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Un polígono, dos amigos y muchos golpes: así se rodó esta 'tarantinada' salvaje en Collado Villalba
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Un polígono, dos amigos y muchos golpes: así se rodó esta 'tarantinada' salvaje en Collado Villalba

Rodada en 20 días en el extrarradio industrial de este municipio madrileño, 'Luger' es una película de lo más sangrienta que habla de la lealtad de barrio y las segundas oportunidades

Foto: Mario Mayo y David Sainz, los protagonistas de este violento filme. ('Luger', 2025)
Mario Mayo y David Sainz, los protagonistas de este violento filme. ('Luger', 2025)

No hubo heridos, aunque a juzgar por las imágenes de violencia, perfectamente coreografiadas, algún actor podría haber sufrido una buena torta. "Solo una torcedura de tobillo de una de las trabajadoras de arte". A sus 40 años, Bruno Martín, del madrileño Barrio del Pilar, no puede sentirse más orgulloso de su reciente película, Luger, con la que ha viajado durante todo el año pasado por festivales, desde Austin hasta Estrasburgo, pasando por Sitges. "Estuvimos en los estudios de Robert Rodríguez, fue espectacular", menciona. Sin embargo, el centro de la acción de esta 'tarantinada' no es nada glamuroso ni exclusivo, sino más bien un polígono industrial, el P29 de Collado Villalba.

"Es un personaje más de la película", admite el director, en conversación con este periódico, refiriéndose a ese área industrial del extrarradio, ya no solo de la ciudad de Madrid, sino de la propia comunidad. "Visitas ciudades y son distintas, pero en cada una de ellas hay polígonos y todos son iguales. Es un background internacional para todos los países. Este de Villalba yo creo que es demasiado bonito, los he visto peores. Pero allí es donde fuimos a grabar".

En efecto, el P29 de Collado Villalba es el lugar en el que se ubica esta trepidante película repleta de acción y peleas rodada en 20 días. La premisa es simple pero efectiva: dos amigos reciben el encargo de recuperar el coche robado de uno de los clientes de su jefa, una abogada especializada en resolver conflictos de la manera más eficaz y rápida. A partir de ahí, el espectador asistirá a una vertiginosa sucesión de peleas, rescates, confesiones personales y gestos de amistad entre los habitantes de ese polígono industrial, que no dejan de moverse en continuo frenesí a lo largo de toda la película.

"Yo quería hacer una película sobre las segundas oportunidades en la vida", asevera Martín. "Porque soy una persona que he tenido mala suerte, y que ha sufrido muchas rupturas con amigos por mi torpeza. Entonces, decidí crear una historia de amistad y lealtad de barrio. Al igual que los personajes, he pasado mucho tiempo en botellones, me han atracado cientos de veces, he sufrido jaleos y me he rodeado de gente conflictiva, sin ser yo tampoco problemático. Entonces, quería escribir una historia sobre esa lealtad callejera, que para mí es una cosa que no tiene precio, en el sentido de que puedes interponerte entre una bala y tu amigo sin pensar, porque al final ese amigo es lo único que tienes. Y ese mensaje me parece muy valioso".

Sus palabras, cargadas de honestidad, conectan con la de tantas personas invisibles para la sociedad, que se matan a trabajar en dichos polígonos o malviven en sus calles, que forman familias al margen de la sociedad y sueñan algún día con huir de allí. Este es precisamente el lazo que une a Rafa y Toni, interpretados magistralmente por David Sainz (creador de Malviviendo, cuyo personaje le convirtió en toda una celebridad para los jóvenes de Sevilla y Huelva) y Mario Mayo (quien ha participado en papeles secundarios de películas como Patria o series como La casa de papel, además de ser el protagonista de Os reviento). Ambos se comen la pantalla, en una dupla cargada de complicidad, al ser uno el cerebro y otro el músculo.

El motor de la acción es una pistola perteneciente a un general de las SS, de ahí el nombre de Luger. "Es el macguffin de la película, aquello que conecta el microcosmos del polígono con el macrocosmos de la Segunda Guerra Mundial", explica el director. Este objeto es el que lleva a los personajes a pelearse sin parar, pues su valor real alcanza mucho más de lo que sospecharon en un principio.

"Levantar una película sin financiación es algo muy, muy complicado"

Para entrenar las peleas, contaron con la empresa sevillana de especialistas NOIDENTITY, quienes les formaron en cómo pegarse de leches sin resultar heridos. "Si veía a Mario cansado, es que el resto estábamos reventados", asegura Martín, al preguntarle por el papel de bruto que realiza el actor en la película. Ambos se conocieron en el instituto y desde entonces han mantenido una gran y longeva amistad.

Un proyecto independiente

A pesar de durar una hora y media, el proceso de creación de la película ha sido largo y sacrificado. "Yo siempre he hecho webseries y he trabajado para otras películas, y quería por fin ponerme el reto de hacer un filme largo sin tener que pasar por el cortometraje antes", confiesa Martín. Luger no recibió ninguna financiación por parte de instituciones públicas, lo que demuestra el enorme riesgo económico que ha entrañado su realización para él y las productoras implicadas, La Dalia Films, The Go Betweeners y Far Seas Productions, con Raúl Cerezo como productor ejecutivo.

"Levantar una película sin financiación es algo muy complicado", corrobora Martín. "Tenía la sensación de que se me iba a pasar el arroz, me di cuenta de que no era Tarantino, que con 27 años triunfó en Cannes. Entonces, podía haber esperado otros cuatro años más para sacarla y asumir menos riesgo, pero al haber tardado tanto en escribirla, decidí ir para adelante con ella".

No hubo heridos, aunque a juzgar por las imágenes de violencia, perfectamente coreografiadas, algún actor podría haber sufrido una buena torta. "Solo una torcedura de tobillo de una de las trabajadoras de arte". A sus 40 años, Bruno Martín, del madrileño Barrio del Pilar, no puede sentirse más orgulloso de su reciente película, Luger, con la que ha viajado durante todo el año pasado por festivales, desde Austin hasta Estrasburgo, pasando por Sitges. "Estuvimos en los estudios de Robert Rodríguez, fue espectacular", menciona. Sin embargo, el centro de la acción de esta 'tarantinada' no es nada glamuroso ni exclusivo, sino más bien un polígono industrial, el P29 de Collado Villalba.

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