Las otras batallas del empresario que quiso controlar 'El País' (sin éxito)
Algo ha cambiado en la cabeza de Blas Herrero en las últimas semanas. Ha vuelto a la carga por Prisa y amenaza con una 'carta bomba' contra las grandes televisiones
El Consejo de Administración de Prisa rechazó este miércoles por unanimidad la propuesta que había remitido el empresario Blas Herrero por carta el pasado 18 de febrero. La forma jurídica del documento, como poco singular. Entre lo inconcreto y lo abstracto. Tal es así que su receptora informó al supervisor del mercado (CNMV) con estas palabras sobre su contenido: “No implica, directa o indirectamente, una oferta, un anuncio, una decisión o un compromiso de formular una oferta pública de decisión”.
Podría decirse que era una exposición de siete páginas en la que se realizaba un diagnóstico de Prisa y se proponía un plan para aliviar sus problemas económicos, pero sin aclarar cuáles eran las verdaderas intenciones del abajo firmante y de los inversores que le acompañaban, que no revelaba la misiva.
Herrero (Siero, 1949) parecía en fase de retirada progresiva del mundo empresarial, después de varias décadas en sectores como el mediático, el inmobiliario, el hotelero o el industrial. A su hijo le había concedido mando en plaza en Radio Blanca –que factura 20 millones al año con Kiss FM y DKiss– y se encontraba en un momento vital, avanzados los 70, en el que suele priorizarse el disfrute de lo conseguido sobre el emprendimiento de nuevas aventuras. Por alguna razón, en los últimos meses se ha reactivado y ha abierto varios frentes en los que no está claro que salga bien parado.
Desde su entorno, transmitían este jueves cierto enfado por la forma en la que ha sido abordada la carta que ha enviado a Prisa, que ha oscilado entre la incredulidad y el escepticismo. Entre otras cosas, porque en su planta noble no entienden muy bien lo que es ni en qué podría derivar. ¿Quiere este empresario comprar una participación mayoritaria o simplemente ‘revolver’ el gallinero?
El asturiano está convencido de que la situación de Prisa es límite y de que, sin un plan estratégico ambicioso, llegará a 2029 con urgencias financieras que no podrá solventar. Ese año, deberá saldar sus deudas con Pimco, la titular de su deuda, y considera que su capacidad de generación de caja es insuficiente para conseguirlo.
Por eso propone Herrero una ampliación de capital de 300 millones de euros con derecho de suscripción preferente para los socios actuales, pero que podría respaldar en caso de que no dispongan del músculo financiero o de la intención de participar. Una vez completada esta operación, y una subsiguiente reestructuración del negocio, la idea es sentarse con Pimco para renegociar las condiciones de pago de la deuda en condiciones más ventajosas.
Varios frentes abiertos
¿Volverá a la carga si fracasa esta tentativa? Quienes han hablado con él en las últimas horas inciden en que está dispuesto a negociar con el presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, si estuviera dispuesto. En Gran Vía 32 consideran todo esto ‘ruido innecesario’ y sospechan que detrás de Herrero puede encontrarse de alguna forma el Gobierno, que intenta poner piedras en el camino al presidente y principal accionista de Prisa (Amber Capital, 29,99%), que no sólo les resulta molesto en la editora de El País, sino también en Indra (5%), donde se ha alineado con los hermanos Escribano en la batalla que mantienen con Moncloa por la presidencia de la compañía de defensa.
Los abogados de Herrero trabajan mientras tanto en otros frentes. A finales de 2025, el empresario les expresó su intención de reactivar su asociación de pequeños canales de TDT con el objetivo de volver a la guerra contra Atresmedia y Mediaset, a quienes el asturiano acusa de estrangular la competencia en el mercado publicitario, señalan desde su entorno, desde donde expresan su voluntad de solicitar una indemnización millonaria a estas empresas por las prácticas prohibidas que –considera– emplean para conseguir anunciantes, que perjudican al resto de las empresas del sector.
Su intención es plantear una serie de acciones a través de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), aunque de momento no es claro que otros operadores audiovisuales empleen la misma beligerancia.
Herrero posee una licencia de televisión desde 2015, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy se la concedió, dentro de un concurso que aquel Ejecutivo utilizó para intentar templar gaitas con Atresmedia y Mediaset, a quienes acusaba de haber inflado a Podemos por la elevada exposición que concedía a sus portavoces en las tertulias. En aquel proceso, también obtuvieron permisos de emisión Secuoya, la Conferencia Episcopal y el Real Madrid.
Su canal, DKiss, cerró enero con el 1% de la audiencia, es decir, en la zona de sombra de los canales temáticos. Sus contenidos se los proporciona Discovery, un gigante audiovisual estadounidense con el que Radio Blanca estableció una joint-venture hace una década para proporcionarle su programación.
Se da la circunstancia de que este socio perjudicó de forma indirecta los negocios de Herrero hace unas semanas. Podría decirse que cambió de pareja de baile después de que Warner Bros. Discovery encargara la comercialización de la publicidad de sus canales en España (Discovery Channel, Eurosport 1, Eurosport 2, Warner TV, TCM y DMAX) a Mediaset.
Hasta ese momento, este servicio lo prestaba la empresa Pulsa, de la que Herrero tiene algo más del 25% de las acciones. Con esta decisión, se quedó sin uno de sus principales clientes.
Un negocio 'tocado'
Son historias que se producen en un sector en dificultades, que ha perdido una parte importante de su negocio durante los últimos años después de que muchos anunciantes observaran que consiguen más retorno si invierten en las redes sociales que en los canales convencionales de televisión, que hace un buen tiempo que perdieron el ‘monopolio’ audiovisual.
En esas condiciones, cualquier batalla que hasta hace unos años se emprendía para obtener un gran botín, ahora se inicia prácticamente para conseguir sacar la cabeza del agua. Eso sí, entre medias, Herrero ha presentado su segunda propuesta en cinco años por Prisa… con un resultado similar. No es el único negocio en el que ha desplegado una estrategia similar, de las que generan cierto pasmo en las empresas. En 2020, llegó a trasladar a los administradores de Duro Felguera su intención de inyectar 8 millones en al compañía si el Estado la rescataba con 200.
El Consejo de Administración de Prisa rechazó este miércoles por unanimidad la propuesta que había remitido el empresario Blas Herrero por carta el pasado 18 de febrero. La forma jurídica del documento, como poco singular. Entre lo inconcreto y lo abstracto. Tal es así que su receptora informó al supervisor del mercado (CNMV) con estas palabras sobre su contenido: “No implica, directa o indirectamente, una oferta, un anuncio, una decisión o un compromiso de formular una oferta pública de decisión”.