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Los Nikis cambian el punk por el country y le cantan al hombre frágil y blandengue
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40 años de 'El imperio contraataca'

Los Nikis cambian el punk por el country y le cantan al hombre frágil y blandengue

Los Ramones de Algete, reconvertidos ahora en Los Nikis de la Pradera, publican su segundo disco, 'Llorica', con varios temas que exploran la nueva masculinidad

Foto: Joaquín Rodríguez, líder de Los Nikis de la Pradera, en plena llorera. (Cedida)
Joaquín Rodríguez, líder de Los Nikis de la Pradera, en plena llorera. (Cedida)
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Es de suponer que El Fary estaría horrorizado ante la exhibición de ‘hombre blandengue’ de la que hacen gala en su nuevo disco los que un día fueran los Ramones de Algete, uno de los grupos punks más punteros del panorama musical patrio de los años 80, nada menos que Los Nikis, reconvertidos ahora en banda de country bajo el nombre de Los Nikis de la Pradera. Juzgue usted mismo: “Llorica / soy un llorica / lloro por cosas /que no son de llorar / Me hago un rasguño (lloro) / oigo a los Beatles (lloro) / pierde mi equipo / e intento no llorar / Cuando estás tú / me intento contener/ me meto en el papel/ heteropatriarcal /Pero al final /me falla el lagrimal/ no puedo detener/ el llanto torrencial”.

El tema se llama Llorica y también da título a su nuevo álbum, el segundo que sacan como Los Nikis de la Pradera y que presentarán en un concierto en Madrid el próximo día 13 en la sala Villanos, la antigua sala Caracol. “No se nos había ocurrido que la canción pudiera ser una especie de oda al hombre blandengue del Fari, pero sí, por qué no. La verdad es que nuestras letras son fundamentalmente chorradas con las que no nos posicionamos ni a un lado ni al otro”, nos cuenta Joaquín Rodríguez, líder de Los Nikis y ahora de Los Nikis de la Pradera.

En su nuevo disco también hay un tema titulado Anabolizantes, Tinder y soledad. Cuenta la historia de un tío que, tras abandonarle su mujer, encuentra consuelo en la musculación y acaba haciéndose vigoréxico. Se podría pensar que a Los Nikis de la Pradera les ha dado por analizar lo que significa la masculinidad hoy en día, pero va a ser que no. Lo suyo es pura gamberrada, letras que no tienen ninguna pretensión más allá de entretener y tratar de provocar alguna que otra risa. “Puede haber quien interprete que Llorica va del heteropatriarcado, pero la verdad es que nosotros realmente no nos posicionamos ante nada, pasamos siempre de refilón. Ya tuvimos bastante con las interpretaciones que se hicieron de El Imperio contraataca”, rememora Joaquín.

Por si no lo recuerda, le refrescamos la memoria. Justo hace ahora 40 años, en 1986, llegó al número uno de los 40 Principales (que entonces era el medidor de éxitos musicales más importante de España) un tema de Los Nikis titulado El imperio contraataca, con letra precisamente de Joaquín Rodríguez. “Era una canción simplemente chauvinista, una chorrada en la que decíamos que la moda era en rojo y amarillo porque eso rimaba con cinquillo. Pero luego todo el mundo empezó a buscarle tres pies al gato”. El resultado es que aquella loca apología de la tortilla de patatas acabó convirtiéndose en himno de la ultraderecha y sonando en algunos mítines de Vox. En 2003, cuando se publicó el libro Diario de un skin, escrito por un periodista infiltrado en grupos nazis españoles, en el capítulo sobre música neonazi se citaban dos temas de Los Nikis: Las ventajas de ser de aquí (1989), un canto a las fabes con almejas, las judías con chorizo y el vino con casera y, cómo no, El Imperio Contraataca.

-¿Te arrepientes de haber hecho esa canción?

-No, al revés. Es, con diferencia, nuestra canción que más éxito ha tenido, si me arrepintiera de ella sería un desagradecido, así que no me arrepiento. Además, las interpretaciones erróneas de ese tema se hicieron post mortem. Ya habíamos dejado de tocar cuando empezaron a poner ese tema en discotecas y la gente comenzó a levantar el brazo y demás cosas surrealistas. Pero eso nos vino bien, la verdad, porque la gente sigue hablando de nosotros 40 años después de aquella canción, la polémica en torno a la letra le ha dado una segunda vida. Y aunque se hagan interpretaciones erróneas, a mí qué más me da. Yo a estas alturas ya estoy pasado de rosca. A mí que piensen que soy megafacha o ultraizquierdista es algo que me da igual. Mi día a día sigue siendo el mismo, no me afecta en nada.

