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Lo que la ketamina nos dice sobre Elon Musk, la rave y el narcotizado siglo XXI
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Lo que la ketamina nos dice sobre Elon Musk, la rave y el narcotizado siglo XXI

Marta Echaves publica una historia cultural del anestésico que compitió con el éxtasis (a su manera)

Foto: Asistentes a una fiesta de música electrónica. (EFE)
Asistentes a una fiesta de música electrónica. (EFE)
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En 1999, la revista Time llevó la ketamina a la opinión pública al calificarla de nuevo éxtasis. La sustancia, un anestésico, ya llevaba años circulando por las raves, décadas surfeando laboratorios, pacientes cero y visionarios. Con el siglo XXI, llegó el denominado Renacimiento Psicodélico, con las terapias con sustancias alternativas asaltando el mainstream tras décadas de persecución, y los gurús del Valle del Silicio tonteando con la psicodelia para hacer sus negocios.

Marta Echaves hace ahora balance de todo ello en Químicas piedades, historia cultural de la ketamina que Cielo Santo publica la semana que viene.

Extractos del libro:

"El laboratorio Parke-Davis desarrolló los primeros experimentos en humanos, escogiendo la Prisión Estatal de Jackson, en Michigan, como campo de pruebas. Allí se inyectará ketamina a un grupo de veinte internos…. El 3 de agosto de 1964, Edward Domino administró por primera vez una dosis subanestésica de ketamina en el cuerpo de un preso de veintiséis años. Sano, pobre y racializado… Aunque el compuesto CI-581 demostró cumplir los objetivos médico-farmacológicos necesarios para que Parke-Davis pudiera patentar y comercializar esta nueva droga, los relatos que los presos ofrecieron sobre sus "sueños ketamínicos" desconcertaron y fascinaron a Domino. Sus alucinaciones parecían sacadas de una película de ciencia ficción. No sentían sus extremidades; lo describían como un flotar entre cuerpos celestes, orbitando planetas desconocidos… Otros veían su cuerpo desde fuera, sumergidos en la materia, vibrando con átomos y moléculas, como si el compuesto químico les revelara su interioridad. Todo se volvía metal, pero la sensación era la de una textura líquida".

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"Famosa por haber sido la primera instructora de yoga Sivananda de Estados Unidos….Marcia Moore probó por primera vez esta droga en el año 1976, en Big Sur… Alojada en casa de su amiga Jane, esta le habló de un misterioso compuesto sintético que, aun siendo tan potente como el LSD, era amable con el cuerpo, clarificaba la mente y su efecto duraba menos de una hora… "Estoy en la cuarta dimensión, experimentando una forma de vida diferente. Desmaterialicé mi cuerpo físico transformando la materia en energía de luz y trascendí a un nivel distinto de existencia. Como aquí no existe el tiempo, no soy consciente de cuánto he estado ausente".

placeholder Portada del libro.
Portada del libro.

Salirse del pellejo

Hablamos con Marta Echaves.

P. La ketamina se vendió como el "nuevo éxtasis", aunque reflejaban estados diferentes, uno más socializador y otro más metido para adentro. ¿Es la ketamina una droga para una época más ensimismada?

R. Los efectos tienen que ver con la anestesia y la disociación, con picos de psicodelia. Que su consumo subiera durante el COVID no es gratuito. Vivimos una época en la que más que estallar de amor, tendemos a disociarnos o anestesiarnos de lo que sucede alrededor para poder sobrellevarlo.

Obviamente no es una droga de la euforia como pudo ser la cocaína en los 80 —con los yupis gritando "compra, compra".

También es una droga que no tiene una duración muy larga y eso la hace muy cómoda. La gente prefiere ahora cosas que controla mejor frente a las ocho horas de un viaje de LSD que se va un poco de madre.

Además, es una droga que no deja mucha resaca, según cómo la combines, mientras el éxtasis sí tiene esta bajada de serotonina que se sufre más.

Respecto a la individualidad, es verdad que la ketamina puede inducir a un viaje más mental e interior, aparentemente más desconectado de los demás. Pero creo que lo que desconecta más es que cada uno toma ahora sustancias diferentes en la pista de baile, es una época de policonsumos, al contrario de las primeras raves, cuando todo el mundo se metía lo mismo, éxtasis. Cuando cada uno está en su viaje, con tanta oferta diferente de consumo, hay menos conexión con el otro.

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P En los últimos años, se han abierto multitud de clínicas de terapia con ketamina. ¿Qué ofrecen?

R. Sí, sobre todo en la Costa Oeste de EEUU, pero también en Europa, incluida España, donde la mayoría de los pacientes aún son extranjeros privilegiados, porque el tratamiento les sale más barato en España que en otros países. Son como las nuevas clínicas de desintoxicación de lujo. Experiencias controladas, diseñadas, personalizadas, pero también de segregación social, espacios para ciertas élites económicas.

