Esta francesa dice que no nos entendemos porque no nos escuchamos
Nina Fasciaux, autora del libro ‘Mal Entendus’ (Malentendidos), charla con El Confidencial sobre la fragmentación social y sus remedios, ante las municipales de Francia, previstas para el 15 y 22 de marzo
La periodista francesa Nina Fasciaux, autora de 'Mal Entendus'. (Cedida)
Cuando en 2016, el empresario inmobiliario y presentador de un concurso de telerrealidad, Donald Trump, fue elegido presidente de los Estados Unidos con el voto de más de 62 millones de personas, el resultado sorprendió a muchos analistas: "Los medios de comunicación se preguntan dónde fallaron las predicciones", tituló, entonces, The New York Times. "Trump ganó. Los medios perdieron. ¿Qué es lo siguiente?", escribió la radio pública de Estados Unidos, NPR.
En ese contexto, se publicó un ensayo en la Red de Periodismo de Soluciones (SJN), sobre el papel de los medios ante una sociedad cada vez más polarizada y por qué no habían sabido escuchar a los millones de personas que se identificaban con Trump. El texto exponía que la falta de habilidadespara hablar con personas con las que se está en desacuerdo no solo conducía a información aburrida, sino que aumentaba "la toxicidad sin pretenderlo". Se tituló Complicando la narrativa y tuvo tal repercusión que se ha creado un curso para periodistas sobre el tema.
A la periodista francesa Nina Fasciaux, actual directora de Asociaciones y Becas de la SJN, la reflexión le sonaba bastante. Acaba de pasar cinco años en Rusia, trabajando para Le Courrier deRussie, un periódico dirigido a los francoparlantes que viven en Rusia, y la experiencia le había permitido "desafiar la capacidad de escucha". "El tema es casi tabú", afirma, "porque las narrativas suelen ser binarias, y muy especialmente las que se refieren a Rusia". Así que, a su regreso, cuando la invitaban a conferencias, solía comenzar con una provocación: "Todo lo que había leído o escuchado sobre Rusia, antes de vivir allí, resultó ser cierto… y falso a la vez". "Dejando claro que no justifico las acciones del estado ruso", puntualiza, dice que comprendió que hay décadas de "una narrativa colectiva occidental que ha encasillado a todo un pueblo".
Aquella fragmentación, Fasciaux también la sentía cada vez más en su país, Francia, donde, en menos de 10 años, se han registrado 2.300 actos de violencia políticafrente a los 5.500 de las tres décadas anteriores, según un reciente estudio. Así se propuso analizar qué podían hacer las sociedades y, en concreto, los medios de comunicación, para escuchar mejor. El resultado es el libro Mal entendus(ediciones Payot), de momento solo disponible en francés, cuyo título es un juego de palabras entre dos conceptos —‘malentendido’ y ‘mal oído’— que, según su autora, se retroalimentan.
El título del libro 'Mal entendus' (ediciones Payot) es un juego de palabras en francés entre dos conceptos –'malentendido' y, 'mal oído'— que, según su autora, se retroalimentan.
"La alternativa al diálogo es la violencia", advierte Fasciaux, en una conversación con El Confidencial, en el marco de las próximas elecciones municipales en Francia, que se celebrarán el 15 y 22 de marzo, en dos vueltas, en la que hablamos de polarización; de su época como periodista en Rusia y de una técnica para aprender a escuchar conocida como looping, "algo así como la escucha en bucle".
—¿Por qué no nos escuchamos? —preguntamos.
—Porque tu intuición te dice que, primero, te escuches a ti mismo —resuelve.
Fasciaux expone que una de las principales barreras para escuchar es que, cuando otro habla, "tenemos esa voz interior que se expresa constantemente, ya sea porque estamos de acuerdo, porque estamos en desacuerdo o porque —cuando somos periodistas— estamos pensando en la siguiente pregunta que queremos hacer". A su vez, "especialmente, en el mundo occidental, se nos anima a expresarnos, pero, no necesariamente, a acoger lo que dicen los demás", argumenta. Y, además, dice que se suele considerar la escucha como un talento innato —que tienes o no tienes—, en lugar de una habilidad; "un músculo que hay que entrenar", pero "si queremos escuchar,necesitamos aprender a hacerlo".
Cuanto más informado está un ciudadano, menos capaz es de comprender una opinión contraria a la suya
Nos cuesta mucho entendernos, y dice que eso ocurre "porque no nos escuchamos porque estamos demasiado ocupados buscando nuestro propio punto de vista". Lo peor, afirma, es que es "una incapacidad colectiva, amplificada por los medios". Hay datos que muestran que cuanto más informado está un ciudadano —es decir, más contenido mediático consume—, menos capaz es de comprender una opinión contraria a la suya, afirma en su libro, en base a un estudio de la organización More in Common, en Estados Unidos.
Más que tirar piedras sobre su propio tejado, la periodista francesa invita a reflexionar sobre cómo repensar la conversación con los ciudadanos. Cuestiona que, actualmente, las narrativas que los medios construyen moldean un mundo cada vez más polarizado, "ya que todos toman posición constantemente, pero nadie se escucha". Dice que a los periodistas se les enseña a "hacer preguntas, pero no a escuchar". Por lo que, "si tienen una opinión, necesitan la contraria". "Pero el mundo no está hecho de dos lados opuestos; es mucho más complejo que eso", añade.
Y esto ocurre en lo que denomina "la sociedad del sentimiento", que "nos encierra en realidades casi individuales y nos despoja de nuestra curiosidad por el otro". El resultado, sostiene, "es un profundo malentendido que debe abordarse urgentemente antes de que sea demasiado tarde". "Y es un círculo vicioso", advierte, "porque cuanto más lo hacemos, menos abiertos estamos a cosas que no esperábamos".
