Bad Bunny y Green Day, contra la derecha trumpista en la Super Bowl más caliente
La estrella de Puerto Rico hará historia con su actuación, erigiéndose como símbolo mundial del panamericanismo. También actuará la banda de punk. Y todo bajo amenazas de redadas por parte de los seguidores del presidente
Bad Bunny en la pasada gala de los Grammy. (Reuters/Mario Anzuoni)
Tras hacer historia en la música global por DeBÍ TiRAR MáS FOToSen los Grammy, Bad Bunny (Benito Antonio Martínez Ocasio) encara ahora la gran actuación de su vida, que tendrá lugarla madrugada de este domingo en el famoso intermedio de la Super Bowl, en el Levi's Stadium de Santa Clara (California). Más allá del significado personal y profesional que tendrá para su carrera, se espera que su concierto tenga una fuerte connotación política a raíz de los últimos enfrentamientos mediáticos por parte del universo MAGA -los seguidores de Donald Trump- contra el artista, sus fans y la comunidad hispana a la que representa.
Como era de esperar, sus palabras contra las políticas migratorias de Trump y los ICE al recibir el Grammy no sentaron nada bien a la Casa Blanca ni a sus satélites políticos y mediáticos. La guerra cultural vive así su máximo apogeo. La asociación Turning Point USA (cofundada por el difunto Charlie Kirk) ha contraprogramado varios conciertos que serán retransmitidos por YouTube encabezados por el artista de country Kid Rock, famoso desde hace años por su cercanía a Trump. Esta es solo una muestra de lo muy enrabietada que está la derecha trumpista con la actuación de Bad Bunny en un espectáculo tan masivo y relevante como la Super Bowl, dirigiendo sus críticas no solo hacia el artista, sino también a la propia liga de fútbol americano (NFL) por permitir que Roc Nation, la empresa del rapero Jay-Z que organiza el concierto, siga seleccionando a los artistas que tocan en el intermedio.
El pasado jueves, 5 de febrero, Bad Bunny volvió a hablar. En una entrevista concedida al canal de YouTube de Apple Music, mencionó de broma que los espectadores "no tendrían que aprender español" para disfrutar de su actuación. "Quiero que la gente se divierta, será una gran fiesta", aseguró, alegando que "el mejor baile es el que sale del corazón".
Sin embargo, la actuación de Bad Bunny no será la única que amargue la noche a Trump y a sus seguidores.La histórica banda de punk Green Day amenizará la Ceremonia de Apertura, que este año tiene especial relevancia al celebrarse el 60 aniversario de dicho evento, juntando en el campo a leyendas deportivas. Billie Joe y los suyos vienen desde hace tiempo cambiando las letras de sus temas más reconocidos en los conciertos para insultar a Trump y a otras figuras del movimiento MAGA, como el vicepresidenteJ.D. Vance. Sin duda, se espera que su discurso y actuación sea la más agresiva contra el gobierno de Donald Trump.
Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tre Cool, de Green Day, en mayo del pasado año. (Reuters/Mario Anzuoni)
Así lo cree Oriol Rosell, crítico musical y especialista en música urbana y subculturas, quien el año pasado publicó Matar al papito. Por qué no te gusta el reggaeton y a tus hijos sí(Cúpula) en el que documentaba el ascenso del género latino a lo más alto de la música de masas. "Green Day seguro que se mostrará mucho más beligerante contra Trump que Bad Bunny", asegura, incidiendo en el aspecto de que las dos actuaciones están muy bien pensadas al juntar dos generaciones de sentimiento progresista: el punk y la música urbana, que ahora es la voz de todos los inmigrantes y la comunidad hispana en Estados Unidos.
"Green Day seguro que se mostrará mucho más beligerante contra Trump que Bad Bunny"
Resulta muy curioso cómo la música mainstream es ahora la más crítica contra el establishment, cuando antaño esta posición quedaba relegada al underground. No en vano, el punk de Green Day es muy descafeinado en comparación con el de otras bandas, aunque no tanto en cuanto a letras. Su disco más famoso, American Idiot,publicado en el lejano 2004, sirve todavía como voz de protesta contra la ideología más conservadora. Por otro lado y como explica Rosell, tras el Grammy, Bad Bunny ha pasado de ser un fenómeno global al estatus de símbolo mundial contra el supremacismo y las políticas migratorias de Trump. Una figura artística que sin duda perdurará años y se estudiará en los libros de historia.
"Bad Bunny se ha erigido como una especie de figura panamericana que defiende a todos los países hispanoparlantes de Sudamérica frente al imperialismo yanki", asevera Rosell. "Es el portavoz de América Latina, la región que está en el punto de mira de Donald Trump, como se ha demostrado con la captura de Maduro en Venezuela o sus amenazas a México".
