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Mikel Erentxun: "Es muy frustrante sentir que lo haces mejor que antes y no triunfas"
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ENTREVISTA

Mikel Erentxun: "Es muy frustrante sentir que lo haces mejor que antes y no triunfas"

El músico donostiarra presenta 'Hombre bala', el primer documental sobre su vida y carrera, en el que habla de todos los procesos vitales y las rupturas desde sus comienzos hasta hoy

Foto: Mikel Erentxun posa para El Confidencial por el estreno de su documental 'Hombre bala'. (O. C.)
Mikel Erentxun posa para El Confidencial por el estreno de su documental 'Hombre bala'. (O. C.)
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Mikel Erentxun mira a ambos lados, más por curiosidad que por nerviosismo. El donostiarra, leyenda viva de la historia de la música, admite que nunca había visto la Gran Vía de Madrid desde un edificio tan alto. Más aún en un día como hoy, de cielo encapotado, como su amada San Sebastián. En esta ocasión, ha bajado a la capital no para dar un concierto o presentar disco, sino para promocionar un documental sobre su vida. "¿Qué miedo, no?", se pregunta en los primeros compases del mismo. Al final, para un artista como él, que ha pasado por tantas rupturas, fines y comienzos, exponerse así se parece a una sesión de terapia, sobre todo por lo hermético que siempre se ha mostrado, no solo con la prensa y el público, sino también consigo mismo.

A su lado está Anuska Ariztimuño, la directora de este documental que repasa toda la historia de Erentxun, titulado Hombre bala. En él podemos ver imágenes inéditas, de cuando era un meco y jugaba en los parques, también de sus primeros pasos en la música con grupos anteriores a Duncan Dhu. Pero sobre todo, podemos conocer a Mikel a través de otros, desde su compañero Diego Vasallo y el desconocido Juanra, que después de ser despedido de la banda se convirtió en político del PNV, hasta artistas como Eva Amaral, Enrique Bunbury o Luz Casal. "Me reuní un par de veces con él antes de grabar para saber si realmente estaba dispuesto a mostrarse vulnerable en el proceso", corrobora la directora.

Por esta razón, Hombre bala es un documento necesario para entender la personalidad y la carrera del músico al margen de Duncan Dhu, ya que inevitablemente, como él mismo reconoce en cierto momento: "Lo peor que te puede pasar si lo petas al inicio de tu carrera es que la gente solo se queda con las canciones antiguas". En su caso, las musas siempre estuvieron de su lado. Prueba de ello son los discos que compuso en solitario incluso cuando todavía era una de las mitades de Duncan Dhu (como Naufragios, de 1992, en la que estaba esa famosa versión de los Smiths) o ya más adelante El corredor de la suerte, publicado en 2006. En este último figuran bombazos pop como Marcos y Nerea, que habla de manera simbólica sobre el terrorismo vasco. A veces, el tiempo es un huracán, y aquí está Erentxun para poner un poco de orden a todo lo vivido.

placeholder Mikel Erentxun con vistas a la Gran Vía de Madrid. (O. C.)
Mikel Erentxun con vistas a la Gran Vía de Madrid. (O. C.)

PREGUNTA. ¿El documental marca un punto de inflexión en tu carrera?

RESPUESTA. Es un proyecto que viene desde antes de la pandemia. No sé muy bien cómo surgió, al principio me lo tomaba más como una leyenda urbana. ¿Yo, en una película? Todo empezó a retrasarse, y al final fue todo rapidísimo. En las navidades del año pasado me comentaron que había una productora muy interesada en hacerlo, empezamos a hablar y en marzo lo grabamos. Luego, en septiembre del año pasado se estrenó en el Festival de San Sebastián... todo ha sido muy rápido. Fue una hermosa casualidad, ya que justo coincidió entre medias de una operación y los preparativos de la gira del 40 aniversario de Duncan Dhu. Yo no lo buscaba, a mí me llamaron y yo acepté. Dentro de mi bagaje, cuando mire hacia atrás y repase discos y conciertos, ahora también habré hecho una película.

P. ¿Fue fácil para ti?

R. Soy tímido y pudoroso, pero en el fondo me encanta que alguien se interese para hacer una película de tu vida, y que luego la gente vaya a verla. Rodar una película era un reto que me hizo salirme de mi oficio y meterme en otro. Pero Anuska lo hizo muy bien, sacó todo lo que tenía dentro sin que me diera cuenta. Las entrevistas las hicimos en entornos íntimos con equipo reducido y yo no era consciente de lo que estaba contando. Ella fue muy hábil porque me llevó a sitios donde yo en principio no hubiera ido nunca. Cuando estrenamos la película en San Sebastián sí que pasé mucha vergüenza verme en la pantalla grande y hablando. Para mí fue mucho más difícil que dar un concierto.

