Es noticia
La televisión pública menos sesgada de la historia
  1. Cultura
Rubén Arranz

Por

La televisión pública menos sesgada de la historia

Inversión a inversión, se forman personajes como Manu Sánchez, quien de la televisión pública andaluza ha dado el salto a la agitación, con tanta gracia y talento que hace preguntarse a cualquiera el porqué no vuelve a cultivarse la mímica

Foto: Silvia Intxaurrondo / RTVE
Silvia Intxaurrondo / RTVE
EC EXCLUSIVO

La Agencia EFE de Miguel Ángel Oliver difundió esta semana un teletipo que recogía las últimas declaraciones del presidente de RTVE en el Congreso de los Diputados. La noticia llevaba el siguiente título: “La televisión pública no tiene ningún tipo de sesgo ideológico”. Por una mera cuestión cartesiana, intenté comprobarlo este viernes por la mañana y encontré a la presentadora de su programa matinal, Silvia Intxaurrondo, expresándose con calculada pulcritud y plena neutralidad.

Hablaba del rechazo parlamentario al enésimo 'decreto de misceláneas', que en esta ocasión mezclaba una moratoria antidesahucios con diferentes partidas económicas. Afirmaba la presentadora: “Decae este decreto, decaen las ayudas para los incendios en Castilla y León, decaen las ayudas para los afectados de la DANA, decae el mantenimiento del bono eléctrico, es decir, a partir de ahora nada evita que se le corte la luz y el agua a las familias vulnerables. El hecho de que ayer PP, Vox y Junts votasen ayer en contra de ese decreto afecta a familias de todo el país”.

Me quedé un poco perplejo al escuchar todo eso. Diría que hasta preocupado. Pensé en José Pablo López y en el mal rato que debió pasar al comprobar que su periodista más popular había actuado en contra de su voluntad. Contra todo pronóstico, una presentadora de RTVE había renunciado a la neutralidad. Incluso podría decirse que había tomado por imbécil a su audiencia, dado que es evidente que el Gobierno impulsa la votación de este tipo de medidas en conjunto porque le resulta más rentable que la oposición las rechace a que las apruebe, dado que su estrategia está más centrada en ganar la 'batalla del relato' que en la gestión.

Esto no solo ilustra sobre el poco respeto que le merece el legislativo, sino también sobre su vocación para con el ciudadano, que es la de engañar y la de presentarle un país que se encuentra atenazado por la intransigencia antidemocrática de la derecha.

La okupación no existe

Intxaurrondo no vio que todo esto era un truco, una argucia... un número de trileros. No fue capaz o no quiso. En cambio, sí que subrayó que las derechas habían expresado su rechazo al decreto antidesahucios porque consideran que favorece la okupación, algo que --dijo-- es falso porque el problema no existe, pese a que haya quien, "con intereses espurios" advierta día y noche sobre sus efectos. A la vista de este fenómeno, uno de sus tertulianos —al que presentan como sociólogo, omitiendo que ha ocupado varios cargos vinculados al PSOE— llamó a legislar para evitar que haya medios que intoxiquen a la sociedad contra este tipo de bulos.

Ella no le apercibió por la barbaridad que acababa de decir. Al contrario, añadió algo así como: “Espera, espera, que de bulos vamos a hablar luego, que tenemos unos cuantos”.

En la lista de buleros nunca están ellos. Nunca mienten y nunca tergiversan la realidad ni leen argumentarios. El mal siempre habita en casa del vecino, ya se sabe. Nunca residiría en la Agencia EFE, presidida por un exsecretario de Estado de Comunicación, ni la parrilla de La 1, donde fueron capaces, entre otras cosas, de asignar a un capitán de la UCO una falsa voluntad de colocar una bomba lapa en el coche del presidente del Gobierno, en un momento en el que ese agente de la autoridad investigaba la corrupción de su entorno. Eso no es tóxico. Eso lo dicen periodistas de verdad. De los buenos.

Los que telefonean a un magistrado y no le llaman al orden pese a que sugiriera que la Sala Segunda del Tribunal Supremo es golpista por condenar a Álvaro García Ortiz.

