Ve la luz la ópera rock que Squeeze compuso hace 30 años: "Hoy todo es decepcionante"
Un robo de 50 peniques y un cartel buscando guitarrista bastaron para cambiar el rumbo de dos adolescentes londinenses cuyas primeras canciones resurgen ahora, más de medio siglo después
Difford (izquierda) y Tillbrook (derecha), en una imagen cedida.
En 1973, un muchacho de 19 años del extrarradio obrero de Deptford, en el municipio londinense de Lewisham, roba 50 peniques a su madre mientras ella está despistada. Se llama Chris Difford. Aún no lo sabe, pero esta pequeña fechoría cambiará su vida completamente. ¿El motivo? Quiere formar una banda de rock and roll. Acude a la tienda más concurrida del barrio y pide permiso al dueño para colgar un cartel: "Se busca guitarrista". Los primeros días nadie le llama. Hasta que un joven llamado Glenn Tilbrook levanta el teléfono. Pronto, se hacen amigos. Componen canciones, escriben letras, se emborrachan juntos. Quién les iba a decir que, más de 50 años después, en pleno 2026, las melodías que tocaban de adolescentes saldrían a la luz después de una vida repleta de éxitos.
Así, de esta manera simple y azarosa, nació Squeeze, una de las bandas más carismáticas de la new wave. Ahora, en pleno 2026, publican Trixies, la ópera rock que los dos amigos compusieron nada más conocerse, en esos primeros años, y que nunca vieron la luz debido a que no tenían las tablas suficientes para hacer realidad su visión musical. "Son canciones para las que no teníamos la experiencia musical suficiente para grabarlas en condiciones", admite Difford en una nota de prensa. "Revisitar las canciones de Trixies me emocionó hasta las lágrimas", asegura por su parte Tilbrook. "En aquel entonces, ni siquiera sabía cómo se llamaban aquellos acordes que tocaba".
En efecto, Trixies es un álbum que rebosa ingenuidad de novatos y entusiasmo musical en cada uno de los temas reunidos. La sonoridad limpia de los instrumentos y la voz zalamera de Difford recuerdan al Al Stewart de The Year of the Cat (1976), punta de referencia indiscutible del glam rock británico con perdón de la deidad Bowie. Canciones como "You Get The Feeling" o "The Place We Call Mars" nos sumergen de lleno en aquella época, lo que convierte al disco en una especie de monolito inédito del glam justo en el momento de su máximo apogeo o expresión.
"Éramos adolescentes que tocaban de manera ruidosa", reconoce Difford, en una entrevista en exclusiva concedida a este diario. "Llevábamos una forma de vida desordenada pero cargada de esperanzas con la banda que acabábamos de formar. La primera formación que tuvimos estaba bien, pero nada parecido a cómo llegaría a ser después".
"En aquellos años no había algoritmos, solo nosotros dando conciertos"
No lo dice por Jools Holland, el joven teclista de "boogie-woogie" que acabaría por convertirse en uno de los rostros más conocidos de la televisión británica desde los 90. No solo destaca por su carisma frente a las cámaras, sino por su virtuosismo musical, el cual despliega en su Rhytm & Blues Orchestra, y a la que se une de manera frecuente el propio Difford. "Salgo de gira con él de vez en cuando, el año pasado toqué en 40 conciertos con él y su orquesta", admite. "Tiene un talento increíble, nadie podría hacer lo que él hace en Squeeze".
El punto de inflexión en la carrera de Difford, Tilbrook y Holland fue el apadrinamiento de John Cale en el estudio, el célebre músico de vanguardia y miembro de The Velvet Underground, el grupo de Andy Warhol que por aquel entonces ya estaba disuelto. No es casualidad, por ello, que Difford y Tilbrook acabaran bautizando a su banda como "Squeeze", el título del último álbum de la Velvet, lanzado cuando ya ni Lou Reed ni Sterling Morrison, el guitarrista, estaban en la banda. Resulta curioso que Cale, que siempre había sido el alma vanguardista de la Velvet, acabara produciendo un disco de pop sugerente y meloso que conquistó al público, con "Take Me I'm Yours", entrando en la mítica lista Top of the Pops en 1977, y con ello llevando a Difford a lo más alto nada más empezar su carrera.
