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Las 16 nominaciones de 'Sinners' o por qué vivimos en una era dorada del cine de terror
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UN AUTÉNTICO FENÓMENO

Las 16 nominaciones de 'Sinners' o por qué vivimos en una era dorada del cine de terror

¿A qué se debe que la cinta de Ryan Coogler haya entrado como finalista en tantas categorías? Tal vez, a su 'no-género': una película de vampiros que saca a la luz todo lo malo de la sociedad estadounidense

Foto: Michael B. Jordan, uno de los actores del momento, en un fotograma de 'Sinners'.
Michael B. Jordan, uno de los actores del momento, en un fotograma de 'Sinners'.
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Algo pasa en Hollywood para que una película como Sinners, de Ryan Coogler, bata récord histórico de nominaciones, superando a obras maestras del cine como Eva al desnudo, Titanic, El señor de los anillos o La La Land. Es, sin duda, el tema que acapara todas las conversaciones de cara a la celebración de los Oscar el próximo 15 de marzo. En total, son 16 las categorías en los que compite, tanto profesionales como técnicas, lo que nos hace suponer que es una de las favoritas del año junto con Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, que posee 13.

Este tándem Anderson-Coogler también fue refrendado con las nominaciones a los BAFTA británicos, en los que ambas consiguieron 14 y 13 candidaturas respectivamente. La pregunta es por qué una película como Sinners logra entrar en tantas categorías, también a costa de otras grandes propuestas como Hamnet o Marty Supreme, que prometen arrasar y llevarse varios premios. Su propuesta argumental parece sencilla (un Abierto hasta el amanecer con tema racial de fondo), aunque al final sea difícil de precisar el género, volviéndose más experimental, loca y sangrienta a medida que avanzan los minutos.

Una explicación puede ser la fatiga que existe hacia los superhéroes de Marvel y todas sus secuelas. En 2025, la red se ha llenado de titulares y análisis que dan cuenta de esta falta de interés hacia la factoría Marvel por parte de los jóvenes. No podemos obviar que en EEUU son los jóvenes de 18 a 34 años quienes más van al cine. Hay informes que notan un incremento de hasta un 25% respecto al año anterior. Aquellos jóvenes que antes iban a las salas a ver las aventuras de Thor, Iron Man y compañía ahora pueden preferir el terror refinado y arty, cuando no cargado de conciencia social, en películas de Jordan Peele, Alex Garland, Robert Eggers o Ari Aster, por citar algunos.

"Los fenómenos espontáneos siempre tienen más profundidad en la carrera cinematográfica de un director que las películas de diseño"

Pau Brunet, experto en taquilla, opina que no hay que caer en la simplificación, a veces forzada por esa oposición entre "cine de calidad, autoral, festivalero y otro popular de megaeventos, blockbusters o superhéroes". En una entrada de su blog BoxOffice Alchemy, analiza cómo las películas, de la más elevada a la más palomitera, se analizan en exceso para acabar produciendo un discurso simplificado sobre lo que representan. Basta con poner "sinners" en el buscador de YouTube para darnos de bruces con un sinfín no ya de críticas, sino de sobreanálisis sobre detalles sacados de contexto. Por otro lado, Brunet corrobora la teoría de que el género de terror ha pasado de los festivales independientes y de nicho a las grandes proyecciones y premios internacionales.

Polarizar la audiencia para que nazca el "fenómeno"

A decir verdad, muchas películas aguantan en taquilla o reciben el respaldo de la crítica y los académicos más por lo que se dice de ellas que por lo que son en sí. Y, poco a poco se va creando una bola de nieve a favor o en contra, tanto en el boca-oreja como en las redes sociales. Esta también es la opinión de Manuel Ríos San Martín, director de cine, quien en conversación con este periódico pone el ejemplo de Emilia Pérez el año pasado o de Sirât este mismo año.

"El terror es la pieza clave para contar de manera alegórica la situación de una sociedad en crisis"

"Emilia Pérez parecía una película que podría pasar desapercibida en los premios respecto a sus competidoras, hasta que de repente empezó a crecer porque la gente no paraba de comentarla", admite. Evidentemente, la cancelación que sufrió Karla Sofía Gascón ayudó a que esa opinión se polarizara aún más. Una cancelación que, como analiza Brunet, llevó a la simplificación polarizada por parte de la comunidad cinéfila y de redes sociales; ella misma reconocía en una entrevista para Vanitatis: "Ni soy maligna ni soy una virgen iluminada".

A tanto no ha llegado el fenómeno Sirât, pero sí que es cierto que la cinta de Laxe es percibida por muchos como una obra maestra heredera del cine más culto, mientras que otros la ven absurda (algo que el propio director también señaló en una entrevista), incluso hiriente al estar rodada en el desierto saharaui y no posicionarse o hacer una sola mención al conflicto del Sáhara occidental con Marruecos. Un hecho por el que le han llovido un sinfín de críticas.

Volviendo al caso de Sinners, Enrique Lavigne, productor español y experto en el género de terror, ve mucho mérito en que la obra de Ryan Coogler haya aguantado tan bien en taquilla pese a todos los estrenos en la campaña de otoño e invierno, y también pese a la gran promoción que ha tenido Una batalla tras otra, su gran rival. Para él, Sinners es un "fenómeno espontáneo", lo que casa a la perfección con la definición que hacían Brunet y San Martín de ese tipo de películas-fenómeno.

placeholder El 'fenómeno' Michael B. Jordan en un fotograma de 'Sinners' (Ryan Coogler, 2025).
El 'fenómeno' Michael B. Jordan en un fotograma de 'Sinners' (Ryan Coogler, 2025).