Son los mismos periodistas que despotrican contra otros compañeros por su sesgo, mientras, en días como el viernes, acusan a la oposición de dejar sin ayudas a millones de familias. Hace unas semanas, recurrían a este argumento con el tema de las pensiones. "La derecha se opone a revalorizarlas", decían. ¿Y ahora? El PP y Junts votaron a favor de su aumento este jueves, cuando esta medida, al fin, se desgajó del 'decreto ómnibus'. Los informativos lo contaron. A la vez, Intxaurrondo despotricaba contra quienes avivan el miedo a la okupación. "Lo hacen para vender alarmas", sugería una mujer, en conexión telefónica.

placeholder La presentadora Silvia Intxaurrondo. (RTVE)
La presentadora Silvia Intxaurrondo. (RTVE)

Todo esto no se hace gratis. Se consigue contrato a contrato y colaboración a colaboración. Se hace en RTVE y en Telemadrid; en EFE y en Canal Sur. El programa de Jesús Cintora en La 1 costó 15,3 millones de euros a los contribuyentes españoles en 2025, el de Gonzalo Miró, 6,7; y el de Javier Ruiz, 12,2.

Inversión a inversión, se forman personajes como Manu Sánchez, quien de la televisión pública andaluza ha dado el salto a la agitación, con tanta gracia y talento que hace preguntarse a cualquiera el porqué no vuelve a cultivarse la mímica.

Foto: factura-mediapro-rtve-casi-50-millones-programas-servicios-2025

Hay casos peores, claro está. El fenómeno de las televisiones públicas “sin sesgo” alcanzó su apogeo en la Cataluña de 2017, con los periodistas de TV3 echando madera a la caldera sin parar. La semana pasada, el empresario Toni Soler celebraba el 20 aniversario de Polònia, su programa de humor, e invitaba a toda la nomenklatura de la región a su espectáculo. Hay que decir que la lista fue bastante trasversal, lo que podría llevar a pensar en que actuaron de forma plural. Yo diría que, más bien, lo que mostró en que, en lo institucional, hay muchos intereses comunes. En los últimos diez años, este programa se ha llevado 30 millones de euros. Y tan sólo en 2025, en RTVE ha obtenido cinco contratos por valor de 2,4 millones de euros.

Todo esto no ayuda, ni mucho menos, a disipar el pesimismo atenazante que ha caído sobre tantos y tantos ciudadanos en los últimos años. Ha llegado a ellos como una nube de humo que intoxicado sus pulmones y ennegrecido el horizonte, hasta el punto de hacerlos pensar que en este país existen tan sólo dos tipos de personas: las que pagan y las que reciben. Las que sufren y a las que se cuida. Leía el otro día que AENA va a entregar un premio anual de 1 millón de euros a un novelista y pensaba: parece ser que alguno de los escritores del 'aparato' se ha quejado de que sus esfuerzos no están igual de bien remunerados que los de los presentadores de la tele. Mal pensado seré.

¿Qué hubiera dicho Gregorio Morán de esta iniciativa tan grosera? Es fácil de adivinar. Murió tan sólo unos días antes, después de haberse esforzado, durante años, en desmontar todos los falsos mitos que moldean los farsantes. Siempre le admiré como columnista, aunque, mucho me temo, que comprobaría en algún momento que en este país a uno le celebran más si se comporta como Intxaurrondo, Manu Sánchez o Toni Soler, que si se dedica a retratar a los impostores.

La Agencia EFE de Miguel Ángel Oliver difundió esta semana un teletipo que recogía las últimas declaraciones del presidente de RTVE en el Congreso de los Diputados. La noticia llevaba el siguiente título: “La televisión pública no tiene ningún tipo de sesgo ideológico”. Por una mera cuestión cartesiana, intenté comprobarlo este viernes por la mañana y encontré a la presentadora de su programa matinal, Silvia Intxaurrondo, expresándose con calculada pulcritud y plena neutralidad.

RTVE Trinchera Cultural
El redactor recomienda