Es noticia
Lo más curioso de la fiesta latina de Bad Bunny en la Super Bowl: un mini Benito, una boda real y una escenografía montada en 7 minutos
  1. Cultura
Show histórico con récord de audiencia

Lo más curioso de la fiesta latina de Bad Bunny en la Super Bowl: un mini Benito, una boda real y una escenografía montada en 7 minutos

Bad Bunny hizo historia en la Super Bowl con el show de medio tiempo más visto de la historia. Un despliegue en español apoyando la cultura latina con una puesta en escena inédita cargada de mensajes de unión, confianza y diversidad

Foto: Super bowl lx at levi's stadium in santa clara
Super bowl lx at levi's stadium in santa clara

El cantante Bad Bunny firmó en la 60ª edición de la Super Bowl uno de los espectáculos de medio tiempo más comentados, vistos y analizados de la historia reciente del evento deportivo más seguido del planeta. Su actuación, íntegramente en español y cargada de simbolismo, convirtió el descanso del partido en una celebración cultural sin precedentes ante millones de espectadores.

El artista puertorriqueño no solo ofreció un popurrí de sus grandes éxitos, sino que transformó el escenario del Levi’s Stadium en un viaje por la identidad latina, la memoria colectiva y la música como espacio de encuentro. La magnitud del despliegue visual y el mensaje de unidad marcaron un antes y un después en la historia del Super Bowl.

Foto: A la izquierda, el presidente de EEUU, Donald Trump. A la derecha, el artista Bad Bunny durante su actuación en la Super Bowl

Con una audiencia nunca vista antes y una repercusión inmediata en redes sociales, el show de Bad Bunny trascendió lo musical para instalarse en el centro del debate cultural y político en Estados Unidos, consolidando al cantante como una de las figuras más influyentes del panorama global actual.

Bad Bunny rompe el récord de audiencia

El espectáculo de medio tiempo protagonizado por Bad Bunny alcanzó una cifra histórica de audiencia, con más de 142 millones de espectadores, convirtiéndose en la actuación más vista jamás en una Super Bowl. El dato confirma el impacto global del artista y el interés masivo que generó una propuesta diferente, profundamente latina y sin concesiones al inglés.

Foto: Bad Bunny baila con Lady Gaga en su actuación en la Super Bowl.

Desde el primer tema, el cantante dejó claro que la noche estaría plagada de mensajes de unión. Frases como “Dios bendiga a América” o “Juntos somos América”, acompañadas de banderas de todo el continente, reforzaron la idea de una identidad compartida más allá de fronteras y discursos de exclusión.

A pesar de ello, la actuación no gustó nada a Donald Trump, que reaccionó con dureza apenas terminó el espectáculo. El expresidente calificó el show como “absolutamente terrible” y lo tachó de “afrenta a la grandeza de Estados Unidos”, criticando que gran parte de las canciones se interpretaran en español. También cargó contra la coreografía y el tono político del mensaje, asegurando que no representaba los “estándares de éxito y excelencia” del país, unas palabras que contrastaron con la respuesta mayoritariamente entusiasta del público y el impacto global del espectáculo.

Los amigos que acompañaron a Benito

El espectáculo contó con una alta presencia de celebridades que no se limitaron a observar desde las gradas. Sobre el propio escenario y en la icónica “Casita”, figuras como Pedro Pascal, Jessica Alba, Karol G, Young Miko y Cardi B bailaron junto al artista, reforzando la sensación de comunidad y celebración compartida.

placeholder Pedro Pascal, Karol G y Cardi B bailando en 'La Casita' de Bad Bunny durante su espectáculo de medio tiempo de la Super Bowl. (Foto: Bob Kupbens/Icon Sportswire)
Pedro Pascal, Karol G y Cardi B bailando en 'La Casita' de Bad Bunny durante su espectáculo de medio tiempo de la Super Bowl. (Foto: Bob Kupbens/Icon Sportswire)

En las gradas del Levi’s Stadium también se dejaron ver nombres destacados del cine, la música y el deporte. Taylor Swift, Leonardo DiCaprio, Justin Bieber, Jay-Z junto a sus hijas, Adam Sandler, Bon Jovi, Sofía Vergara o Zac Efron siguieron de cerca tanto el partido como el histórico show de medio tiempo.

Otro de los detalles que más ha llamado la atención se produjo al finalizar la actuación, Bad Bunny se dirigió a su equipo entre aplausos y ovaciones para agradecer el trabajo colectivo: “Gracias, gracias, gracias. Los amo a todos. Esto es por nosotros, por nuestra familia, por nuestra cultura”, dijo visiblemente emocionado antes de abandonar el escenario.

Los sueños se hacen realidad

Uno de los momentos más emotivos de la actuación llegó cuando Bad Bunny entregó un premio Grammy a un niño sobre el escenario. Algunos interpretaron el gesto como un guiño al caso de, el menor afectado por las políticas migratorias, y fue leído como un mensaje de empatía hacia estas familias y la persecución del ICE en los últimos días.

Sin embargo, todo apunta a que se trataba de una representación simbólica del propio artista en su infancia, y una reivindicación del derecho a soñar sin importar el origen y de que los sueños se pueden volver realidad. El niño, interpretado por el joven modelo Lincoln Fox, se convirtió en uno de los símbolos más comentados del show.

El bloque musical también tuvo gestos de inclusión sexual del colectivo LGTBIQ+, al incluir a una pareja gay en el show, así como un fuerte mensaje de creencia en uno mismo con frases como “baila sin miedo” y “ama sin miedo”, que resumieron el espíritu del espectáculo: un llamamiento a celebrar la diversidad desde la música, el cuerpo y la cultura, en uno de los escenarios más observados del mundo.

Una boda real y un escenario montado en siete minutos

La puesta en escena incluyó una boda que parecía simbólica, pero que fue real, justo antes de que Lady Gaga saliera al escenario e interpretara una versión con sabor latino de Die with a smile. La escena, inspirada en una ceremonia puertorriqueña, se convirtió en uno de los momentos visuales más potentes de la noche.

El vestuario también estuvo cargado de significado. Bad Bunny lució una camiseta de Zara con el número 64, interpretada como un guiño a las víctimas del huracán María y a la memoria histórica de Puerto Rico, reforzando el carácter político y emocional del espectáculo.

Todo ese universo visual se levantó en apenas siete minutos. Las imágenes del time lapse del montaje, difundidas después en redes sociales, mostraron grúas, técnicos, luces y escenografía desplegándose a contrarreloj para transformar el estadio en una vecindad caribeña llena de vida.

El resultado fue una demostración de precisión técnica y ambición artística que convirtió el descanso del partido en un espectáculo total. Bad Bunny no solo protagonizó la Super Bowl más vista, sino que dejó una huella cultural que seguirá analizándose durante semanas.

El cantante Bad Bunny firmó en la 60ª edición de la Super Bowl uno de los espectáculos de medio tiempo más comentados, vistos y analizados de la historia reciente del evento deportivo más seguido del planeta. Su actuación, íntegramente en español y cargada de simbolismo, convirtió el descanso del partido en una celebración cultural sin precedentes ante millones de espectadores.

Estados Unidos (EEUU) Música LGTBI
El redactor recomienda