacen tanto daño a los corruptos. Y bueno, pues hay que aprender que las ilusiones colectivas son más importantes que las ilusiones propias.

placeholder Foto: J. I. R.
Foto: J. I. R.

P: Pues lo de las ilusiones colectivas no casa con los reinos de taifas... Usted lo ha vivido.

R: Yo militaba en Izquierda Unida y de pronto en un momento de crisis de Izquierda Unida dimite la candidata de Izquierda Unida [era Tania Sánchez] porque se estaba acercando a Podemos y los compañeros me piden que me presente yo. Y yo me presento. Y de pronto el coordinador general entonces de Izquierda Unida [Alberto Garzón] pide, por las luchas internas que había, que en Madrid no se vote Izquierda Unida para favorecer a Podemos. Bueno, pues nada, eso es lo que él hizo. ¿Pero qué voy a hacer yo? ¿Empezar a meterme con mis ilusiones? ¿Empezar a degradar la política? Me aparto a un lado y me dedico a la poesía y sigo defendiendo la política desde fuera de la política. Es que yo vi de qué modo, en la época de Cayo Lara las encuestas nos daban a Izquierda Unida el 20% de los votos y en un diálogo entre Izquierda Unida y el PSOE pues hubo mucha gente que lo que quería es acercar el PSOE al Partido Popular y evitar el diálogo con la izquierda. Y entonces de pronto se llenaron algunas tertulias de televisión de gente que querían fundar un partido nuevo que se llamaba Podemos y se hicieron líderes inmediatos. Se les escapó de las manos a los estrategas y de pronto Podemos tuvo unos resultados buenísimos hasta el punto que el PSOE pactó con Podemos. ¿Qué voy a hacer yo? ¿Protestar? No, todo lo contrario. ¡Qué bien que el PSOE gobierne a la izquierda! Desde que yo tengo uso de razón es la primera vez que el PSOE ha gobernado con la izquierda. Y, pronto, qué pasa, que todo eso se descompone, se destruye y te encuentras que hay unos mandarines que empiezan a preocuparse por su propio futuro y por su soberbia en vez de preocuparse por la sanidad pública, por la educación pública, por los derechos laborales, por los derechos sindicales. Y claro, del mismo modo que celebré que hubiera una gente que tuviera mucho éxito y que apoyara al PSOE para gobernar a la izquierda, pues ahora tengo que decir que no me identifico con esta gente que más que por la izquierda está preocupada por su propio futuro.

P: Sigue hablando de Podemos…

R: Es que a mí me parece que Podemos ha cumplido su papel. Me parece que Podemos, por unas coyunturas históricas, ha cumplido un buen papel, que tenemos que darle las gracias, pero que ya ha pasado su tiempo y tenemos que pensar en una alternativa de futuro para no encerrarnos en un proyecto ya fracasado de los líderes. Se han matado los unos a los otros. Con Podemos hemos visto que en el populismo ocurren estas cosas. Si es lo mismo que ha pasado con Vox. Los líderes fundadores de Vox se están matando los unos a los otros. Y los de Podemos ya se han matado los unos a los otros. Así que vamos a dejarnos de mandarines y vamos a seguir buscando lo que nos une, que es muy sensato.

P: ¿No cree entonces en la propuesta de Gabriel Rufián de unir a la izquierda?

R: Pues no, no la creo. Y te voy a decir por qué, ya que es importante tener en cuenta los contextos. Primer contexto, Cataluña. Hay mucha gente que no votaría a Podemos y votaría a la izquierda si el líder estuviese identificado con el independentismo y con Izquierda Republicana. Pero imagínate en el resto de España. Imagínate en Madrid, en Andalucía, en Extremadura si el futuro de la izquierda se identificase con el independentismo. Yo creo que la izquierda encontrará su autoridad si puede dar una respuesta estatal y colectiva a la situación de la democracia española y no identificándose con un independentismo que tuvimos la suerte de derrotar entre todos desde 1917.

"No creo en la propuesta de Gabriel Rufián por el contexto de Cataluña y el independentismo"

P: ¿Y usted querría estar ahí o ya se ha sentido un poco decepcionado en la primera línea política?

