Es noticia
Solo hay algo más poderoso que el odio, el show de Bad Bunny en la Super Bowl
  1. Cultura
ACTUACIÓN EN EL MEDIO TIEMPO

Solo hay algo más poderoso que el odio, el show de Bad Bunny en la Super Bowl

La actuación transformó el mayor evento deportivo de Estados Unidos en un escenario de representación cultural y lectura política, en el que su mensaje se alejó del manido 'Fuck ICE' para tender la mano a la reconciliación

Foto: Bad Bunny durante su actuación en la Super Bowl. (Europa Press / Kindell Buchanan)
Bad Bunny durante su actuación en la Super Bowl. (Europa Press / Kindell Buchanan)
EC EXCLUSIVO

Ni por el fútbol americano, ni por la música, la Super Bowl de 2026, y consecuentemente su halftime show, pasará a la historia como el evento pop con mayor carga política de Estados Unidos en mucho tiempo. Es posible que, como tantos otros no norteamericanos, no tengas demasiado presente que la Super Bowl LX, que se ha celebrado este 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, enfrentaba a los Seattle Seahawks y los New England Patriots por el título del campeonato de la NFL de la temporada 2025. Ni que los Seahawks, que partían como ligeros favoritos, barrieran a los Patriots. Pero lo que seguro que ha llegado a la pantalla de tu móvil estas últimas semanas es que el encargado de amenizar el descanso de medio tiempo era ni más ni menos que el puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny.

En un momento en que Estados Unidos atraviesa un periodo de polarización política muy intenso, ya sea por las deshumanizantes redadas migratorias del ICE, en las que se han detenido a familias inmigrantes en comunidades latinas, o por la salida a la luz de los papeles de Epstein, en los que Donald Trump ha aparecido relacionado con figuras implicadas en delitos sexuales y controversias asociadas a su red de tráfico sexual, el anuncio de Bad Bunny como maestro musical de la Super Bowl, sacudió a la población. El puertorriqueño tomaría el escenario como única parada de su gira “DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour” en Estados Unidos, ya que declaró que hacer conciertos en ese país podría resultar un foco para las redadas migratorias, y su público, mayormente latino, podría verse perjudicado. Además, lo haría justamente una semana después de ser el primer latinoamericano en ganar el Grammy a Disco del Año con un álbum íntegramente en español, y recoger dicho premio con un discurso en contra de dichas políticas, para ofrecer el que también sería el primer show de medio tiempo puramente en español a base de música urbana y reinterpretación de la historia musical latina.

Un caballo de Troya que penetró en la conversación global antes de llegar ni tan siquiera a pisar el escenario. Por un lado, gran parte de la población joven y progresista, junto a la comunidad latinoamericana, vivieron este anuncio con gran emoción. Figuras públicas y celebridades como Jennifer Lopez, quien fue la encargada, junto a Shakira, de realizar el show en 2020, y quien invitó precisamente al puertorriqueño a subirse al escenario, declaró: “Bad Bunny representa nuestra cultura y talento en el escenario más grande del mundo. Estoy emocionada de ver cómo lo hace brillar”.

Sin embargo, los sectores más conservadores no lo recibieron de la misma manera. El propio presidente Donald Trump dejó caer en una entrevista que “Nunca he oído hablar de él. No sé quién es. No sé por qué lo están haciendo. Es una terrible elección”. El movimiento MAGA, que aboga por valores conservadores, patriotismo y una agenda cultural tradicional, no solo lo vio como algo antiamericano, sino que buscó la manera de intentar boicotearlo, contraprogramando un espectáculo alternativo llamado All-American Halftime Show. Una propuesta simultánea con artistas asociados a gustos más tradicionales de la derecha como Kid Rock, Brantley Gilbert, Lee Brice y Gabby Barrett; y presentado como una celebración de valores descritos como “fe, familia y libertad” con música en inglés y géneros populares entre audiencias conservadoras como el rock, country, o americana.

Pero llegado el medio tiempo de la Super Bowl LX, y con el sol cayendo en Santa Clara, todos los ojos y oídos estaban puestos en Bad Bunny. De él se esperaba no solo un show festivo, como bien había demostrado en su residencia de 30 noches, No Me Quiero Ir De Aquí, en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, sino una declaración altamente política afín a su discurso de protesta y orgullo latino.