Hay un factor muy importante, y es que él es puertorriqueño, es decir, estadounidense. "Al ser un estado asociado, no lo pueden deportar, ni a él ni a sus compatriotas porque son ciudadanos estadounidenses, aunque de segunda, pero estadounidenses al fin y al cabo. No puede hacer nada con Puerto Rico porque ya es suyo, y eso le sitúa en una posición de privilegio a Bunny respecto al resto de latinoamericanos".
"Bad Bunny levanta ampollas entre los conservadores porque trae consigo un posible fin de ciclo en la hegemonía cultural anglófila"
¿Qué opina el propio Trump al respecto? El presidente concedió una entrevista a finales del pasado enero al New York Post en la que decía que la organización de la Super Bowl estaba "sembrando el odio" con la actuación de Bad Bunny. Lo cierto es que el artista ha tenido que cancelar conciertos en Estados Unidos debido a las reiteradas amenazas de la secretaria de Seguridad Nacional de Trump, Kristi Noem, de llevar agentes del ICE a sus conciertos para hacer redadas. De hecho, Noem ha asegurado que efectivos de ICE estarán presentes en las afueras del estadio de Santa Clara, lo que agrava la tensión de cara a la celebración.
Rosell cree que otra de las cosas que más escuece a Trump y los MAGA es que Bad Bunny es el primer artista en conseguir un Grammy con un álbum cantado íntegramente en castellano, destronando al fin el imperio global del inglés en la música de masas. "Siempre ha habido una hegemonía angloparlante en los grandes iconos de la música pop", asevera. "Bad Bunny levanta ampollas, porque trae consigo un posible fin de ciclo en la hegemonía cultural anglófila".Esto también escuece a Kid Rock y a los artistas pro-Trump, muchos de ellos inmigrantes, latinos, negros o hispanos.
Nicki Minaj, con Trump
Algunos de ellos como Nicki Minaj, quien se declaró "fan número uno" del presidente. Según un artículo del New York Times,llegó a frivolizar con la idea de contar con un estatus legal de ciudadanía para residir en Estados Unidos tras ser invitada a la Casa Blanca por Trump. Todo ello con el telón de fondo de las redadas policiales del ICE en curso,lo cual convierte el gesto de Minaj en uno de muy mal gusto. Algo a lo que hizo referencia Trevor Noah, presentador de los Grammy, entre la risa y la crítica. También hay artistas arrepentidos de mostrar su apoyo al movimiento, como Kanye West, que hace apenas unos días compró una página del Wall Street Journalpara pedir perdón por tantos mensajes antisemitas lanzados a lo largo de estos años.
"Los artistas se están dando de baja sus espectáculos porque nadie quiere saber nada de Trump ni figurar en sus espacios"
El mundo del espectáculo, tanto de la música como del cine, está más polarizado que nunca. Aunque, a decir verdad, citas como la Super Bowl o la próxima celebración de los Oscar (con Sinners y Una batalla tras otra como máximas nominadas tratando el tema racial) demuestran que el mundo de la cultura está agudizando las críticas contra la Administración Trump. Rosell destaca razones económicas frente a las puramente ideológicas. "Están viendo peligrar sus poltronas", admite. "De momento, Trump ha ido a por universidades como Harvard".
Nicki Minaj y Trump este mes de enero. ( Reuters/Kevin Lamarque)
El crítico cultural también menciona cómo el músico Philip Glass canceló la sinfonía que iba a estrenar dedicada a Abraham Lincoln en el Kennedy Center, "porque ahora el centro se llama Trump Kennedy Center y considera que no se alinea con los valores constitucionales de Abraham Lincoln". ¿La respuesta de Trump? Cerrar el espacio durante un año alegando que hay obras que hacer. "No, no es que vaya a haber obras, es que se están dando de baja todos los artistas porque nadie quiere saber nada de este tío ni figurar en sus espacios", concluye Rosell.
A la espera de lo que ocurra mañana en el Levi's Stadium, lo que está claro es quela actuación de Bad Bunny en el intermedio del partido será histórica, no solo como colofón a su año dorado en lo artístico, sino también como consagración de la música latina como reina absoluta en la hegemonía cultural global. Un espíritu de unión panamericana recorre Estados Unidos. Y, por más redadas y persecución contra los inmigrantes, el Conejo Malo ha prendido una mecha en el corazón de millones de personas..
Tras hacer historia en la música global por DeBÍ TiRAR MáS FOToSen los Grammy, Bad Bunny (Benito Antonio Martínez Ocasio) encara ahora la gran actuación de su vida, que tendrá lugarla madrugada de este domingo en el famoso intermedio de la Super Bowl, en el Levi's Stadium de Santa Clara (California). Más allá del significado personal y profesional que tendrá para su carrera, se espera que su concierto tenga una fuerte connotación política a raíz de los últimos enfrentamientos mediáticos por parte del universo MAGA -los seguidores de Donald Trump- contra el artista, sus fans y la comunidad hispana a la que representa.