"Hay letras que es impensable que se pudieran hacer ahora. Se supone que cada vez hay más libertad, bla, bla, bla, pero no es cierto"

Sostiene Joaquín que estos son malos tiempos para el humor. “Muy, muy malos. Ahora, al hacer una letra todos tenemos cuidado, no vaya a ser que algún ofendidito se moleste por esto o por lo otro. Yo intento estar siempre muy cerca de la raya del ofendidito, me gusta que el ofendidito se ofenda. Pero hay letras que es impensable que se pudieran hacer ahora. Se supone que cada vez hay más libertad, bla, bla, bla, pero no es cierto. El humor negro, el humor ácido, está de capa caída, porque la gracia de ese tipo de humor es que fastidie un poco a la gente”.

El propio Joaquín Rodríguez admite que si hoy se pusiera a escribir algunas canciones de Los Nikis se cortaría. “Supongo que sí, porque es muy cansado tener que estar desmintiendo determinadas interpretaciones toda la vida. Pero cuando estás componiendo no lo piensas, pones una frase y ya está”.

A finales de marzo sacará una novela, y también ahí ha sentido el aguijón de lo políticamente correcto. “Es como una letra de Los Nikis, pero descomprimida en novela”, subraya. En el libro hay una escena en la que uno de los protagonistas va a un ‘chino’ a comprar unas cosas para disfrazarse.“Uff, seguro que habrá quien me eche en cara decir ‘chino’ en vez de ‘bazar chino’, en una novela también tienes que andarte con cuidado, si dices que bajas al ‘chino’ pueden llevarte a la horca”, asegura.

El caso es que Los Nikis de la Pradera huyen como de la peste de las clásicas canciones de amor y desamor. “El 80% de las canciones del mundo tratan de que mi chica me ha dejado, nosotros nos quedamos con el 20% restante. Y la verdad es que se te acaban los temas”, admite el líder de Los Nikis de la Pradera. Nadie lo diría en vista de las historias que se narran en Llorica: hay una sobre una maleta que se pierde y luego aparece, sobre un hortera de bolera orgulloso de serlo, sobre unos delitos financieros que tardan mucho en prescribir, sobre las malas pasadas que puede jugar la asistente virtual Alexia, sobre una pija abducida por el country, sobre una maligna directora de recursos humanos, sobre el protagonista de Breaking Bad, sobre el fin del mundo contado por un megáfono, sobre el cantante de Airbag siendo forzado a grabar videoclips vestido de vaquero, sobre la turra que dan los que están encantados de haberse conocido, sobre lo triste que es ser el tipo solitario del bar y sobre alguien que sospecha que su pareja es un asesino. Todo ello a ritmo de country.

placeholder Cubierta de 'Anabolizantes, Tinder y soledad'.
Cubierta de 'Anabolizantes, Tinder y soledad'.

La cuestión es: ¿cómo se llega al country desde el punk?. “A Mauro y a mí nos gusta mucho el country desde siempre. Siempre nos ha gustado Johnny Cash y teníamos un poco clavada la espinita del country. Yo me metí a dar clases de banjo y ahí fue cuando decidimos hacer Los Nikis de la Pradera”.

Se queja Joaquín de que se pida sistemáticamente a los artistas que se posicionen políticamente. “Es horroroso, especialmente cuando te crucifican por omisión. Si entre una canción y otra no dices que estás a favor de no sé qué o en contra de no sé cuántos, te caga encima el palomo, ya estás marcado, crucificado. Hay músicos y grupos que es muy respetable que se posicionen. Pero igual que a los reparadores de cables de telefónica nadie les exige que se posicionen políticamente, con un músico tendría que ser igual”.

Es de suponer que El Fary estaría horrorizado ante la exhibición de ‘hombre blandengue’ de la que hacen gala en su nuevo disco los que un día fueran los Ramones de Algete, uno de los grupos punks más punteros del panorama musical patrio de los años 80, nada menos que Los Nikis, reconvertidos ahora en banda de country bajo el nombre de Los Nikis de la Pradera. Juzgue usted mismo: “Llorica / soy un llorica / lloro por cosas /que no son de llorar / Me hago un rasguño (lloro) / oigo a los Beatles (lloro) / pierde mi equipo / e intento no llorar / Cuando estás tú / me intento contener/ me meto en el papel/ heteropatriarcal /Pero al final /me falla el lagrimal/ no puedo detener/ el llanto torrencial”.

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