Netlix se despide de un clásico del cine: últimos días para ver la obra cumbre de Coppola con sobresaliente en Filmaffinity
Tiene once Oscars y es una película recordada por todo el que se considere un amante real del séptimo arte
Hay películas que uno cree que estarán siempre ahí, como el pan en el supermercado o las discusiones familiares en Navidad. El Padrino era una de ellas en Netflix. Pero no. La plataforma retirará el 24 de marzo El Padrino y El Padrino II, dos clásicos que, medio siglo después, siguen ocupando el altar del cine con una naturalidad casi insolente.
La primera entrega, estrenada en 1972 y dirigida por Francis Ford Coppola, mantiene un 9 sobre 10 en Filmaffinity, una puntuación que hoy parece casi imposible en un ecosistema cultural donde todo se discute, se relativiza o se olvida rápido. La segunda parte, de 1974, tampoco se queda corta: 8,9 sobre 10.
El argumento es conocido incluso por quienes no han visto la película. La familia Corleone —mafia italoamericana, negocios turbios, lealtades absolutas— funciona como un pequeño universo moral donde todo se decide entre cenas familiares y ajustes de cuentas. Marlon Brando creó un Vito Corleone que ya forma parte del imaginario colectivo, con esa mezcla de autoridad cansada y voz rasposa que convirtió cada frase en cita cultural.
Al Pacino, por su parte, protagoniza uno de los viajes más inquietantes del cine: el de Michael Corleone, el hijo que parecía ajeno al negocio familiar y acaba convirtiéndose en su heredero más frío y calculador. Esa transformación —lenta, inevitable— es probablemente una de las razones por las que la película sigue funcionando hoy: no es solo una historia de mafia, es una tragedia familiar filmada con precisión quirúrgica.
Coppola tuvo además la suerte —o la inteligencia— de rodearse de un equipo excepcional. La fotografía oscura de Gordon Willis, casi pictórica, y la música de Nino Rota terminaron de construir una atmósfera que convirtió cada escena en algo reconocible incluso para quienes no recuerdan exactamente la trama. Algunas imágenes —la boda inicial, la cabeza de caballo, la puerta cerrándose— forman ya parte del ADN del cine.
Con casi tres horas de duración, El Padrino pertenece a un tiempo en el que Hollywood todavía confiaba en que el público adulto podía sentarse y escuchar una historia sin prisas. Hoy, cuando la cultura audiovisual vive obsesionada con la inmediatez, ver esta película sigue resultando hipnótico: lenta, sí, pero siempre precisa, siempre calculada.
Netflix la tuvo durante un tiempo, como tantas otras joyas del catálogo que aparecen y desaparecen. Quedan pocos días para verla antes de que abandone la plataforma el 24 de marzo. Después seguirá existiendo, claro —los clásicos nunca mueren del todo—, pero ya no estará a un clic de distancia.
Hay películas que uno cree que estarán siempre ahí, como el pan en el supermercado o las discusiones familiares en Navidad. El Padrino era una de ellas en Netflix. Pero no. La plataforma retirará el 24 de marzo El Padrino y El Padrino II, dos clásicos que, medio siglo después, siguen ocupando el altar del cine con una naturalidad casi insolente.