R: No. Yo creo que en un proyecto nuevo tiene que haber referentes nuevos. Yo ya en la Izquierda Unida de Gaspar Llamazares cumplí un papel, estuve en la dirección, me presté a estar de candidato. Ahora tiene que entrar gente nueva. A mí me gustaría que hubiese un candidato que representase una propuesta estatal para defender la democracia social, defender lo público frente a lo privado, defender los derechos laborales conquistados, defender las propuestas de igualdad entre hombres y mujeres, el feminismo y en ese sentido yo creo que es conveniente que haya nuevos rostros. Hay gente que no se da cuenta de que si se presenta lo que hace es facilitar que la gente nos identifique con los errores del pasado y no con las posibilidades del futuro. Y desde luego yo creo en la política, voy a seguir militando hasta el final de mi vida. Yo sigo conservando el carnet de Izquierda Unida de 1986, hace ya 40 años. Confío en la política, creo que frente al desprestigio de la política hay que estar muy orgullosos porque ahora hay mecanismos muy fuertes de manipulación. Está habiendo un genocidio en el mundo. Los Estados Unidos están bombardeando Irán. Israel está bombardeando Gaza. Y a mí me gusta que el gobierno de España se haya convertido en el referente europeo para defender la paz, los derechos humanos y la justicia internacional. Entonces hay que defender que nadie tiene derecho a bombardear y masacrar y decir que va a acabar con la civilización iraní. Eso lo estamos viendo en el mundo. Entonces, la extrema derecha, ¿qué hace? En vez de decir, queremos que haya un genocidio, queremos que se bombardee un hospital donde salten por los aires miles de niños, lo que dice es, ¡qué peligro tiene España de convertirse en musulmana! Y de pronto, desde los campos de fútbol hasta las polémicas, pues están diciendo que nos estamos convirtiendo en musulmanes. Como no se atreven a hablar de que en el fondo creen en el autoritarismo capaz de cometer un genocidio, pues lo que dicen es que corremos el peligro de que seamos musulmanes para que todos le tomamos odio a los moros. Eso se hizo antes con los migrantes latinoamericanos. Eso se hizo antes con los migrantes andaluces que iban a Cataluña. Y quien cree en los derechos humanos tiene que comprometerse con la conciencia y con la verdad para salvarse de los obstáculos. España no se está convirtiendo en mahometana. Y España hace bien en oponerse a un genocidio en Gaza en nombre del pueblo judío, y a un genocidio en Irán en nombre de los millonarios norteamericanos.

placeholder García Montero: 'A mí me han respetado y nos han dado una independencia absoluta'. (J. I. R.)
García Montero: 'A mí me han respetado y nos han dado una independencia absoluta'. (J. I. R.)

P: Después de esta etapa con Izquierda Unida, cuando se presenta por la Comunidad de Madrid, luego, paso atrás, poesía y además dijo que ya no quería más política, pero le llama Pedro Sánchez y está usted aquí desde 2019 y no sé cuánto tiempo quiere estar usted aquí…

R: La dirección del Instituto Cervantes es una secretaría de Estado. Te nombra el Consejo de Ministros y te suspende el Consejo de Ministros. Y uno está mientras quiere. Cuando me llamó Carmen Calvo…

P: Mientras quiere el Gobierno.

R: Y mientras quiere uno. Uno está desde luego mientras quiere el Gobierno. Pero también mientras quiere uno, porque yo tengo la oportunidad de volver a mi cátedra y seguir con mis clases que tengo la vida resuelta desde 1981, que entré como profesor de la Universidad de Granada. Entonces, a mí me llamó Carmen Calvo y me ilusionó poder trabajar en mi campo para un Gobierno de carácter progresista. Yo soy filólogo, soy profesor de filología, y el Instituto Cervantes es la institución pública que defiende la divulgación de la cultura española y la cultura en español. Y fíjate el matiz, la cultura española, porque en España, aparte de la cultura en español, pues está la cultura catalana, la cultura gallega, la cultura euskera, y yo podía trabajar por ese diálogo entre las lenguas españolas, que es la historia de mi vida. La historia de mi vida ha sido el diálogo con Manuel Rivas, que escribe en gallego, con Joan Margarit, que escribe en catalán, con gente que escribe en euskera. Y después, la cultura en español. ¿Y eso qué significa? Pues reconocer que los españoles solo somos el 9% de un idioma que habla más de 600 millones en el mundo. Frente a todo el imperialismo que en torno a lo español se formó en la dictadura, pues yo siempre he trabajado defendiendo el diálogo con escritores argentinos como Juan Gelman, escritores mexicanos como Villoro, con la variedad latinoamericana.

