David Uclés: "Tener éxito no es cansado, más cansado era recoger aceitunas"
El escritor, que tras el bombazo de 'La península de las casas vacías' ha ganado el Nadal con 'La ciudad de las luces muertas', habla aquí de estos dos años, del galardón, de las críticas y de las polémicas de los últimos días
El escritor David Uclés, en una imagen de promoción reciente. (Xavier Torres-Bacchetta)
David Uclés (Úbeda, 1991) es el escritor (y personaje cultural) del momento. Por tres razones. La primera: lleva casi 300.000 ejemplares vendidos de La península de las casas vacías, novela sobre la guerra civil publicada por Siruela en 2024. Nadie puede hacerle sombra ahora mismo. La segunda: acaba de ganar el Nadal con La ciudad de las luces muertas, sobre la Barcelona de la posguerra y que publica Destino (cambio de casa editorial). Y tercera: ha protagonizado una reciente y agria polémica en torno a unas jornadas sobre la guerra civil organizadas por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra a partir de un vídeo en el que señalaba que no quería compartir espacio con José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros y por el lema del cartel que decía “La guerra que perdimos todos” con el que no estaba de acuerdo. La cosa fue a más cuando varios historiadores también decidieron bajarse del carro por esta frase y los organizadores optaron por cancelar el encuentro que se iba a celebrar esta semana y pasarlo a octubre. En el mundillo cultural (y de redes sociales) no se ha hablado de otra cosa.
Esta entrevista -de promoción por el premio- daba la oportunidad de hablar de todo ello. Este periódico la hizo por teléfono. Estas son las respuestas. Literales.
PREGUNTA. Llevas un par de años sin parar con el éxito de La península de las casas vacías y ahora sacas un nuevo libro, con el que además has ganado el premio Nadal. ¿Estás cansado del ajetreo de estos dos últimos años?
RESPUESTA. Más cansado estaba cuando recogía aceitunas. He tenido trabajos peores. Esto es una bendición, estoy muy contento.
P. Ya han salido las primeras críticas a este nuevo libro. ¿Cómo las llevas?
R. Hace tres semanas empezó a haber muchas críticas sobre mí y dejé de leer cosas. Me hice una coraza porque si no era imposible, cada día salía una crítica sobre mi forma de vestir, mi boina, a raíz de lo de Pérez-Reverte... Me hice una burbuja.
P. ¿Y a qué crees que obedecen esas críticas? ¿Crees que es una cuestión de envidias, de que no te entienden, de incomprensión?
R. No lo sé. Eso tendrás que preguntárselo a ellos, porque son hombres. Yo no puedo dar respuesta a eso.
P. ¿Te sientes más querido entonces por las mujeres que por los hombres?
R. No, me siento querido por muchas personas independientemente de su género. Solo que la semana pasada me criticaron en 30 artículos y 29 eran de hombres. Es curioso eso. Por eso he dicho que les preguntéis a ellos, poniendo el énfasis en ellos.
David Uclés. (Xavier Torres-Baccheta)
P. Te preguntábamos en realidad por las críticas que está teniendo tu nuevo libro. ¿Tampoco las estás leyendo?
R. Para mí la crítica es la librería: si está llena, si hay gente fuera, si no… Hasta donde yo sé, para los actos que tengo preparados ya están agotadas las entradas. Y llevo dos años así, llenando las librerías. Esa es mi crítica. Cuando yo llegue a una librería y vea que está medio vacía, tendré que empezar a preguntarme si estoy haciendo las cosas bien o mal, o si tengo que cambiar de tercio. Pero por ahora no me está pasando, al contrario.
P. En estos dos años has hecho un montón de actos y presentaciones, es evidente que La península de las casas vacías ha funcionado espectacularmente. ¿Cómo has ido compatibilizando todo ese enorme éxito con la escritura de este nuevo libro? ¿Tenías ya partes de él escritas?