Los años locos de Squeeze
"Era muy inteligente y divertido", asegura Difford sobre Cale. Cuando le preguntamos qué opina de la extrema competitividad que hay entre las bandas actuales para hacerse un hueco en un mercado musical cada vez más saturado y regulado por el algoritmo, el músico admite que la fama se la encontraron de golpe. "No teníamos presión por alcanzar el éxito, simplemente sucedió", señala. "En aquellos años no había algoritmos, solo nosotros dando conciertos". Precisamente, un artículo de The Guardiansitúa como despegue de su carrera un show que dieron en una fiesta de cumpleaños del mismísimo Lou Reed. "No lo recuerdo", admite Difford, añadiendo que no sabe si realmente pasó.
"La mayoría de las cosas que suenan hoy en día me parecen decepcionantes"
Fue Cool for Cats(1979) el álbum que terminó convirtiéndoles en iconos, sobre todo porque encontraron la fórmula secreta de su sonido: Difford y Tillbrook cantando a la vez y lo mismo, solo que con una octava de diferencia. Las letras las escribía Difford, Tilbrook ponía la composición musical. "La sofisticación de sus melodías era extraordinaria", asegura el músico, cuando le preguntamos por su compañero.
Prueba de ello son éxitos como la homónima "Cool for Cuts" o "Up The Junction". Esta última es la más reconocida para generaciones posteriores al sonar al cierre del episodio "Gliding Over All" de la serie de Breaking Bad, que supone un antes y después en la serie (por motivos de sobra conocidos).
"Me resulta un poco sofocante que pasen tantas cosas a nivel musical, hay una saturación constante de contenidos en Instagram"
Cuando le preguntamos por cómo ve la industria musical hoy en día, reconoce no tener muchos referentes; incluso, se muestra un poco apocalíptico respecto a los artistas de ahora. "Ya no soy un oyente ávido", opina. "La mayoría de las cosas que suenan hoy en día me parecen decepcionantes en lo que se refiere a la lírica, en las letras, que es en lo que yo me fijo. Los días de Captain Fantastic(el disco que Elton John publicó en 1975) ya pasaron".
Squeeze al completo. (Cedida)
¿Entonces, qué tipo de música escucha? En lugar de usar las redes sociales para descubrir nuevos artistas o dejarse llevar por el algoritmo, Difford suele sintonizar radios de todo el mundo y escuchar música de piano. "Me ilumina y me calma al mismo tiempo", asevera. "Es una época muy agobiante debido a internet. Me resulta un poco sofocante que pasen tantas cosas, hay una saturación constante de contenidos en Instagram. Es genial para los jóvenes, pero navegar a través de todo ello yo lo siento como encontrar un poco de luz en medio de un bosque frondoso, es bastante complicado a veces". Aun así, reconoce que admira las carreras de artistas como Stormzy o Lily Allen. "Son brillantes", remata.
Difford no admite nostalgia ni remordimientos por su pasado, más bien al contrario. Sus palabras son de puro agradecimiento. "Creo que tengo mucha suerte de estar sentado aquí después de todo", confiesa. "Es asombroso mirar hacia atrás y ver todos esos éxitos". Le mencionamos la anécdota de los 50 peniques y él ríe. "`Por supuesto que los amorticé, mira hasta dónde me han llevado", concluye. "Ha sido un viaje bastante largo".
En 1973, un muchacho de 19 años del extrarradio obrero de Deptford, en el municipio londinense de Lewisham, roba 50 peniques a su madre mientras ella está despistada. Se llama Chris Difford. Aún no lo sabe, pero esta pequeña fechoría cambiará su vida completamente. ¿El motivo? Quiere formar una banda de rock and roll. Acude a la tienda más concurrida del barrio y pide permiso al dueño para colgar un cartel: "Se busca guitarrista". Los primeros días nadie le llama. Hasta que un joven llamado Glenn Tilbrook levanta el teléfono. Pronto, se hacen amigos. Componen canciones, escriben letras, se emborrachan juntos. Quién les iba a decir que, más de 50 años después, en pleno 2026, las melodías que tocaban de adolescentes saldrían a la luz después de una vida repleta de éxitos.