El activista que quiere prohibir los teléfonos móviles hasta los 18: "Sánchez se queda corto"
Diego Hidalgo es emprendedor digital e impulsor del Movimiento OFF y cree que restringir los 'smartphones' a los menores de edad limitaría mucho sus efectos negativos
El debate sobre el acceso a las redes sociales de los jóvenes sigue de actualidad. Tras el anuncio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Dubái de restringir el acceso a las plataformas a los menores de 16 años, surgen voces críticas que ven con buenos ojos la medida, pero insisten en que se debería ir más allá. Una de ellas es la de Diego Hidalgo, impulsor del Movimiento OFF y conferenciante sobre los riesgos que la tecnología digital plantea para la humanidad, en su sentido más práctico y filosófico. "Celebramos y vemos con buenos ojos la medida", asegura en una entrevista con este diario, "pero consideramos que no solo se queda corta, sino que también debería establecerse una edad legal para poseer un 'smartphone'". En este caso los 18 años, al igual que sucede con sustancias como el alcohol.
Hidalgo apunta que la prohibición de los teléfonos inteligentes hasta los 18 resolvería las dificultades técnicas de asegurar una total restricción del acceso a las redes sociales. Experimentos como el de Australia confirman que los adolescentes no tardaron ni 24 horas en saltarse la norma con una simple VPN. Por esto mismo, Hidalgo cree que al prohibir los 'smartphones' se resolverían gran parte de estas dificultades técnicas, haciendo por fin real el propósito de que los jóvenes no entren en redes sociales hasta que cumplan la mayoría de edad.
"Más allá de la facilidad o dificultad de prohibirlos, sería un paso muy importante porque se establecería un marco normativo claro", argumenta Hidalgo. "De la misma forma que sabemos que hay menores que consumen alcohol y se saltan esta norma, sus familias estarían más concienciadas sobre los riesgos, sus padres y madres se cargarían de argumentos y se reforzaría su papel de autoridad frente a este problema que se ha convertido en la principal fuente de conflictos de la familia".
En mitad de la entrevista, Hidalgo nos enseña lo que a día de hoy es una reliquia: un móvil Nokia sin acceso a Internet que usa todos los días. No por ello ha dejado de conectarse a Internet; en caso contrario, no podríamos realizar la entrevista. Lo que pide de manera concreta, "para pasar de la reflexión a la acción individual", es que hagamos lo mismo y probemos a desinstalar todas las 'apps' de redes sociales y mensajería instantánea durante al menos 28 días. Y, para no vivir desconectados, usar solo Internet en un ordenador portátil o de sobremesa.
Este es, precisamente, el objetivo del 'OFF February', un reto que ha impulsado a nivel internacional a través de su asociación para desconectarse de las redes durante todo el mes de febrero, de nuevo haciendo un paralelismo con el consumo de alcohol, que normalmente cae en enero como efecto del 'Dry January'.
"Si no tomamos medidas mínimamente radicales vamos a ir de mal en peor"
"No estamos diciendo que haya que dejar de usar Internet, sino conseguir que se rompa ese uso no intencional e impulsivo, ya que pasamos, de media, 54 horas al mes en las plataformas", argumenta el activista. "Nuestro propósito es invitar a la ciudadanía a reinvertir todo ese tiempo en cualquier otra actividad más favorable para su bienestar, desde socializar, realizar actividad física, leer o incluso dormir, pues el sueño es una de las principales víctimas de esta hiperconexión que invade todas las facetas de nuestra vida".
"No somos tecnofóbicos. Yo soy emprendedor digital de origen, creo que se pueden construir modelos sanos"
Hidalgo está en lo cierto. En ocasiones vemos como inevitable el imparable desarrollo de la tecnología a expensas de todos los perjuicios ya conocidos en la salud mental. Son muchos los estudios que dan fe del impacto negativo que tienen en nuestra psique, incluso ya los asumimos. Además, es una percepción que ha aumentado de manera exponencial en los últimos años. Un informe del Pew Research Center halló que en 2024 el 48% de los adolescentes (casi la mitad) consideraba muy nocivo el uso de las redes sociales para su generación, mientras que tan solo dos años antes solo lo pensaba un tercio.
El activista cita mucho a Francisco Villar, psicólogo y coordinador de la unidad de prevención del suicidio del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, quien percibió cómo él y sus compañeros pasaron de atender una media de 250 casos anuales en 2016 a 1.000 personas al año en 2022, vinculando este aumento a la hiperdigitalización. Uno de los mayores hándicaps, a la hora de limitar el acceso a las redes de los jóvenes, es que muchos de ellos ya llevan años usándolos, por lo que cortar de raíz con su uso resulta de lo más complejo. Al fin y al cabo, el dispositivo está tan integrado en nuestras vidas que funciona como una extensión de nuestro cuerpo o cerebro.
¿Cómo quitar el 'smartphone' a un adolescente?
"Si no tomamos medidas mínimamente radicales vamos a ir de mal en peor", opina Hidalgo. "Me parece inaceptable que demos por perdidos a todos esos jóvenes que ya los usan, sería muy irresponsable". El experto señala que la relación de coste y beneficio es muy desigual; los efectos negativos del uso indiscriminado de las plataformas se ven a largo plazo, a nivel personal y civilizacional, mientras que el beneficio que reportan es muy efímero, si es que tiene alguno en una época tan complicada como la adolescencia. Ahí radica, según él, la necesidad de adoptar una normativa general para todos, puesto que si solo se toman estas restricciones de manera individual, la posibilidad de éxito es muy reducida, al tener que lidiar el adolescente con el FOMO digital y social.
Lo bueno es que, como cualquier otro tipo de adicción, los primeros días son los más difíciles, pero luego la necesidad de revisar el teléfono o hacer un interminable scroll decrece. Además, como señala Hidalgo, el cerebro de los adolescentes posee mucha neuroplasticidad, por lo que en ocasiones es más factible revertir el hábito en ellos que en personas adultas.
"No somos tecnofóbicos", se defiende. "Yo soy emprendedor digital de origen, creo que se pueden construir modelos sanos, alineados con nuestros intereses gracias a las herramientas digitales. Al final, denunciamos que mucha de la tecnología que está en nuestras manos está diseñada y desplegada para explotar las vulnerabilidades humanas. Por ello abogamos por retomar el control sobre ella, para que esté al servicio de lo humano y no al contrario".
El debate sobre el acceso a las redes sociales de los jóvenes sigue de actualidad. Tras el anuncio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Dubái de restringir el acceso a las plataformas a los menores de 16 años, surgen voces críticas que ven con buenos ojos la medida, pero insisten en que se debería ir más allá. Una de ellas es la de Diego Hidalgo, impulsor del Movimiento OFF y conferenciante sobre los riesgos que la tecnología digital plantea para la humanidad, en su sentido más práctico y filosófico. "Celebramos y vemos con buenos ojos la medida", asegura en una entrevista con este diario, "pero consideramos que no solo se queda corta, sino que también debería establecerse una edad legal para poseer un 'smartphone'". En este caso los 18 años, al igual que sucede con sustancias como el alcohol.