Es noticia
'Gran Marruecos': EEUU no ayudó a Hasán en 1975, las bases en España eran (y son) lo importante
  1. Cultura
HISTORIA

'Gran Marruecos': EEUU no ayudó a Hasán en 1975, las bases en España eran (y son) lo importante

Rota y Morón jugaron un papel determinante durante la crisis del Sáhara de 1975 según Raúl José Martín Palma, que publica ahora 'Sáhara español (1958-1976)'

Foto: Celebración del 50 aniversario de la Marcha Verde en el Sáhara Occidental, en noviembre de 2025. (EFE, Jalal Morchidi)
Celebración del 50 aniversario de la Marcha Verde en el Sáhara Occidental, en noviembre de 2025. (EFE, Jalal Morchidi)

No se había izado aún la bandera marroquí en Villa Bens cuando el 10 de abril de 1958 el rey Mohamed anunció públicamente que el gobierno español había cedido la provincia de Cabo Juby en el África Occidental Española. Ni siquiera sabía entonces el monarca que las tropas de reconocimiento marroquíes del comandante Oufkir, enviadas a tomar posesión del territorio, habían sido detenidas por el ejército de España en la frontera de Cabo Juby, en la pista de Tan Tan —el camino directo desde Marruecos—, quedando aisladas. El territorio ya era suyo después del Acuerdo de Cintra firmado nueve días antes, pero la realidad es que sobre el terreno dependían del ejército de España, que había ganado claramente la silenciada y breve guerra del Ifni, aunque en contrapartida por la victoria el régimen de Franco hubiera accedido a la primera de las demandas marroquíes: Cabo Juby, la franja más al norte de ese África Occidental Española.

La escena la relataría después el mismo Hassan II en sus memorias de 1978, cuando siendo príncipe heredero decidió responder envalentonado a la supuesta afrenta de España que no se había retirado aún: “Lo sentí muy profundamente, tanto más cuanto que esta región de Tarfaya (Cabo Juby) es, junto al Sáhara vecino, la cuna de los Lemtouna, los hombres que visten el litham (el velo). Fue este pueblo quien en el siglo XI fundó la dinastía almorávide, que reinó sobre Marruecos, la mayor parte de la Argelia actual (hasta Argel), y Córdoba, Sevilla, Granada, Murcia y Valencia...”.

El entonces príncipe y jefe de las Fuerzas Armadas marroquíes decidió ese mismo 10 de abril salir con 2.000 hombres para llegar a Cabo Juby ante lo que consideraba la humillante presencia aún de los españoles, no sin antes cortar él mismo las comunicaciones con Rabat por el temor de que le reprendiera su padre: “Tuvimos que cruzar el Draa, que estaba crecido, y construir una carretera para nuestros vehículos”. Hasán tenía que buscar una ruta alternativa más larga después del enfrentamiento de Oufkir con la II Bandera de la Legión del teniente Álvaro Ballarín, que le había cerrado el paso en Tan Tan —Faro de Ceuta—. Se demorarían una semana: “Tras salir de Goulimime a medianoche del 10 de abril, llegamos una semana después a Tarfaya, que el ocupante español había devastado. Regresé a Rabat, al palacio, donde mi padre, vestido de negro, me reprendió severamente antes de abrazarme”.

Finalmente, la ceremonia del izado de la bandera marroquí en Villa Bens se celebraría el 19 de mayo, demostrando además la inquebrantable voluntad del reino marroquí por sus demandas territoriales y, sobre todo, por la construcción de una hinchada épica nacionalista.

"No creo que Estados Unidos apoyara a Marruecos contra España en ningún momento"

Cabo Juby como parte del África Occidental Española sería la primera cesión que haría España a Marruecos tras la devolución del Protectorado del Rif. Alimentaba la creación de esa idea del Gran Marruecos elaborada por el ideólogo Allal el-Fassi sobre territorios que en realidad nunca pertenecieron al reino alauí ni a ninguna entidad marroquí en la historia. Lo cierto es que la Operación Teide/Ecouvillon con la que el ejército español, apoyado por Francia, había puesto fin a la revuelta marroquí durante la guerra del Ifni significó: “Un rotundo éxito militar que acabó en un estrepitoso fracaso político”, según explica a El Confidencial Raúl José Martín Palma, que acaba de publicar Sáhara español (1958-1976). Historia militar de la última provincia en África (Almuzara).

placeholder Cubierta de 'Sáhara español (1958-1976), de Raúl José Martín Palma. (Almuzara)
Cubierta de 'Sáhara español (1958-1976), de Raúl José Martín Palma. (Almuzara)

Lo hace sobre la tesis poco habitual de la no injerencia estadounidense en el Sáhara y cuando planea de nuevo la importancia de la posición de EEUU en las relaciones de ambos países. España no salió del Sáhara por las maniobras en la sombra de Washington en favor de Rabat, según Martín Palma; de hecho, a EEUU le importaban más las bases en territorio español por su valor estratégico, exactamente igual a como se ha demostrado estos días tras la Operación Furia Épica. “No creo que Estados Unidos apoyara a Marruecos contra España en ningún momento. Había muchos más vínculos con la Península, y siempre han estado mucho más interesados en la estabilidad española, como estamos viendo ahora con las bases”.