R. Este libro lo tenía escrito antes del boom de La península. Por eso estoy muy tranquilo, porque sé que es fiel a mí, que se puede reconocer en él mi voz narrativa y porque lo he escrito fuera de las críticas y del ruido. Yo lo veo como algo positivo, porque no tenía lectores cuando lo terminé, tenía muy pocos. Respecto al libro estoy muy tranquilo, muy feliz y muy orgulloso. Y eso me lo permite el haber empezado a escribir este libro en 2021 y haberlo terminado antes del boom de La península.
"Estoy muy tranquilo, este nuevo libro es fiel a mí, se puede reconocer en él mi voz narrativa, lo he escrito fuera de las críticas y del ruido"
P. ¿Y el siguiente, te va a costar con todo este ruido?
R. No, no, no. Yo he estado quince años escribiendo un libro sin lectores, sin críticos, solamente confiando en la arquitectura del libro, sin trabajar en otra cosa, algo negativo para mí porque si seguía así no iba a tener nunca una pensión. Y aun así fue un salto al vacío escribir La península, fueron quince años enteros. Si te puedes tirar quince años enteros escribiendo un libro, ¿cómo no voy a ser capaz ahora de hacerlo? Yo cuando escribo además desconecto de todo. Me mudo de país, viajo mucho, soy muy nómada, siempre lo he sido. Y mi idea para la siguiente novela es hacer lo mismo.
P. Publicaste La Península de las casas vacías con Siruela, y ahora La ciudad de las luces muertas ha ganado el premio Nadal y lo publica la editorial Destino, del grupo Planeta. ¿Tenías muy claro desde el principio que ibas a probar suerte primero con La Península y luego con La ciudad de las luces muertas?
R. Bueno, esta es mi cuarta novela. Ya he publicado otras dos anteriores, El llanto del León, con Ediciones Complutense y Emilio y Octubre, con Dos Bigotes. La Península y La ciudad son mi tercera y mi cuarta novela. Eso está en mi biografía y está en todos lados.
"Cuando escribo desconecto de todo. Me mudo de país, viajo mucho, soy muy nómada. Mi idea para la siguiente novela es hacer lo mismo"
P. Sí, pero como en 2024 ya estaban escritas las dos, a la hora de presentar una u otra, no sé cómo lo decidiste.
R. A la vez lo he escrito todo, porque La península ha sido tangencial a mi vida. La Península la empecé a los 19 años y terminé a los 23, casi 24. Y durante ese periodo escribí las otras obras. Yo publico los libros, o se los doy en este caso a mi agente, cuando ya están. Y La Península cuando estuvo se la di y la publicamos antes que esta. También porque era la novela de mi vida. Llevaba 15 años haciéndola y la tenía que terminar y era el momento.
P. ¿Y no te ha costado irte de Siruela, la editorial que te ha lanzado y que ha apostado por ti?
P. Pero supongo que has firmado un contrato con Planeta para algunos libros. No será solo este...
R. Yo no me fui nunca ni de Dos Bigotes ni de Siruela ni de Ediciones Complutense. Tengo una gira entera este año con Siruela, una gira internacional. Voy a Oporto, voy a Lisboa, voy a Berlín, voy a Atenas, voy a Creta, voy a Venecia, voy a Roma, voy a México, voy a Bogotá, voy a Nueva York, voy a Buenos Aires. Y todo esto con Siruela.
"Yo nunca escribo en promoción. Llevo sin escribir dos años completos. Nada, nada, nada. Ni siquiera una frase"
P. Pero los próximos libros ya no serán con ellos, ¿no?
R. ¿Lo sabes tú?
P: No lo sé, te lo pregunto.
R. Yo no sé nada. Cuando el libro está terminado considero en qué editorial encaja mejor o si me hace ilusión presentarlo a algún premio.
P: La pregunta es si tienes algún contrato más allá de este libro con Planeta para seguir publicando libros ahora con Destino o con el grupo Planeta.