En mitad de un estadio altamente blanco, Ocasio demostró que su juego nada tiene que ver con los insulsos y los espectáculos blandos que dieron otros artistas como Katy Perry (2015) o Justin Timberlake (2018), o con la espectacularidad únicamente en forma como Rihanna (2023). Pero lejos de recoger la estela “Not Like Us!” de su predecesor Kendrick Lamar (2025), abogó por la reconciliación.

“The only thing more powerful than hate is love” (La única cosa más poderosa que el odio es el amor) proyectó Bad Bunny en el momento más álgido de su show. Lejos de los discursos “fuck ICE” y de radicalización polarizada, utilizó su plataforma para algo mayor: un puente a la reconciliación. Trasladando Puerto Rico al campo de fútbol, trajo consigo desde sus campos, hasta las calles más latinas de Nueva York, pero sobre todo a su gente. Una peluquería, un minimarket, abuelos jugando al dominó, un salón de uñas, tiendas ambulantes de cocos, compraventa de oro, bailarines, muchos bailarines, y hasta la “casita” de su residencia en PR, donde podíamos ver de fiesta a famosos como Cardi B, Pedro Pascal o Karol G. “Titi me preguntó si tengo muchas novias, eh muchas novias” dijo el conejo malo. Vestido de blanco (y de Zara) de pies a cabeza, recorrió este pequeño país que siempre va con él. Aunque el sonido falló en los primeros momentos, y la realización parecía no acabar de cogerle el ritmo en los primeros instantes, en pocos compases todos y cada uno de los espectadores estábamos dentro de su mundo.

Foto: nfl-super-bowl-patriots-seahawks

Temas como Yo perreo sola, o EoO, que contó con una intro de Gasolina de Daddy Yankee y Dale Don Dale de Don Omar, haciendo homenaje a la historia del reguetón, prendieron la fiesta alrededor de una furgoneta. Pero su actuación era de contrastes y acompañado de un pasillo de violines interpretando Mónaco, se dirigió a todo el público en español para recordar que si había llegado aquí era porque nunca había dejado de creer en sí mismo. Un mensaje puramente de sueño americano si se piensa bien.

Una de las grandes sorpresas de la velada fue cuando, al recrear una boda boricua, con sus novios, su pastel, y hasta un niño durmiendo sobre tres sillas mientras esperaba que sus padres acabaran de festejar, apareció Lady Gaga. La estadounidense interpretó una versión salsa de su hit Die with a Smile, para luego bailar junto al puertorriqueño Baile Inolvidable. Pero no fue la única invitada. Ricky Martin apareció sentado en una silla de plástico, y sobre un podio, como voz de la experiencia para cantar Lo que pasó en Hawaii, tema que hace alusión a la pérdida de identidad de distintas regiones y que advierte el futuro que puede tener Puerto Rico. Tema que fue seguido por El Apagón, su tema más político que habla de los cortes de luz constantes a los que se ve sometido su país. Había fiesta, pero también política.

Su despedida no fue menos. Mientras sonaba CAFé CON RON, una comparsa con todas las banderas que conforman América tomó el campo. Bad Bunny recitó todos y cada uno de los países del continente mientras a su espalda se podía leer “The only thing more powerful than hate is love”. Y justo al acabar, mirando fijamente a cámara y sujetando una pelota donde se podía leer “together we are America” , gritó “SEGUIMOS AQUÍ”. Touchdown para Bad Bunny. Como no podía ser de otro modo dejó que todo el coro de personas que lo acompañaban cantara. Debí tirar más fotos. Más allá del espectáculo, Bad Bunny dejó una postal imposible de borrar, haciendo que la cultura latina ocupara el centro del escenario de un país que todavía debate su lugar dentro de él.

Ni por el fútbol americano, ni por la música, la Super Bowl de 2026, y consecuentemente su halftime show, pasará a la historia como el evento pop con mayor carga política de Estados Unidos en mucho tiempo. Es posible que, como tantos otros no norteamericanos, no tengas demasiado presente que la Super Bowl LX, que se ha celebrado este 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, enfrentaba a los Seattle Seahawks y los New England Patriots por el título del campeonato de la NFL de la temporada 2025. Ni que los Seahawks, que partían como ligeros favoritos, barrieran a los Patriots. Pero lo que seguro que ha llegado a la pantalla de tu móvil estas últimas semanas es que el encargado de amenizar el descanso de medio tiempo era ni más ni menos que el puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny.

Puerto Rico Estados Unidos (EEUU)
El redactor recomienda