Hay además en el libro documentos de la CIA que consolidan esa versión, se detallan las reuniones de Kissinger en Madrid, el papel de Argelia... Ahora, el rifirrafe con la administración Trump por la posición del gobierno de Sánchez a cuenta de la Operación Furia Épica lanzada por EE. UU. e Israel contra Irán han avivado algunos recelos sobre la histórica reclamación de Ceuta y Melilla por parte de Marruecos, pero ¿hay alguna base para pensar en un cambio de influencia y poder que amenace a las ciudades autónomas españolas? ¿Qué nos dice la historia de las relaciones entre los tres actores y la geoestrategia de los territorios y las bases?

Foto: estados-unidos-espana-comercio-iran-1tps

El origen de todas esas demandas se remonta a la segunda mitad del siglo pasado durante el periodo de descolonización impuesto por la ONU. Mientras que el ideólogo Allal el-Fassi había fabricado los cimientos del Gran Marruecos justo después de la II Guerra Mundial, la casa real alauí se había envuelto en el misticismo típico del nacionalismo romántico: un cúmulo de hechos remotos inventados, sumados a los anhelos prácticos del presente para justificar un expansionismo hacia fuera que consolidara además la unidad hacia dentro. No en vano, Marruecos lidiaba con movimientos independentistas como el del Rif, que había sido precisamente el eje del protectorado de España entre 1912 y 1956. Sobre el Sáhara, Ifni y Cabo Juby Martín Palma es tajante: “Es algo totalmente mitificado. Alguien ha soñado que si en el siglo X, en la Edad Media profunda, aquello había pertenecido una vez a algún sultán. Nunca fue verdad. El Sáhara, que tiene todo el peso de los saharauis detrás, nunca fue de Marruecos. Nunca ha sido, y de hecho todavía no lo es legalmente. Ni siquiera la zona sur del protectorado (Cabo Juby) era territorio marroquí, nunca había estado bajo su dominio”.

"España tenía un plan que estaba llevando a cabo para la independencia tutelada del Sáhara, auspiciado sobre todo por Carrero Blanco"

Así, a diferencia de España, que pronto recorrería el extremo contrario —es decir, a la discusión de la unidad histórica y a la exacerbación de los nacionalismos periféricos—, Mohamed y Hasán tenían esa visión inquebrantable de su sueño del Gran Marruecos: ¿qué podía significar en esa narrativa nacional el hecho incómodo de que ninguno de esos territorios hubiera sido jamás parte de su reino? La realidad histórica no podía romper un sueño casi mesiánico tal y como lo plasmaría el propio Hasán: “No debemos olvidar que nuestras verdaderas fronteras son espirituales y morales; si primero las defendemos y las extendemos todos juntos, estaremos protegiendo también nuestras fronteras materiales”. Pero mientras la historia no podía ser un obstáculo, las bases americanas en España sí lo eran. Rota, una base naval de incuestionable valor geoestratégico para EEUU entonces y también ahora, al igual que la aérea de Morón.

Esas “fronteras espirituales y morales” que reclamaba Hasán habían comenzado a cambiar físicamente por las presiones de descolonización de la ONU y, a pesar de que tras la cesión de Cabo Juby España decidiera provincializar Ifni y el Sáhara en un intento por mantenerlas. Poco después, en 1963, se descubrirían además los ricos yacimientos de fosfatos de Bu Craa en el Sáhara occidental, que avivarían las reclamaciones de Marruecos y el interés de España por mantener influencia sobre la región. La lógica que se siguió, sin embargo, con el Ifni fue la misma que con Cabo Juby: como a diferencia del Sáhara allí no había realmente nada, se pretendía aplacar de nuevo a Marruecos: “Las presiones internacionales empezaron en 1965, cuando la ONU reclamó la descolonización del Sáhara e Ifni. Y en algún momento, como moneda de cambio, se decide ceder Ifni”, comenta Martín Palma, “en la práctica, solo tenía algo de valor la capital Sidi Ifni. Por lo demás, allí no había absolutamente nada, y los aeropuertos o el puerto pesquero los había construido España. Las mayores presiones venían siempre de Marruecos con esa idea del Gran Marruecos que movía su política exterior desde la independencia”.

placeholder Soldados saharuis en 1985. (Wikimedia Commons)
Soldados saharuis en 1985. (Wikimedia Commons)

Por supuesto, no se aplacó nada, sino todo lo contrario. Tal y como se relata en Sáhara español (1958-1976) comenzaron una serie de provocaciones por parte de Marruecos que están muy detalladas en el libro: Hasán, acorralado en el interior tras los dos fallidos golpes de Estado en 1971 y 1972, inició una escalada desplegando tropas en la frontera norte del Sáhara con la misión expresa de hostigar a los militares españoles, hasta movilizar en el sur a sus mejores unidades, incluida la Brigada del Golán, veterana del Yom Kipur. ¿Estaba España preparada para responder? Según el autor, militarmente se era superior —se explican también algunas escaramuzas en la frontera— mientras que para contrarrestar ese Gran Marruecos que incluía el Sáhara se articuló una solución política desde Madrid que podía haber funcionado según comenta Martín Palma: “España tenía un plan que estaba llevando a cabo para la independencia tutelada del Sáhara, auspiciado sobre todo por Carrero Blanco, cuyo asesinato en diciembre de 1973 lo acabaría cambiando todo. Pero la idea en España desde siempre había sido desarrollar económica y administrativamente el territorio, crear un tejido de funcionarios, construir unas fuerzas armadas y luego dar la independencia al Sáhara”.