"Los fenómenos espontáneos siempre tienen más profundidad en la carrera cinematográfica de un director que las películas de diseño", asegura, en conversación telefónica y, suponemos, contraponiéndola así a la de Paul Thomas Anderson, un director de cine independiente que por una vez en su vida decide salirse del circuito en el que está inmerso y hacer una película con la que triunfar en los Oscar. Aunque también habla de la segregación racial y el contexto actual de Estados Unidos, podemos ver en ella elementos de otros éxitos en taquilla, giros argumentales cien por cien hollywoodienses y un tono a la hora de narrar mucho más estándar y reconocible.

"El género de vampiros se considera desde hace años un género menor, pero Sinners consigue superarlo y dar con una lectura política de las más interesantes en años". Lo que distingue a un filme fenómeno de uno de diseño es que "durante la primera hora no sabes muy bien qué tipo de peli estás viendo"; como es el caso de Sinners. "Es muy original, pilló a todo el mundo por sorpresa. Es una película tan extraña y marciana que no encaja como producto prediseñado".

Lavigne, quien fuera productor de Verónica (Paco Plaza, 2017), considera que "el terror es la pieza clave para contar de manera alegórica la situación de una sociedad en crisis". En este sentido, basta con repasar la actualidad estadounidense para darse de bruces con una escalada de violencia contra los inmigrantes en ciudades como Minneapolis por parte del ICE de Donald Trump.

"Los cineastas saben que la sociedad vive un momento muy delicado. Sus películas vehiculan elementos simbólicos en el inconsciente"

"Los cineastas en este momento saben que la sociedad vive un momento muy delicado", asevera el productor. "Sus películas vehiculan elementos simbólicos que inciden en el inconsciente de la colectividad". El experto compara los dos finales, sin querer hacer espóilers. Aunque Una batalla tras otra y Sinners tratan temas similares, los dos cierres difieren mucho entre sí. El de la primera resulta satisfactorio para el espectador, está bien medido, mientras que el de la segunda, según Lavigne, apunta más alto en cuanto a riesgo: "Activa a las Panteras Negras".

El terror de Alex Garland

Otro de los grandes directores de terror de nuestra época es, sin duda, Alex Garland, a quien Lavigne menciona y venera como un "genio". Tras haber denunciado la deshumanización de la sociedad bajo la metáfora de los zombis a comienzos de los 2000 con su saga 28 días después, más tarde ahondó en las grandes fobias tecnológicas con Ex Machina y la serie Devs. Hace unos años se dio cuenta de que no hay mayor miedo que la posibilidad, cada vez menos incierta, de una guerra civil en Estados Unidos. Y por eso estrenó en 2024 Civil War.

"Los Oscar siempre guardan sus mejores disparos para el final"

¿Y ahora? Ahora habla del aislamiento de Gran Bretaña respecto al resto del mundo con su nueva secuela de zombis, estrenada el año pasado, y del que él es guionista: 28 años después (Nia DaCosta). "En esta película, Garland concluye que el mayor miedo o problema de la sociedad en estos momentos es la figura del padre, el rol masculino tradicional", asevera Lavigne. En cambio, en su continuación, estrenada nada más arrancar 2026, "resuelve que la sociedad no tiene solución y que lo único que se puede hacer es acabar con todo".

¿Y en España?

Cabre preguntarse si estas teorías sobre el género de terror las podríamos aplicar a nuestro país. Manuel Ríos San Martín cree que lo local está por encima de lo internacional, en el sentido de que a la hora de hacer una película de miedo, las plataformas y los cines prefieren historias que estén ambientadas en lo cotidiano que el público pueda acoger de manera fácil, poniendo de ejemplo REC, estrenada en el lejano 2007, o la misma Verónica (2017), de quien Lavigne fue productor.

En este sentido, este último cree que aquí "le tenemos miedo al miedo", y critica que nuestro cine no muestre a la cara los problemas de nuestra sociedad, prefiriendo la evasión. "Estamos inmersos en una confusión de no saber muy bien a dónde disparar, a quién y por qué", admite el productor. "El cine siempre es más interesante cuando hay represión que cuando hay momentos buenos o más felices. Por eso ahora en Estados Unidos hay tan buen cine, están las cosas muy agrias". El productor reivindica el terror ecológico de Jorge Grau (No profanar el sueño de los muertos, de 1974 o Ceremonia sangrienta, de 1973), Ibáñez Serrador (¿Quién puede matar a un niño?, de 1976) o Eugenio Martín (Una vela para el diablo, de 1973), quienes "desarrollan en toda su potencialidad claves eróticas, políticas y sociales que tienen que ver con la represión franquista".

Por último, Lavigne cree que Sinners es una de las favoritas de los académicos de Hollywood, pero no por ello va a resultar ganadora en número de premios. "Los Oscar siempre guardan sus mejores disparos para el final", señala. "Es una película muy especial que tiene mucha energía, crea una pequeña revolución y en cierto modo prepara para lo que está por venir en el presente".

Algo pasa en Hollywood para que una película como Sinners, de Ryan Coogler, bata récord histórico de nominaciones, superando a obras maestras del cine como Eva al desnudo, Titanic, El señor de los anillos o La La Land. Es, sin duda, el tema que acapara todas las conversaciones de cara a la celebración de los Oscar el próximo 15 de marzo. En total, son 16 las categorías en los que compite, tanto profesionales como técnicas, lo que nos hace suponer que es una de las favoritas del año junto con Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, que posee 13.

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