Cae la nieve del cielo sobre Berlín en este gélido martes de invierno. Este 17 de febrero ha tenido lugar la presentación de la primera serie española estrenada en la Berlinale, que cumple 76 ediciones. Ravalear, el último trabajo codirigido por Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez (Segundo premio, 2024), viene a caldear el ambiente inmobiliario con una historia salida de la biografía del propio Rodríguez, cuya familia regentó el restaurante Can Lluís durante casi un siglo, hasta que el gestor de la inmobiliaria que les alquilaba el local acabó con legado en 2021. En los seis capítulos que componen la serie, que se estrenará en HBO en mayo, como alter ego de Rodríguez -con licencias- encontramos a Enric Auquer, tres veces nominado al Goya y ganador del cabezón a Mejor actor revelación en 2020 por Quién a hierro mata, de Paco Plaza.
Ravalear arranca, como su propio título indica, en el barrio del Raval de Barcelona, uno de los epicentros de la gentrificación de la ciudad mediterránea. Más en concreto, en Can Mosques, un restaurante centenario y tradicional que lleva un siglo en manos de la familia protagonista. Historia y memoria del barrio en medio de fogones y sobremesas, porque pocos ritos hay que construyan mejor la identidad que la cocina. Ravalear tiene algo de The Bear, con ese vaivén de platos y bandejas, pero se centra más en lo que ocurre de puertas para afuera, allá en las calles y en los despachos, que lo que ocurre dentro de la cocina. Ravalear te explica quién tiene la culpa de que tú no puedas comprarte una casa. Spoiler: como en Asesinato en el Orient Express, hay muchos culpables. Pero unos más que otros. Y encima de todos ellos, la AVARICIA, con mayúsculas. Ravalear ha sido la primera serie española en el Festival de Berlín, quizás, porque toca un tema universal que están sufriendo las principales ciudades del mundo desarrollado, también la capital germana, hace algo más de una década paraíso de los alquileres a bajo precio.
María Rodríguez Soto fue hermana y ahora pareja de Enric Auquer en la ficción. (HBO)
Como regalo por el cien aniversario del restaurante, Álex (Enric Auquer), el hijo del matrimonio que regenta Can Mosques, ha llegado a un acuerdo con los dueños del edificio para comprar por fin el local, pero el agente inmobiliario que lleva las negociaciones (Sergi López) intenta subir el precio de venta -y, por lo tanto, su comisión- jugando a dos bandas y favoreciendo que el inmueble acabe en manos de un fondo de inversión, Eurohome. Al poco la familia protagonista recibe una notificación: el fondo les pide que, si quieren mantener el local, deberán pagar un alquiler seis veces mayor del que tenían acordado hasta ahora. Pero los protagonistas son una familia humilde y trabajadora -Álex trabaja por la mañana en el puerto y por la tarde echa una mano en el restaurante- y no pueden hacer frente a una subida tan desproporcionada.
"¿Y ara que collons fem? (¿Y ahora qué carajo hacemos?)", se preguntan los hermanos (Auquer y Quim Ávila, en el papel de David). La nueva condición abre una grieta en la familia: cada uno propone una resolución diferente que va desde hablar a la prensa, buscar la protección cultural del local o, simplemente, marcharse. La pareja de Álex, Marta (María Rodríguez Soto, nominada el año pasado al Goya también, como Auquer, por Casa en llamas), abogada en un estudio de arquitectura, tiene, sin embargo, una idea: es muy radical y no del todo legal, pero puede funcionar.
Una imagen de 'Ravalear', con toda la familia celebrando el centenario del restaurante. (HBO)
Rodada en catalán y con nervio arrabalero -mucho zoom, mucho teleobjetivo, mucho movimiento de cámara, mucha crudeza y realismo en el trabajo de la imagen-, Ravalear retrata esa Barcelona mutante y multicultural, en la que los negocios tradicionales acaban en manos de especuladores inmobiliarios que buscan el máximo "rendimiento" y a los que no les importa el vaciamiento de los barrios: a veces prefieren, incluso, mantener edificios inmobilizados a la espera de la revalorización. Los malos llevan corbata, sí, pero aquí el que no corre vuela y la opresión y el abuso permea a quien puede sacar tajada de la desgracia ajena. Aunque los villanos también pueden ser dulces y cordiales, como Alba Guilera en su personaje de Claire: mucho MBA y pocos escrúpulos. Ravalear también presenta una sociedad catalana en la que conviven catalanes-de-toda-la-vida con nuevos catalanes de origen subsahariano, marroquí o asiático.
En Berlinale se han proyectado los dos primeros episodios, de alrededor de cuarenta y cinco minutos cada uno, así que es difícil emitir un veredicto claro, aunque la propuesta, entre el cine de Ken Loach, de los hermanos Safdie y el documental televisivo de Callejeros, ya es, al menos, una apuesta diferente a lo que suele ser la parrilla televisiva española.
Los mismos créditos de Ravalear, diseñados por Kote García y su Berberecho Productions, muestran cómo se ha transformado Barcelona a través de los planos urbanísticos, de fotografías familiares antiguas -¿quizás las de la familia del propio Rodríguez?-, de noticias sobre el Barrio Chino -que era como se conocía antiguamente al Raval, cuando era un barrio más marginal y bohemio- y sobre los Juegos Olímpicos de 1992, el evento que propulsó la limpieza de cara de Barcelona como escaparate turístico al mundo.
Sergi López: los malos llevan corbata. (HBO)
Escrita a ocho pares de manos -a Lacuesta y Rodríguez se les suman Isa Campo, Roger Danès, Alfred Pérez-Fargas, Edu Sola, Sandra Tapia y Maialen Vélez-, Ravalear mezcla el cine social y el thriller en esta historia que busca también documentar las calles de Barcelona, como si quisiera dejar testamento de una ciudad que fue y que poco a poco se transforma, todavía no estamos seguros de en qué. La ambición de traer el lenguaje de los hermanos Sadfie a las calles de la Ciudad Condal queda patente incluso en una banda sonora que recuerda vagamente al trabajo de Oneohtrix Point Never, pero firmada por el catalán Eloi Caballé.
Es inevitable que el urbanismo de las ciudades cambien, pero lo que plantea Ravalear es que seamos conscientes de lo que el ciudadano pierde si admite unas reglas de un juego que favorece la especulación y en el que el ciudadano poco puede hacer frente a las grandes multinacionales. Ravalear no sólo sale de la experiencia personal de uno de sus creadores, sino de una experiencia colectiva que pide una catarsis, también colectiva, pero en la que nadie se atreve a dar el primer paso. De momento se queda, parece, en la ficción.
Cae la nieve del cielo sobre Berlín en este gélido martes de invierno. Este 17 de febrero ha tenido lugar la presentación de la primera serie española estrenada en la Berlinale, que cumple 76 ediciones. Ravalear, el último trabajo codirigido por Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez (Segundo premio, 2024), viene a caldear el ambiente inmobiliario con una historia salida de la biografía del propio Rodríguez, cuya familia regentó el restaurante Can Lluís durante casi un siglo, hasta que el gestor de la inmobiliaria que les alquilaba el local acabó con legado en 2021. En los seis capítulos que componen la serie, que se estrenará en HBO en mayo, como alter ego de Rodríguez -con licencias- encontramos a Enric Auquer, tres veces nominado al Goya y ganador del cabezón a Mejor actor revelación en 2020 por Quién a hierro mata, de Paco Plaza.