P. Duncan Dhu tiene un gran olvidado, que es Juanra. Solo estuvo presente en los inicios del grupo. Mucha gente le habrá conocido a raíz del documental. ¿Ha servido para hacer justicia a su figura?

R. No estaba previsto que apareciera, surgió de una manera fluida y natural. Evidentemente, tanto Juanra como Diego debían estar presentes porque ellos son parte de Duncan Dhu y de mi vida personal. Pero no teníamos previsto sacar el tema de Juanra, y estoy encantado con cómo quedó. Tengo lagunas y cosas sin aclarar de aquella época, fue muy feo lo que pasó. Me ayudó a afrontar lo que sucedió, cómo pasamos de ser un trío a un dúo. El tiempo se encargó de curar esa herida. Nosotros en su momento acabamos muy mal con Juanra, pero luego al cabo de unos años retomamos la relación de amigos. Nunca nos habíamos sentado a hablar de lo que pasó y las razones. Pero aquí nos pusieron una cámara delante y todo empezó a fluir, quedando grabado y aclarado. A mí es una de las cosas que más me gustan de la película, sobre todo porque no estaba previsto.

P. ¿No hubo contacto entre vosotros hasta el momento de rodar?

R. Bueno, nosotros sí que recuperamos la amistad, de hecho él se ha subido a tocar la batería conmigo recientemente. Pero nunca nos habíamos sentado a hablar de lo que sucedió, era la primera vez. Y lo hablamos con una cámara delante. La idea inicial era contar anécdotas de la banda, de cuando él formaba parte activa del grupo, pero al final acabamos hablando del tema. Y oye, Juanra habla muy bien, ¿no? El que mejor de los tres, por eso es político. Habla mejor que Diego y que yo.

P. Y con Diego... hay un momento de la película en la que sentencia de forma vehemente que no quiere saber nada de Duncan Dhu.

R. Sí, a ver, Diego es como un hermano para mí. De hecho, creo que lo mejor que tuvo Duncan Dhu es la amistad que forjamos hace ya 40 años. Y que sigue siendo una amistad fuerte, incluso más que antes. Musicalmente Diego es muy punk, siempre fue el que ha guiado o protagonizado los grandes giros bruscos de Duncan Dhu. Cuando yo le dije el año pasado de hacer algo por los 40 años ya me lo dejó claro: "no quiero saber nada de eso".

Yo le intenté convencer, pero imposible. Me dijo que él ya estaba en otras cosas y que lo hiciera yo solo. Lo volví a intentar diciéndole que él es tan Duncan Dhu como yo, pero él se negó. Total, que luego en el documental, delante de la cámara y sin yo estar delante dijo directamente que se acabó y se quitaba de esto. Pero yo conozco a Diego, ¿eh? Seguro que en el día de mañana cambia de opinión y de repente me dice de hacer un disco de reggaeton. Yo le admiro mucho, es la persona más honesta que conozco.

P. También aparecen amigos músicos, como Eva Amaral, Bunbury o Luz Casal. Has tocado con Alcalá Norte recientemente. ¿Por qué esta selección para participar en el documental, con músicos más de tu quinta que grupos de ahora?

R. Hace cuatro años que hice un repaso a mi carrera en forma de disco de dúos y el 90% de las bandas eran jóvenes, que me interesan mucho más que las de mi edad. Pero para el documental los escogimos porque podían contar cosas de mi pasado, que creo que era el objetivo. Con Alcalá Norte he tocado, me he reído mucho y tomado unos vinos, pero ellos no estaban en el pasado. Los invitados estaban ahí para contar algo cada uno, Anuska les seleccionó para hablar de cada tema. No están ahí para figurar o de relleno. A la hora de hablar de salud, por ejemplo, se contó con Luz Casal porque ella también ha tenido problemas de salud. Estoy muy orgulloso de estas amistades, pero también muy satisfecho de abrirme a las nuevas generaciones. Soy como el abuelo de todos ellos, con Ángel Stanich o Viva Suecia también. Son bandas a las que admiro muchísimo.

placeholder Erentxun: Yo soy una especie en extinción, la manera en la que concibo la música solo la comparten cuatro gatos. (O. C.)
Erentxun: Yo soy una especie en extinción, la manera en la que concibo la música solo la comparten cuatro gatos. (O. C.)

