Bad Bunny, a corazón abierto en una de sus últimas entrevistas: "Empecé a llorar porque no quería irme"
Lleva muchas horas siendo el principal tema de conversación gracias a su actuación en la Super Bowl
Bad Bunny lo tiene todo: premios, récords de audiencia y un lugar asegurado en la historia reciente de la música. Sin embargo, cuando baja el ritmo y mira atrás, lo que aparece no son los estadios llenos ni los focos, sino una infancia tranquila en Puerto Rico y una familia que sigue siendo su refugio. Así lo ha contado el propio artista en una de sus entrevistas más sinceras, emitida en The Zane Lowe Show, el espacio de Apple Music.
Benito Antonio Martínez Ocasio se permitió hablar sin prisas de sus primeros años, de una vida sencilla marcada por la cercanía de los suyos. Recuerda una casa llena de risas, con un padre que hacía chistes constantemente y una madre estricta con los estudios, pero siempre presente. Un entorno familiar amplio, compartido con abuelos, tíos y primos, que explica en buena parte por qué, incluso hoy, el cantante insiste en no desligarse de sus raíces.
El cantante se abrió al contar un peculiar momento de su adolescencia. Con solo 12 años, sus padres le regalaron un viaje a Nueva York, una experiencia que para muchos habría sido motivo de euforia. Para él fue justo lo contrario. “Empecé a llorar porque no quería irme”, confesó, relatando cómo el miedo a abandonar Puerto Rico y a no volver le desbordó hasta las lágrimas. Sus padres, entre risas, intentaban tranquilizarle asegurándole que solo sería una estancia corta.
El tiempo ha hecho su trabajo y la relación de Bad Bunny con el mundo ha cambiado. Hoy reconoce que disfruta de ciudades como Nueva York y que no descarta tener allí una casa para temporadas concretas. Incluso menciona otros destinos con curiosidad. Pero cuando habla de futuro, hay algo que no se mueve: su deseo de seguir viviendo en Puerto Rico, el lugar al que siente que pertenece.
Esa fidelidad a sus orígenes se refleja también en su faceta artística. Su reciente actuación en la Super Bowl, completamente en español y cargada de referencias a la cultura latina, fue una declaración clara de identidad ante millones de espectadores. Un espectáculo que rompió récords y que volvió a situar a Bad Bunny como una figura capaz de combinar éxito global y reivindicación cultural.
Entre premios, giras y grandes escenarios, el artista sigue volviendo al mismo punto de partida. El niño que lloraba por no irse de casa sigue ahí, convertido ahora en una de las mayores estrellas del planeta, pero con el corazón firmemente anclado en la isla que lo vio crecer.
Bad Bunny lo tiene todo: premios, récords de audiencia y un lugar asegurado en la historia reciente de la música. Sin embargo, cuando baja el ritmo y mira atrás, lo que aparece no son los estadios llenos ni los focos, sino una infancia tranquila en Puerto Rico y una familia que sigue siendo su refugio. Así lo ha contado el propio artista en una de sus entrevistas más sinceras, emitida en The Zane Lowe Show, el espacio de Apple Music.