Más extremos vs. más listas ciudadanas
Fasciaux pone de ejemplo la cobertura de las próximas elecciones municipales en Francia, que se celebran el 15 y 22 de marzo. "En los medios, solo oímos hablar del número excepcionalmente alto de candidatos de extrema derecha y del riesgo que representa para la democracia, pero no hablamos del hecho de que, por primera vez, tenemos un mayor número de candidatos de listas ciudadanas". Así, aunque la Agrupación Nacional (RN) "se jactó de presentar 650 listas en las elecciones municipales de 2026, finalmente solo cuenta con 405", lo cual, recuerda, es una cifra muy inferior a las 682 listas ciudadanas participativas identificadas por Fréquence Commune. "Y esto es una magnífica esperanza de renovación democrática arraigada en las comunidades locales", enfatiza.
Para su libro, Fasciaux ha colaborado con la rama francesa de More in Common (Destin Commun), un grupo creado en 2017 para combatir la polarización, que utiliza muestras de opinión y la psicología social para explicar por qué la forma de pensar no es la misma, por ejemplo, entre dos compañeros de trabajo, aunque tengan el mismo salario, edad y condición familiar. Incide en que es importante reflexionar no solo sobre qué es ‘escuchar’ sino qué es ‘sentirse escuchado’ y sostiene que, al final, escuchar esel punto de partida para establecer una relación de confianza: "Si lo pensamos, ¿por qué terminamos gritando cuando discutimos? Lo hacemos porque sentimos que no nos escuchan y, al final, lo importante es ser escuchado y reconocido; es casi una cuestión de dignidad", puntualiza.
Su rechazo a las narrativas binarias dice que lo adquirió mucho antes de convertirse en periodista: "De la forma más mundana y dramática posible"; sus padres estaban separados. Así que, "aunque tenía mis preferencias —prefería vivir con mi madre—, podía ver que los dos estaban pasando por momentos difíciles, cada uno, de una manera". Además, habían perdido a un hijo, "así que vivieron ese drama de forma muy distinta". "Y podía ver que ambos hacían lo que podían". Por lo que, desde muy joven, en vez de limitarse a decir: ‘esto está mal y esto está bien’, aprendió a decir: ‘esto me funciona y esto no me funciona’ y a reconocer la complejidad de las situaciones, que, en el caso de sus progenitores, "los llevó dos veces a juicio".
A menudo, le preguntan si se debe escuchar todo y a todos. Dice que, como periodistas, hay que escuchar a todos para comprender, "lo que no significa amplificar todos los discursos", y "claro que existen límites; si te hieren, hay que dar marcha atrás".
"Cuéntame más", la técnica de los mediadores
Ella misma se consideraba una buena oyente y, sin embargo, admite que cuando aprendió a escuchar de verdad, descubrió que había mucho que le faltaba. A los participantes de sus talleres les recomienda preguntarse en cada conversación: "¿Hay algo que me esté perdiendo?".
Suelen practicar con una técnica utilizada por mediadores de conflictos denominada looping—"escuchar en bucle"—. "Es un círculo que haces para asegurarte de que has entendido lo que decía la otra persona", explica. Lo que no significa estar de acuerdo con todo lo que dice la otra persona, sino demostrar un interés por comprender lo que dice. Esta técnica consta de cuatro pasos, y su base principal "es luchar contra el constante deseo de hacer preguntas, sin dejar terminar".
La periodista francesa Nina Fasciaux defiende que nos nos entendemos porque no nos escuchamos. (Eric Coquelin).
El primer paso es escuchar con la intención de entender lo que la persona dice. "Puede ser fijando la mirada, mientras la persona habla", explica. El segundo es exponer lo que crees que quiso decir, "reformulándolo con tus propias palabras". El tercero es observar su reacción y verificar si lo entendiste correctamente, y el cuarto esrefinar la comprensión, pidiendo más detalles. "Es decir, cuando crees que has escuchado todo, agregas: 'cuéntame más'". Asegura que, en sus formaciones, ha hecho dos tipos de entrevistas, una de manera tradicional, y otra, añadiendo el looping, "y la información que consigues es totalmente distinta".
El 77% de los franceses cree que su sociedad está dividida, según un estudio de Destin Commun de 2024, mencionado en el libro. Sin embargo, "los desacuerdos a menudo radican en otras causas no reconocidas o incluso inconscientes", explica Fasciaux, "por lo que, mientras sigamos oponiéndonos unos a otros por malentendidos cuyas verdaderas causas se ignoran, las divisiones solo empeorarán". Y recuerda que existe una gran diferencia entre la "polarización verdadera", entendida como varios polos o ideologías, "que es saludable para la democracia" y la "polarización artificial", afectiva, que es "en sí misma, un malentendido, donde escuchamos más a los que hacen más ruido y alimenta las divisiones", como es la creencia de que a la gente no le importa o está dividida sobre el cambio climático. Quizás aún no sea tarde para implorarnos: "Cuéntame más".
Cuando en 2016, el empresario inmobiliario y presentador de un concurso de telerrealidad, Donald Trump, fue elegido presidente de los Estados Unidos con el voto de más de 62 millones de personas, el resultado sorprendió a muchos analistas: "Los medios de comunicación se preguntan dónde fallaron las predicciones", tituló, entonces, The New York Times. "Trump ganó. Los medios perdieron. ¿Qué es lo siguiente?", escribió la radio pública de Estados Unidos, NPR.