R. No.
P. Vale, de acuerdo.
R. Tampoco me he traído toda mi obra a Planeta, y podría haberlo hecho perfectamente. Perfectamente me podría traer todas las novelas y sería un calentamiento de cabeza menos, porque voy a una presentación, por ejemplo, a la Feria del Libro, y tendría con un solo distribuidor todas mis novelas. ¿Lo he hecho? No. ¿Por qué? Porque sigo con Siruela, porque sigo con Dos Bigotes, porque quiero que les vaya bien a ellos, porque quiero que Dos Bigotes siga ganando gracias a Emilio y Octubre.
P. Entendido. ¿Y ahora estás ya con algún otro libro?
R. Sí, tengo una estructura para un siguiente libro, pero no escribo. Yo nunca escribo en promoción. Llevo sin escribir dos años completos. Nada, nada, nada. Ni siquiera una frase.
P. ¿Y tras esos dos años de parón no te da vértigo al ponerte de nuevo a ello?
R. Para mí estos periodos de barbecho son muy productivos, son como el campo en barbecho, que tiene su función, para que se estabilice la tierra, para dejarla descansar… Las ideas brotan luego con mayor fuerza. Me vienen muy bien esos periodos porque no son ajenos a la literatura. Estoy escribiendo artículos, voy al cine. Son momentos, digamos, de creación pasiva y no activa. Vas recogiendo cosas y luego cuando ya pueda estar en un sitio donde me sienta solo, porque suelo escribir en completa soledad, pues ahí ya empezaré a soltar la idea.
David Uclés. (Xavier Torres-Baccheta)
P. ¿El éxito pesa? ¿Echas de menos a aquel David desconocido que escribía y no tenía lectores? ¿Eso crees que te puede condicionar?
R. No, siempre he escrito para lectores, si no tuviera lectores habría hecho otra cosa, lo que pasa es que no los conocía. Pero cuando escribes, escribes pensando en emocionar al otro y en evadirlo. ¿Cuál era la pregunta, perdón?
P. Si te pesa el éxito ahora que tienes miles de lectores.
R. No, no. Esto es un sueño y un privilegio tener tantísimos lectores. Además son lectores muy cariñosos que siempre te manifiestan mucho cariño por lo que hago. Cuando me pongo a escribir ahora me da alegría imaginarme a toda esa gente metiéndose en esos mundos oníricos que vaya a crear. De hecho, creo que es más fácil escribir sabiendo que hay lectores. Lo de escribir quince años sin lectores no os creáis que fue fácil. Lo hice porque confiaba mucho en lo que hacía y porque también era mi vocación. Pero no era tan fácil. En ese sentido, estoy más tranquilo que antes, claro.
P. De todas maneras, aunque existe esta parte buena y gente que te quiere bien y te aplaude y que le encantan los libros que haces, también existe la otra parte, la de las críticas que como señalabas antes estás recibiendo. ¿Es este es un país de cainitas, de envidias, que se ha dicho tantas veces?
R. Yo no he dicho lo de cainitas.
P. No, no, te lo pregunto yo.
R. Ah, vale. Son males comunes al ser humano. Se da en todos los países; en Alemania, en Francia... Cada país arrastra unas virtudes y unos defectos, pero creo que la envidia es un mal compartido, no es solamente una cosa que atañe a España, es algo inherente al ser humano y que se da en todos los lugares, no especialmente aquí más que en otros sitios, yo creo.
"La envidia es un mal compartido, no es solo una cosa que atañe a España, es algo inherente al ser humano y que se da en todos los lugares"
P. La última polémica a la que te has visto arrastrado es la de la guerra civil y las famosas jornadas de Pérez-Reverte. ¿Por qué te has negado a acudir a esas jornadas aduciendo que estaba un representante de Vox y el expresidente Aznar?
