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La corona imperial de la emperatriz Eugenia, dañada en el asalto al Louvre, volverá a su forma original sin reconstrucciones
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Una joya recuperable

La corona imperial de la emperatriz Eugenia, dañada en el asalto al Louvre, volverá a su forma original sin reconstrucciones

La joya, del siglo XIX, quedó aplastada y deformada durante el asalto a la Galería Apolo. Al conservar prácticamente todas sus piedras preciosas, ha permitido al Louvre activar un complejo proceso de conservación histórica

Foto: Estado en el que quedó la corona imperial de Eugenia de Montijo tras el robo al Louvre. (Foto: AFP)
Estado en el que quedó la corona imperial de Eugenia de Montijo tras el robo al Louvre. (Foto: AFP)

El Museo del Louvre ha confirmado que la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo podrá ser restaurada por completo tras el espectacular robo ocurrido el 19 de octubre en la Galería Apolo, un asalto que sacudió al mundo del arte y puso en jaque la más visitado del planeta. La joya imperial, dañada durante la huida de los ladrones y abandonada en el suelo, conserva casi todos sus elementos originales.

El anuncio llega más de tres meses después de un atraco ejecutado a plena luz del día, cuando un comando perfectamente coordinado logró forzar varias vitrinas y sustraer ocho joyas del siglo XIX, con un botín estimado en 88 millones de euros. La corona de Eugenia, esposa de Napoleón III y figura clave del Segundo Imperio francés, no llegó a salir del museo, pero sufrió daños severos al ser arrancada de su vitrina.

Foto: Fachada del Museo del Louvre (EFE)

La corona, encargada en 1855 por el propio emperador, es una de las piezas más emblemáticas de las joyas de la Corona francesa. Está compuesta por 1.354 diamantes y 56 esmeraldas, organizados en ocho arcos de oro cincelado en forma de águila, coronados por un globo de diamantes y una cruz. Su valor histórico y simbólico va mucho más allá de lo material, lo que explica la enorme expectación generada tras el robo.

Una joya salvada a tiempo

Según ha explicado la institución parisina en un comunicado, la joya ha conservado “su integridad casi total”, lo que permite una restauración completa sin recurrir a reconstrucciones ni réplicas. Los daños detectados corresponden principalmente a un aplastamiento y a una deformación significativa de la estructura, provocados tanto por la extracción forzada de la vitrina como por el impacto sufrido durante la huida.

placeholder Ficha de la corona imperial de la emperatriz Eugenia de Montijo. (Fuente: Museo del Louvre/El Confidencial)
Ficha de la corona imperial de la emperatriz Eugenia de Montijo. (Fuente: Museo del Louvre/El Confidencial)

Las investigaciones técnicas han confirmado que las 56 esmeraldas permanecen en su lugar y que solo faltan alrededor de diez diamantes pequeños del conjunto original, situados en la base. Nueve diamantes desprendidos pudieron recuperarse, mientras que únicamente una de las ocho águilas de oro se ha perdido de forma definitiva. El globo central de diamantes y esmeraldas, uno de los elementos más reconocibles, permanece intacto.

Tres días después del robo, la presidenta del Louvre, Laurence des Cars, ya había avanzado ante la Comisión de Cultura del Senado francés que la restauración sería “delicada, pero posible”. Aquella prudencia inicial ha dado paso ahora a una evaluación más optimista tras el recuento exhaustivo de daños y componentes conservados.

Restaurar sin necesidad de reconstruir

La restauración será confiada a un restaurador acreditado, seleccionado mediante un proceso de licitación pública conforme a la legislación francesa sobre patrimonio y museos. El Museo del Louvre ha subrayado que todas las intervenciones respetarán la autenticidad de la pieza y quedarán debidamente documentadas para garantizar la transparencia del proceso.

Dada la singularidad del objeto y su enorme carga simbólica, se ha creado además un comité de expertos que supervisará los trabajos. Este consejo estará presidido por la propia Laurence des Cars y contará con seis especialistas, además de representantes de cinco casas históricas de la alta joyería francesa: Mellerio, Chaumet, Cartier, Boucheron y Van Cleef & Arpels.

Aunque ocho joyas siguen desaparecidas, la posibilidad de devolver a la corona de Eugenia su forma original, es un alivio para el Louvre

Mientras tanto, las otras joyas robadas —entre ellas una tiara de diamantes de la emperatriz— siguen desaparecidas, aunque los cuatro presuntos autores del asalto se encuentran en prisión preventiva. El caso ha reabierto el debate sobre la protección del patrimonio nacional y la seguridad en grandes museos, pero la posibilidad de devolver a la corona de Eugenia su forma original supone un alivio para conservadores, historiadores y amantes del arte.

El Museo del Louvre ha confirmado que la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo podrá ser restaurada por completo tras el espectacular robo ocurrido el 19 de octubre en la Galería Apolo, un asalto que sacudió al mundo del arte y puso en jaque la más visitado del planeta. La joya imperial, dañada durante la huida de los ladrones y abandonada en el suelo, conserva casi todos sus elementos originales.

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