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'El caballero de los siete reinos': ¿No es absolutamente horrible esta precuela de Juego de Tronos?
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'El caballero de los siete reinos': ¿No es absolutamente horrible esta precuela de Juego de Tronos?

Mal gusto, tópicos y actores seleccionados por Temu arman una serie imposible de defender

Foto: Fotograma de 'El caballero de los siete reinos' (HBO).
Fotograma de 'El caballero de los siete reinos' (HBO).

Había mucho sexo en Juego de Tronos y en El caballero de los siete reinos lo han quitado todo. Esto puede justificar en parte que sus capítulos duren solo media hora. Para llenar esos treinta minutos, introducen un nuevo elemento: el asco. Visto así, contemplar a gente guapa teniendo sexo durante incontables minutos no estaba tan mal.

El asco que digo tiene nombres infantiles, caca, culo, pedo, pis. En el primer episodio, observamos las heces del protagonista salir despedidas desde detrás de un árbol; en el segundo, un pene irreal (y también el culo que lo completa en el cuerpo de un vejestorio). En el cuarto, pedos; y en el quinto, vómitos. En el tercero no se les ocurrió ningún fluido, o yo lo vi demasiado rápido.

El caballero de los siete reinos prolonga desde el pasado el negocio inmenso de Juego de Tronos. Se trata, esta, de una serie inolvidable, para que vamos a decir otra cosa. Ir desarrollando secuelas y precuelas y spin offs hasta reducir la calidad de la matriz a basura no nos parece mal. Todo sea por la nostalgia, el pasatiempo de los lunes y el dinero de las plataformas, que dan de comer a miles de personas. Pero es que El caballero de los siete reinos es un espanto; no es como que la quinta serie derivada de GOT sea un espanto. No, es la primera.

La cosa adapta unas novelillas que tenía por ahí Georges R. R. Martin. Este hombre, Raymond Richard, ha escrito y publicado quince mil páginas con sus fantasías, y es capaz de que le adapten hasta las novelas que aún no ha terminado (Juego de Tronos se tuvo que completar a lo tonto porque el escritor no terminaba los libros correspondientes). Le gustan la Edad Media y los dragones. Lo malo de El caballero de los siete reinos es que toda ella es Edad Media.

A la altura del quinto episodio (ya saben que HBO los emite uno a uno los lunes), la serie no tiene magia, superpoderes ni brujas. Eso vuelve su trama un tostonazo. Es como cualquier película de caballeros andantes y torneos con lanzas y posadas con putas que hemos visto mil veces. Los efectos especiales son mejores, pero no han puesto a Richard Gere o a Sean Connery de protagonista. Han puesto al irlandés Peter Claffey, jugador de rugby.

Toda la peripecia en estos primeros cinco episodios gira en torno a las justas en las que quiere participar el jugador de rugby (retirado). Le acompaña un niño sin pelo y cara de ir a levitar en algún momento. Realmente no hay nada que decir sobre esta historia porque es como El Cid de Charlton Heston, pero sin fallos de raccord.

El otro día, durante creo que sólo unas horas, resultó que el quinto episodio de El caballero de los siete reinos lució una puntuación en Imdb de 9.9, lo que le convertía en “el episodio mejor valorado de la historia de la televisión”. Pues estamos buenos, ¿eh?

'El caballero de los siete reinos' es como Don Quijote y Sancho Panza, pero donde don Quijote no lee y Sancho Panza, tampoco

Se trata de una pelea entre varios caballeros, a lanza y espada, que no puede ni ponerse en el mismo universo de calidad que cualquier episodio batallador de Juego de Tronos o, si me apuran, de Don Quijote de la Mancha, la serie de dibujos española. El show como tal luce un 8.9 en esa web de cine ya tan prestigiosa como el CIS de Tezanos.

Por aburrimiento, me he preguntado dónde están la magia, los dragones, los caminantes blancos, las brujas y, ya que estamos, las tías buenas de Juego de Tronos. Mi conclusión ha sido que, como El caballero de los siete reinos está ambientada cien años antes que Juego de Tronos, la magia, los dragones, los caminantes blancos, las brujas y, ya que estamos, las tías buenas, aún no habían sido inventados. El progreso va a su ritmo, no es como que la magia negra sea de siempre, la tiene que inventar alguien, como la penicilina.

placeholder Peter Claffey en 'El caballero de los siete reinos' (HBO).
Peter Claffey en 'El caballero de los siete reinos' (HBO).

La serie ofrece entonces una versión realista de Juego de Tronos, como Troya (Wolfgang Petersen, 2004) ofrecía una versión sin deidades de La Ilíada. El caballero de los siete reinos es como Don Quijote y Sancho Panza, pero donde Don Quijote no lee y Sancho Panza, tampoco.

Los actores son todos como de haber sido rechazados en Juego de Tronos. No acabas de acordarte de su cara de un capítulo para otro. Ahora es difícil de concebir, pero también hubo unos primeros capítulos de Juego de Tronos en los que veíamos por primera vez las caras de Peter Dinklage, Emilia Clarke o Kit Harington, y ya no podemos olvidarlas. Es como si siempre hubieran sido famosos.

Eso no sucede ni con el jugador de rugby ni con el niño sin pelo (Dexter Sol Ansell), no digamos con el resto del elenco. Creo que podrán hacer más series y películas y nadie se acordará nunca de que salieron un día en una cosa llamada El caballero de los siete reinos.

Había mucho sexo en Juego de Tronos y en El caballero de los siete reinos lo han quitado todo. Esto puede justificar en parte que sus capítulos duren solo media hora. Para llenar esos treinta minutos, introducen un nuevo elemento: el asco. Visto así, contemplar a gente guapa teniendo sexo durante incontables minutos no estaba tan mal.

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