P. ¿Pero no te parece que a lo mejor la manera de resolver las diferencias es hablando precisamente?
R. ¿Las diferencias personales por qué tengo que resolverlas…? Era algo personal.
P. ¿No era algo ideológico?
R. Mi charla no era con Aznar, era con Luis Mateo Díez, al que adoro. No, si yo no voy es por el cartel.
P. Porque no te sientes cómodo junto a esas personas, entiendo, en el mismo cartel.
R. Junto a esas personas y con ese lema, todo junto.
P: El lema de las jornadas era 'La guerra que perdimos todos', aunque después los organizadores explicaron que se escaparon en imprenta las interrogaciones y el título debería haber sido '¿La guerra que perdimos todos?'. Tú también has dicho en algún momento que aceptaste un poco sin saber muy bien el título...
R. Yo he dicho siempre lo mismo. Yo sabía el título desde el principio, desde mayo o así. Lo que pasa es que tengo un acto cada día, lo cierro con mi representante y no le presté atención, porque confiaba mucho en Jesús Vigorra, porque yo a Reverte no lo conozco, nunca lo he visto en persona. Pero a Vigorra sí, y un acto en Andalucía sobre la guerra civil y con Jesús Vigorra, pues claro, dije que sí, yo en él confiaba ciegamente. Y luego ya cuando sale el cartel y veo el lema con dos personas con las que me siento incómodo, compartiendo lugar, espacio o jornada, pues decido que yo no voy. Pero bueno, que ellos vayan y que hagan lo que quieran. Simplemente yo no quiero... Creo que la libertad también consiste en que uno puede elegir dónde estar y no, ¿no?
P. Por supuesto.
R. Pues eso, yo expresé mi libertad de no ir y ya está. Yo no quería crear un debate nacional al respecto.
P. ¿Y por qué crees que se ha montado este debate nacional?
R. Bueno, poco importa mi opinión, tampoco lo sé, me ha sorprendido, ¿eh? A mí me ha sorprendido. Yo lo único que hice fue publicar ese vídeo desde la educación sin hablar mal de nadie ni nada. Ya el resto, pues los que se han enfadado más o menos y demás, pues ya hay que preguntarles a ellos. Yo no me he molestado manifiestamente con nadie, ni he escrito mal de nadie ni de nada.
"Es sano que la gente discuta en jornadas sobre la guerra civil. Me da pena que no celebren esas jornadas, yo lo que no quería era estar incómodo"
P. El tema de la guerra civil, ¿sigue siendo un tema difícil en este país?
R. Sí, porque mucha gente piensa cosas distintas sobre lo que ocurrió. Por ejemplo, cuándo terminó, si fue en 1939, si terminó en 1975, quién lo provocó… Hay mucha gente que piensa cosas muy distintas. Y yo creo que es sano que la gente se reúna en jornadas y que discuta sobre eso. Por eso me da pena que no celebraran esas jornadas, la verdad. Yo lo que no quería era estar incómodo en esa situación, pero bueno, quien no quiera ir a una boda que no vaya, pero no por eso tienen que quitar la ceremonia.
P. Pérez-Reverte ha anunciado que finalmente celebrará en octubre las jornadas sobre la guerra civil y que no cuenta contigo...
R. No, no me han invitado. A ver, entiendo que si están molestos conmigo no me inviten, no pasa nada. Además, creo que por la memoria de la guerra civil ya he hecho bastante: con mi novela, con el pódcast de cuatro episodios, con las charlas en los institutos... Ya he hecho bastante, tampoco tengo que hacerlo yo todo en este país.
P. En una ocasión le echaste en cara a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, el problema de la vivienda que se sufre en España en general y Madrid en particular. Con todo el dineral que habrás ganado en los últimos dos años, entiendo que es un problema que a ti no te afecta personalmente, ¿no?