Además, para entonces había aparecido el Frente Polisario con acciones armadas y de guerrilla contra España, “el gran error de los saharauis, que entendieron tarde que el enemigo verdadero era Marruecos”, según Martín Palma, y que tendría un peso en la resolución de la crisis. Así, cualquier proyecto político quedaría realmente truncado a mediados de 1974, que es el momento clave de la narración, y no por la injerencia de EE. UU. ni las acciones de la CIA a favor de Marruecos. Martín Palma alude más bien a un memorando de la CIA de 1974 en el que se dice expresamente que el gobierno de España había decidido abandonar por su cuenta el Sáhara y explica: “No creo que fuera nunca a través de la CIA. Los americanos iban de país en país —España, Marruecos, Argelia, Mauritania— procurando que no hubiera un conflicto abierto porque tenían intereses en la zona, pero nunca fueron quienes asfixiaron la situación. España en algún momento decidió irse porque aquello era un problema: el Frente Polisario decía que garantizaba el territorio pero disparaba contra los españoles, y Franco se estaba muriendo desde que llegó el 74, desde la flebitis; estaba también reciente la guerra de Vietnam... no se quería en definitiva ningún conflicto colonial que pudiera desestabilizar el país”.

"Marruecos siempre ha tenido un espíritu expansionista y va a seguir reclamando territorios perpetuamente"

La neutralidad de EE. UU. en las relaciones con Marruecos no habría tenido en ningún momento la intencionalidad de perjudicar a España, como se ha sostenido ampliamente: “Estados Unidos se preocupaba de sus inversiones, no del honor. Por mucho que Argelia fuese socialista, tenía intereses en su gas y su petróleo y no quería enturbiar esa relación. Tampoco con Marruecos, donde tenía algunos intereses económicos. Pero en España tenía cuatro bases militares: Rota, Morón, Torrejón y Zaragoza, además de muchos intereses económicos. No creo que en ningún momento apoyaran a Marruecos contra España —había muchos más vínculos que con Marruecos—. Pensar que pudiera plantear ‘apoyo a Marruecos para darle el territorio’ no tiene sentido. Siempre han estado mucho más interesados en la estabilidad española. Lo estamos viendo también ahora con las bases”.

La presión sobre Ceuta y Melilla, con una guerra en “zona gris”, será continua sobre España y podría haber sido menor, según el autor, si se hubiera mantenido el Sáhara o se hubiera garantizado la descolonización desde Madrid tal y como ha reclamado siempre la ONU: "Marruecos siempre ha tenido un espíritu expansionista y va a seguir reclamando territorios perpetuamente. Lo que llaman guerra en zona gris: cuando hay tensiones, mandan inmigrantes ilegales, se forma una pelotera, salen todos los medios. Es la misma forma de conflicto que ya utilizó en la Marcha Verde, usar civiles para meterse en el Sáhara”. Y puntualiza que desde un punto de vista geoestratégico a España le hubiese venido muy bien mantener el Sáhara: “Tendríamos una nación amiga que habría servido de tapón, y todas esas mafias que organizan el transporte ilegal hacia las Canarias se habrían frenado allí. Y además tendríamos algo al sur de Marruecos para contrarrestar la presión que nos hace desde el norte. Seguimos siendo la potencia administradora. Deberíamos presionar a las Naciones Unidas. Pero parece que no hay voluntad política”.

No se había izado aún la bandera marroquí en Villa Bens cuando el 10 de abril de 1958 el rey Mohamed anunció públicamente que el gobierno español había cedido la provincia de Cabo Juby en el África Occidental Española. Ni siquiera sabía entonces el monarca que las tropas de reconocimiento marroquíes del comandante Oufkir, enviadas a tomar posesión del territorio, habían sido detenidas por el ejército de España en la frontera de Cabo Juby, en la pista de Tan Tan —el camino directo desde Marruecos—, quedando aisladas. El territorio ya era suyo después del Acuerdo de Cintra firmado nueve días antes, pero la realidad es que sobre el terreno dependían del ejército de España, que había ganado claramente la silenciada y breve guerra del Ifni, aunque en contrapartida por la victoria el régimen de Franco hubiera accedido a la primera de las demandas marroquíes: Cabo Juby, la franja más al norte de ese África Occidental Española.

Historia Historia de España Estados Unidos (EEUU) Noticias de Marruecos
El redactor recomienda