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A la tercera vez que te justificas, es que te rindes
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A la tercera vez que te justificas, es que te rindes

En tiempos grises, de políticos color naranja, mendaces y tristes, este 'Azar y costumbre' de Valentí Puig supera toda clase de meditación, sea cual fuere, y sirve para introducirse en una burbuja de glamur intelectual

Foto: Cubierta de 'Azar y costumbre. Aforismos', de Valentí Puig.
Cubierta de 'Azar y costumbre. Aforismos', de Valentí Puig.

Valentí Puig (Palma de Mallorca,1949) hace cumbre con Azar y costumbre. Aforismos editado por Athenaica. El autor de El hombre del abrigo, la mejor interpretación biográfica de Josep Pla, el creador del nuevo dietario literario e histórico como género mayor, el escritor mediterráneo que asemeja mirar al Cantábrico de Unamuno con su debate sobre la fe, Dios y la razón, el mejor epítome del conservadurismo liberal contemporáneo, inteligente y escéptico, y, en fin, el periodista más cirujano de los últimos años, muestra toda su elegancia moral —nada que ver con las virtudes teologales— en un listado de aforismos que causa hasta perplejidad por su extraña capacidad para condensar con brevedad instantánea reflexiones de orden distinto.

Puig ha sido, es, un hombre replegado sobre sí mismo como atalaya interior para contemplar su mundo que no siempre, en realidad, con frecuencia, no es el del común de los mortales. De ese hondón de alegrías y pesadumbres, de ironías e iras, de amor y de desafecto, emergen estas sentencias gloriosas en su expresión e insondables en su interpretación. Son todas sobrias, como es él en su actitud, aunque no en sus gozos, que sabe disfrutar, y busca en ellas retratar su tiempo que es lo que interesa a este escritor, que maneja el catalán y el castellano con un reconocimiento de excelencia de hasta los más abstrusos nacionalistas. Es un hombre de continuo asomado a la ventana, pero a la ventana de su casa.

A veces, Valentí Puig se ha escondido, se ha escapado del tráfago porque "las costumbres cambian tan velozmente que ya no se puede ser animal de costumbres" y, acaso, porque detesta "a los arribistas a los que suelen delatar las corbatas, aunque se las elija el peluquero". En sus aforismos, "sirvan de florete u obús" demuestra el autor "más nervio que músculo para que sean abruptos o gentiles, fosforescentes o tenebrosos".

placeholder Valentí Puig.
Valentí Puig.

Escribe Puig en otra pedrada que "la fortuna ayuda especialmente a los mendaces"; y en esta otra que "al principio fue la mentira, incluso antes que la traición o el fratricidio". Ambas son unas construcciones sintácticas que valen un editorial periodístico o un discurso político, empleando la economía en las palabras que el escritor maneja con taumaturgia. Sean estos pecios, como los de Rafael Sánchez Ferlosio, floretes u obuses, deja en la lona al adversario. En esa esgrima, no hace sangre, pero ‘toca’ al adversario porque a él le parece grosero tener enemigos. Véase: "Rendir tributo y obediencia a las masas es la prerrogativa de los revolucionarios a medias". En Puig siempre hay un Guadiana ideológico que aparece y desaparece y su bullir es como el de las tierras empapadas de Grazalema: un rugido adentrado, escondido y en alerta. Pero no es un tipo implacable, aunque pudiera parecerlo. Es un estoico, más por necesidad que por convicción porque, escribe, "un exceso de sentido del deber nos hace despóticos". Y también: "prescindir de los instintos no nos hace más racionales sino más débiles".

Puig es hombre sosegado, pero saca el genio de cuando en vez porque repara en que "vives en un mundo que no es tu mundo y que no hay otro". Periodista viajero, corresponsal de prensa que es la forma más solitaria de oficiar en la profesión, acumula unas ideas que le persiguen: "El primer deber del Estado no es hacernos felices, sino que estemos seguros". Y no le importa, ni siquiera le incomoda, que aquello que escribe logre el éxito rutilante porque "uno sigue hablando con sus semejantes, incluso sabiendo que no le escuchan." Escruta, así, la humanidad porque "hay gente ociosa quejándose de que el amor hace perder el tiempo."

Es el mejor Valentí Puig, el más auténtico. Es un lujo de escritor que merecería la celebración ancha de una sociedad que se emboba con la mediocridad

En todas mis biografías profesionales ejecutivas he llamado a mi lado a Valentí Puig para que me ayudara, y él generosamente ha aceptado. Lo hice porque ha sido, y sigue siendo, lo contrario a esos "pensadores de actualidad que llevan etiqueta de marca y precio a la vista" y transita alejado de dogmas porque ama el debate: "ponerse de acuerdo sobre la verdad, nos hace relativistas". Así es. En tiempos grises, de políticos color naranja, mendaces y tristes, este Azar y costumbre de Valentí Puig supera toda clase de meditación, sea cual fuere, y sirve para introducirse en una burbuja de glamur intelectual. Es el mejor Valentí Puig, el más auténtico. Es un lujo de escritor que merecería la celebración ancha de una sociedad que se emboba con la mediocridad. Y qué será la mediocridad para nuestro autor. La diagnostica con un aforismo apodíctico: "A la tercera vez que te justificas, es que te rindes". Valentí Puig no se rendirá.

Valentí Puig (Palma de Mallorca,1949) hace cumbre con Azar y costumbre. Aforismos editado por Athenaica. El autor de El hombre del abrigo, la mejor interpretación biográfica de Josep Pla, el creador del nuevo dietario literario e histórico como género mayor, el escritor mediterráneo que asemeja mirar al Cantábrico de Unamuno con su debate sobre la fe, Dios y la razón, el mejor epítome del conservadurismo liberal contemporáneo, inteligente y escéptico, y, en fin, el periodista más cirujano de los últimos años, muestra toda su elegancia moral —nada que ver con las virtudes teologales— en un listado de aforismos que causa hasta perplejidad por su extraña capacidad para condensar con brevedad instantánea reflexiones de orden distinto.

Literatura Periodismo José Antonio Zarzalejos