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Los expertos en arte se niegan a que el 'Guernica' vaya al País Vasco: "Está en un estado precario"
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Los expertos en arte se niegan a que el 'Guernica' vaya al País Vasco: "Está en un estado precario"

El Gobierno vasco ha solicitado a Pedro Sánchez que el mítico lienzo se traslade para una exposición por el aniversario del bombardeo. Los historiadores lo desaconsejan. Cultura se remite al Reina Sofía, que también se niega

Foto: El 'Guernica' en el Museo Reina Sofía. (Reuters/Ana Beltrán)
El 'Guernica' en el Museo Reina Sofía. (Reuters/Ana Beltrán)
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Como un eclipse solar que ocurre de vez en cuando, el Gobierno vasco, en boca de su lehendakari Imanol Pradales (PNV), volvió hace unas semanas a pedir al Gobierno central que el Guernica se traslade al País Vasco. En esta ocasión para una exposición temporal en el Guggenheim de Bilbao del 1 de octubre de 2026 al 30 de junio de 2027 para conmemorar el 90º aniversario del bombardeo de Guernica. También hubo una solicitud directa por parte de la Consejería de Cultura vasca al Ministerio de Cultura. La reacción fue, una vez más, la de siempre: el ministro Urtasun pidió un informe al Museo Reina Sofía y la pinacoteca desaconsejó completamente el traslado. Ayer la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, también se negó, señalando, además, que era “una catetada”. Y hoy, el ministro de Cultura ha insistido en la sesión del control al Gobierno en el Parlamento que "mi obligación es garantizar el patrimonio. En cuestiones como esta hay que escuchar a los técnicos que conservan la obra desde hace 30 años. Los informes son claros y desaconsejan el traslado de la pieza por los riesgos que supone". Hasta aquí el sainete político habitual.

Porque lo cierto es que desde el mundo del arte las cosas están muy claras. Todos los historiadores de arte, aunque pueden entender el hecho simbólico del bombardeo, desaconsejan la marcha, sobre todo, por razones técnicas, según ha podido saber El Confidencial tras varias consultas. A ello se suma que es una pieza de tal valor (de todo tipo) que se reconoce como inamovible. Al igual que Las Meninas, de Velázquez, nunca salen ni saldrán —El Prado dixit— del Museo del Prado.

Así, para Francisco J. R. Chaparro, crítico e historiador del arte, “aunque por cuestiones políticas el Gobierno no puede cerrarse en banda a que el Guernica sea trasladado al País Vasco, deben prevalecer las cuestiones técnicas. Y los criterios técnicos dicen que el Guernica no está en condiciones de viajar. No debe anteponerse ninguna conmemoración, aunque sea tan dolorosa como el bombardeo de Guernica (del que en 2027 se cumplirán 90 años), al estado del cuadro. El cuadro tiene que perdurar para las generaciones venideras. El Guernica se encuentra en un estado muy precario: el cuadro fue enrollado y desenrollado en numerosas ocasiones, fue claveteado…”. Este historiador tampoco olvida que “fue concebido más como una obra de propaganda a favor de la República que como una obra de arte” y aludiendo a su carácter de gran obra maestra, recuerda que los tesoros no se prestan: “La Mona Lisa no sale del Louvre, Las Meninas no abandonan el Prado. El Guernica no solo es la pieza central del Museo Reina Sofía, sino que el propio museo se creó y se generó en torno al Guernica”.

En parecidas palabras se expresa Sofía Barroso, historiadora del arte, gestora cultural y comisaria, quien insiste en que “debe prevalecer el criterio técnico. El Guernica se concibió como una obra efímera de propaganda, y no hay que olvidar que mientras estaba en el MoMA de Nueva York el artista Tony Shafrazi lo roció de pintura, por lo que es una obra muy delicada y con problemas importantes de conservación”. Además, Barroso introduce otra variante interesante que muchas veces se olvida cuando se habla de traslados y devoluciones, y es que las obras se almacenan en museos para que se vean y disfruten mucha gente: “El Guernica puede ser visto por mucha más gente en Madrid que en Guernica. La descentralización con frecuencia va en contra del gran público: es necesario tener poder adquisitivo para ir a Guernica a ver el cuadro, no es algo al alcance de todo el mundo”.

En el Museo del Prado

Por otro lado, hay que recordar, como hace el artista José Manuel Ballester, quien ha estudiado profundamente el Guernica y ha hecho varias obras basándose en ese cuadro, que “la última voluntad de Picasso era que el cuadro fuera a parar a la colección del Museo del Prado. Picasso, no nos olvidemos, fue director del Museo del Prado en plena Guerra Civil, y el Guernica es un homenaje a la pintura clásica”.

Lo mismo señala Benito Navarrete, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Alcalá de Henares, quien, además, indica que ya hubo un proyecto hace no tanto, de Miquel Zugaza y José Calvo Serraller, al frente del Prado, para crear el Museo de la Paz en el nuevo Salón de Reinos del Prado. Allí tendrían que ir a parar el Guernica, Los fusilamientos del 2 de mayo, de Goya y Las lanzas, de Velázquez, entre otros. Aquello no salió y el Guernica permaneció en el Reina Sofía, un lugar que Navarrete ve perfecto “por el proyecto museológico, el sentido de la colección y porque es un museo de todos los españoles. Mover la obra no tendría mucho sentido".

placeholder Pedro Sánchez y Volodímir Zelenski observan el 'Guernica'. (EFE/Pool/Moncloa/Fernando Calvo)
Pedro Sánchez y Volodímir Zelenski observan el 'Guernica'. (EFE/Pool/Moncloa/Fernando Calvo)

El propio Navarrete no quiere que pase desapercibido que entiende la reclamación. “Yo cada vez que explicaba el Guernica en clase lloraba porque tiene un peso emocional… Picasso ya estaba trabajando en la obra, pero cuando vio las fotos del bombardeo introdujo elementos fundamentales. Por eso, lo entiendo perfectamente”. Pero, al mismo tiempo, recuerda: “Es un cuadro que ha sufrido muchísimo, que tiene muchas heridas, hasta quince traslados enrollado… Y luego hay determinadas obras que tienen un poder simbólico y político muy importante, y esta es una de ellas. Por respeto al cuadro no hay que moverlo”.

Por tanto, no hay debate para los expertos. José Riello, profesor de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid, resume toda la polémica: “Es sobre todo una cuestión política, no tengo ninguna duda, y siempre con el ánimo de maniobrar y manipular”.

Como un eclipse solar que ocurre de vez en cuando, el Gobierno vasco, en boca de su lehendakari Imanol Pradales (PNV), volvió hace unas semanas a pedir al Gobierno central que el Guernica se traslade al País Vasco. En esta ocasión para una exposición temporal en el Guggenheim de Bilbao del 1 de octubre de 2026 al 30 de junio de 2027 para conmemorar el 90º aniversario del bombardeo de Guernica. También hubo una solicitud directa por parte de la Consejería de Cultura vasca al Ministerio de Cultura. La reacción fue, una vez más, la de siempre: el ministro Urtasun pidió un informe al Museo Reina Sofía y la pinacoteca desaconsejó completamente el traslado. Ayer la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, también se negó, señalando, además, que era “una catetada”. Y hoy, el ministro de Cultura ha insistido en la sesión del control al Gobierno en el Parlamento que "mi obligación es garantizar el patrimonio. En cuestiones como esta hay que escuchar a los técnicos que conservan la obra desde hace 30 años. Los informes son claros y desaconsejan el traslado de la pieza por los riesgos que supone". Hasta aquí el sainete político habitual.

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