R. Es que yo nunca dije que no me pudiera… Yo soy traductor y estudié lingüística, y hay que saber distinguir entre la gramática y la pragmática. La gramática son las reglas que rigen el lenguaje, y la pragmática es el uso y la interpretación que se hace del lenguaje. Hay el peligro en interpretar los mensajes en sentido literal, eso a veces lo provocan ciertos titulares en prensa que no tienen un contexto. En el caso de Ayuso, quien vea el vídeo se dará cuenta de que lo que yo hago es señalar los problemas de una política concreta. En ese mensaje lo que se sobrentiende es que si yo estoy ganando y no puedo, ¿cómo va a poder la gente de mi generación? La queja no es por mí, que soy muy nómada y me he mudado más de 40 veces desde los 18 años y voy a seguir haciéndolo. Mi queja era por los demás, no por mí. Pero bueno, al final se suelen malinterpretar las cosas, muchas veces por tomárselas en un sentido demasiado literal y no tener en cuenta el contexto de una persona.
"Podría haber hecho un libro de relatos con varios que tengo sobre la guerra civil, un libro para vender y entretener. Pero quise arriesgar"
P. Acabas de ganar el premio Nadal con ‘La ciudad de las luces muertas’, donde de nuevo recurres al realismo mágico. ¿Crees que este nuevo libro puede gustar a los lectores de 'La península de las casas vacías'?
R. No lo sé, ya lo veré. Espero que sí, porque tiene la misma voz narrativa que La península de las casas vacías y hay una continuidad. Escribí este libro antes de ser conocido y lo único que tengo claro de este libro es que es fiel a mí. Puede ser que la gente encuentre esa idiosincrasia narrativa o puede que no, porque también es un tema distinto y una forma distinta de tratarlo. No lo sé, y de ahí el vértigo. Cuando vaya a las librerías ya veré si hay gente o no, lo que opinan, si se vende el libro o no, si la gente lo recomienda… Pero será el tiempo el que lo diga. Tengo mucha curiosidad, curiosidad y vértigo. Pero eso es bueno, porque si no me daría un poco igual. Podría haber hecho un libro de relatos, que era lo más sencillo. Un libro de relatos con varios que tengo sobre la guerra civil, un libro de continuidad, ya está, para vender y entretener. Pero quise hacer algo, quise arriesgar. Y el riesgo conlleva no saber qué va a pasar. Pero prefiero arriesgarme a publicar por publicar.
P. Has dicho en varias ocasiones lo importante que es para ti ser fiel a ti mismo. ¿Te da miedo que el éxito pueda alterar esa fidelidad a tus principios, a tus convicciones?
R. Creo que si algo ha quedado claro en todas las polémicas en las que me he visto envuelto últimamente es que soy honesto. Yo en todo momento lo que he hecho ha sido decir y defender lo que siento para tener la conciencia tranquila. Y eso a veces te cierra unas puertas, claro, pero te abre otras. Lo que tenga que venir que venga, que sea lo que Dios quiera. Lo principal es estar tranquilo con tu conciencia. Y yo en ese sentido estoy muy tranquilo.
David Uclés (Úbeda, 1991) es el escritor (y personaje cultural) del momento. Por tres razones. La primera: lleva casi 300.000 ejemplares vendidos de La península de las casas vacías, novela sobre la guerra civil publicada por Siruela en 2024. Nadie puede hacerle sombra ahora mismo. La segunda: acaba de ganar el Nadal con La ciudad de las luces muertas, sobre la Barcelona de la posguerra y que publica Destino (cambio de casa editorial). Y tercera: ha protagonizado una reciente y agria polémica en torno a unas jornadas sobre la guerra civil organizadas por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra a partir de un vídeo en el que señalaba que no quería compartir espacio con José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros y por el lema del cartel que decía “La guerra que perdimos todos” con el que no estaba de acuerdo. La cosa fue a más cuando varios historiadores también decidieron bajarse del carro por esta frase y los organizadores optaron por cancelar el encuentro que se iba a celebrar esta semana y pasarlo a octubre. En el mundillo cultural (y de redes sociales) no se ha hablado de otra cosa.