Cuando entré pedí independencia para que el Instituto Cervantes no fuese un dictado del gobierno y a mí me han respetado y nos han dado una independencia absoluta. Desde el momento de aprobar cargos nuevos hasta el momento de tomar decisiones. Y además, en un momento conflictivo en el mundo, pues esta idea de convertir el español en un referente fundamental. El español, que es el segundo o el tercer idioma junto al chino y el hindi, se convierte en una referencia fundamental para defender la multiculturalidad frente a las tentaciones imperialistas de Donald Trump, que ha dicho que el español es una lengua maldita porque le molestan los migrantes mexicanos. Pero aparte de la defensa del multiculturalismo, hemos podido aprovechar la defensa del español porque el español, y nos lo dicen nuestros estudios, está muy bien en las universidades, pero conviene potenciarlo en los bachilleratos. Y hemos querido aprovechar la visita del presidente [a China] para contagiar las buenas relaciones ahora de España y de China para que los padres permitan a los niños que en vez de estudiar inglés o francés o hindi, estudien español. Y en ese sentido, trabajar por el multiculturalismo frente a las nuevas formas de imperialismo y por la dimensión democrática del español, a mí me parece fundamental.

P: Por cierto, hay algo que se entresaca de su novela y es que de todo se aprende. De lo bueno y de lo malo. No sé si se lo aplica...

R: Sí, porque muchas veces los errores que se cometen sirven para convertirnos en cínicos, es decir, no hay solución, todo da igual, me lavo las manos, nada tiene arreglo y eso muchas veces es la mayor tentación en el desprestigio de la política de las sociedades. Frente a eso la mejor compañera de una conciencia crítica es la esperanza porque eso nos salva del cinismo y nos invita a seguir con el compromiso.

P: También dice, en boca de un personaje, acerca de la democracia española: "Yo soy como la democracia española, salí de la cárcel, viví años de amor y alegría, me cansé de mí mismo, entré en crisis, entré en una crisis alcohólica, y ahora intento recuperar la estabilidad entre algunos jóvenes muy soberbios y algunos viejos muy cascarrabias". Creo que la metáfora de viejos y jóvenes es clara...

R: La democracia fue un momento de ilusión que le dio protagonismo a muchas cosas, que de pronto entra en un estancamiento y que puede maltratarse a sí misma cayendo en el alcoholismo, pero de pronto se toma conciencia de que hay que seguir adelante y que hay que buscar soluciones de futuro. Por eso en la novela se dice que la democracia española corre el peligro de parecerse a la vida de manuel, gran ilusión de futuro, gran época de crisis, pero necesidad de salir adelante tomando conciencia de lo conseguido.

P: ¿Y usted lo ve así, en el camino de salir adelante?

R: Sí, yo lo veo así. Yo tengo mucha esperanza en el futuro.

Luis García Montero ha vuelto a la novela y podría llevar una camiseta en la que estuviera estampada la palabra esperanza. Es casi lo que más va a repetir en esta entrevista en la que presenta La mejor edad (Tusquets), una historia que escribió hacia 2017, se la corrigió su pareja, Almudena Grandes -que le dijo que estaba llena de errores- y que volvió a sacar del cajón tras el fallecimiento prematuro de ella en 2021. Dice que fue una forma de salir de los poemas de duelo a lo que regresaba una y otra vez. Romper las dinámicas, empezar casi otra vez. Pero a la vez, la novela es un homenaje a Almudena [aquí en el personaje de Paula] y al amor profundo, ese que no aparece tanto en la vida.

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