El hallazgo del hongo “zombie” de The Last of Us” en pleno Amazonas ha despertado un notable interés en la comunidad científica internacional. La detección se produjo en la Reserva Adolpho Ducke, cerca de Manaos, durante una expedición centrada en el estudio de hongos tropicales. Se trata de la primera vez que se documenta este tipo de interacción en esa zona con una tarántula gigante.
Los hongos del género Cordyceps son organismos altamente especializados en infectar artrópodos. Según explicó el profesor Elisandro Ricardo Drechsler-Santos, de la UFSC, el parasitismo en arácnidos es extremadamente raro, ya que estas relaciones responden a procesos evolutivos de millones de años. En el ejemplar analizado se observaba una estructura alargada y anaranjada emergiendo del cuerpo de la tarántula, correspondiente a la fase reproductiva del hongo, encargada de dispersar nuevas esporas.
Los investigadores insisten en que Cordyceps caloceroides no supone ningún riesgo para los humanos, ya que está adaptado a insectos y arácnidos y nuestro sistema inmunitario neutraliza esporas de manera constante. Más allá de la repercusión mediática asociada a la ficción, el descubrimiento refuerza la importancia de estudiar los hongos como parte esencial de la biodiversidad brasileña, reconocidos oficialmente junto a la fauna y la flora. Brasil alberga más del 10 % de la biodiversidad mundial, y comprender estos organismos resulta clave para el avance científico y la conservación de los ecosistemas.
El hallazgo del hongo “zombie” de The Last of Us” en pleno Amazonas ha despertado un notable interés en la comunidad científica internacional. La detección se produjo en la Reserva Adolpho Ducke, cerca de Manaos, durante una expedición centrada en el estudio de hongos tropicales. Se trata de la primera vez que se documenta este tipo de interacción en esa zona con una tarántula gigante.