Además de las clínicas, también hay mucha toma casera controlada de ketamina, acelerada a partir del COVID, aunque la subida hay que entenderla en un contexto más amplio, el del Renacimiento Psicodélico, que va de probar ayahuasca a tomar psilocibina en contextos terapéuticos seguros, donde la ketamina se receta para la depresión, el estrés, la ansiedad, e incluso para trastornos alimenticios y adicciones. Frente al modelo estándar de toma de antidepresivos clásicos como los inhibidores selectivos de serotonina, la ketamina sería otro tipo de promesa farmacológica.

"Que el consumo subiera en el COVID no es gratuito. Vivimos una época en la que tendemos a disociarnos o anestesiarnos de lo que sucede"

P. Elon Musk dijo que la ketamina le ayudaba a "salir de agujeros mentales oscuros". También que como tomarla le ayudaba a mantener su rendimiento, era bueno para sus inversores. A priori, uno no asociaría la keta a una mejora de la productividad laboral…

R. Lo del aumento del rendimiento no lo tomaría al pie de la letra. Me explico. Si la ketamina te funciona como antidepresivo contra unos patrones mentales que te bloquean y te meten en cuadros ansiosos o melancólicos, una vez reducido ese malestar, es lógico que te sientas más preparado para hacer más cosas en general. Pero no es una sustancia de corte anfetamínico que te permita trabajar más horas. No es esa cocaína con la que crees "poder con todo". Yo diría que cuando Musk dijo eso estaba generalizando: si la ketamina le mitiga sus malos pensamientos, sus agujeros y sus pozos, le irá mejor en cualquier proyecto que emprenda.

Este tipo de sustancias de corte psicodélico, en tanto antidepresivos, alteran los patrones neuronales aprendidos. Cuando estás más poroso bajo la sustancia, domas mejor los bucles obsesivos. Como si te reprograman el cerebro para tener mejor estado anímico. A esos niveles empresariales, frente a los relatos creativos del LSD —Steve Jobs diciendo que pudo "inventar ciertas cosas gracias a que probé antes el LSD"— la ketamina sería más bien un "lidié con mi malestar para ser más productivo", no una droga inspiradora y creativa, sino puramente antidepresiva.

placeholder La ensayista Marta Echaves. (María Rodenas)
La ensayista Marta Echaves. (María Rodenas)

P. Al hilo. Aunque la contracultura californiana original tuvo cosas discutibles, no se le puede equiparar sin más a los tecnoligarcas de Silicon Valley, que hoy día irradian más "mal viaje" que buena onda. El Renacimiento Psicodélico, por lo que cuentas en el libro, es un revival con mucha ambigüedad.

R. El Renacimiento Psicodélico es positivo e inquietante a un tiempo. Por supuesto, es destacable que hayan podido reanudarse investigaciones y proyectos criminalizados y perseguidos durante tanto tiempo. Pero, claro, esto lo capitaliza quien lo capitaliza. No se hacen las cosas por meras intenciones democratizadoras, porque creamos que los psicodélicos son buenos para la mayoría, es un negocio por conquistar.

Al mismo tiempo, que personas con tanto poder consuman este tipo de sustancias tiene el peligro de convertir "el viaje" en "trip egomaniaco", y acabar a las órdenes de individuos alucinados, endiosados, que se ven como chamanes o elegidos.

En cualquier caso, es un territorio en disputa que también tiene sus riesgos para personas como Elon Musk, al que su fama probablemente penalizó en su último despido. En lo referente a las sustancias, la discreción aún da puntos. Salir del armario para airear ciertas conductas sigue sin verse bien.

P. Por acabar con la parte más mística-flipada del asunto. Uno de los efectos más comentados de la ketamina es la sensación de "salirse del cuerpo". ¿Eso qué implicaciones filosóficas tiene?

R. En el libro rescato la historia del psiquiatra ruso Krupitsky, que en los años ochenta, haciendo terapia con ketamina, descubrió que las dosis más altas no solo inducían a esa especie de salida del cuerpo o viaje astral, sino a una experiencia cercana a la muerte.

P. Suena fuerte eso.

R. Hay gente que lo explica en términos de conciencia cuántica, lo que tú vives es la "no localización" de la conciencia. Aunque tú te sientas fuera del cuerpo, la conciencia sigue existiendo, pero quizá ya no te corresponde solo a ti, sino a un campo expandido de conciencia. Esto se puede leer también en términos más cristianos, de "descubro que existe un alma separada del cuerpo, por lo tanto, cuando mi cuerpo se muera, me iré a otro sitio".

En 1999, la revista Time llevó la ketamina a la opinión pública al calificarla de nuevo éxtasis. La sustancia, un anestésico, ya llevaba años circulando por las raves, décadas surfeando laboratorios, pacientes cero y visionarios. Con el siglo XXI, llegó el denominado Renacimiento Psicodélico, con las terapias con sustancias alternativas asaltando el mainstream tras décadas de persecución, y los gurús del Valle del Silicio tonteando con la psicodelia para hacer sus negocios.

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