P. ¿Qué diferencias ves entre tú y esos artistas jóvenes?

R. Yo ya me siento como un hombre bala, de ahí el título del documental. Yo soy una especie en extinción, la manera en la que concibo la música solo la comparten cuatro gatos más yo. Tengo una edad en la que ya me resulta muy difícil cambiar. Llevo redes sociales y poco más, pero yo sigo grabando mis discos de manera analógica, no acepto el consumo rápido en el que se ha convertido la música. En directo creo que soy el único artista que lleva monitores en el escenario y un cable de la guitarra al amplificador. Ahora todo es inalámbrico. Antes todo era más físico. Tampoco hay nada disparado o grabado.

Todas estas bandas de ahora han crecido con otra cultura: simulaciones de amplificador, todo con in ears... Me choca que algunos grupos jóvenes no sepan qué es un monitor. Cuando empecé a grabar discos lo hacíamos en formato cassete, más que en vinilo. Luego llegó el cedé, la piratería, el streaming. Los grupos de ahora ha nacido en el mundo del streaming y graban sus discos en un portátil en su dormitorio. No necesitan estudios ni gran dinero. A mí me cuesta grabar discos de manera barata, necesito un espacio grande en el que poder tocar con toda la banda. Nos separan muchas cosas, pero nos une la música.

P. ¿Crees que tus tiempos eran mejores?

R. Para mí sí, pero no voy a caer en el error de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. A mí me gustaba más: ahorrar para comprarte un vinilo, ir a la tienda de discos, esperar con ganas llegar a casa para escucharlo... Eso me gusta mucho más que coger el teléfono y escuchar en un instante varios discos a la vez. Yo uso Spotify para sacar al perro o a correr, evidentemente es más cómodo que el walkman. Pero la música la escucho en casa con vinilo. Para descubrir bandas están muy bien estas plataformas, incluso para aprender. Como herramienta de trabajo están bien, pero a la hora de escuchar música prefiero el tocadiscos.

P. ¿Y en cuanto a géneros? ¿Qué opinión tienes de lo urbano o la electrónica?

R. En 40 años de carrera siempre se han puesto cosas de moda que a mí no me han interesado nada. Todo lo urbano me interesa entre cero y nada. Afortunadamente, hay mucha gente en el mundo y hay sitio para todos. Lo que hago yo no está en la primera línea ya. El pop, el rock de guitarras es donde yo me ubico, y todavía tiene su sitio. Hay grupos como Arde Bogotá que llenan estadios, ese tipo de bandas son con las que me identifico. Ya sé que luego llega Bad Bunny saca un disco y lo peta en el Bernabéu. Pero yo creo que hay sitios para todos.

placeholder Foto: O. C.
Foto: O. C.

P. ¿Alguna vez has tenido miedo al fracaso o a desaparecer?

R. Yo siempre he hecho música, antes de Duncan Dhu. Pero tampoco buscábamos el éxito. Yo quería ser arquitecto, nunca busqué vivir de la música. Empezamos a ganar dinero y descubrimos que con ello podíamos comprarnos una guitarra mejor. Y luego, de pronto, una casa. Se convirtió en trabajo. Y pensamos que teníamos mucha suerte porque era lo que más nos gustaba, hacer canciones y subirnos a un escenario. Yo siempre pensé que eso se iba a acabar, por eso estudié arquitectura, y eso me libró de tener miedo al fracaso. Luego, se dio la circunstancia de que nunca me he bajado del carro, llevo ya 40 años.

He tenido años buenos y años malos, pero me siento muy afortunado porque es una profesión de alto riesgo, muy poca gente se puede dedicar a vivir de esto. Y hay mucha gente en España con mucho más talento que yo que no puede sobrevivir. Somos como los futbolistas o los actores, hay muchos con muchísimo talento que nunca triunfan y solo hay unos pocos que pueden ganarse la vida. La música es algo muy intangible, parece que lo haces bien, pero luego que conectes con la gente, eso es un misterio. A mí me pasa, yo creo que ahora escribo mejores canciones que cuando tenía 19 años en Duncan Dhu. ¿Por qué? No me lo explico. Eso sí es frustrante, ser consciente de que lo haces mejor... y no triunfar. A Diego le pasa igual, creo que hace muchas mejores canciones que antes.

P. En el documental mencionas mucho a Bob Dylan, sobre todo su manía de esconderse en el escenario. ¿Sientes envidia por él?

R. Para mí Dylan es un dios.

P. ¿Crees que esa actitud contribuye a su leyenda?

R. Por supuesto. Nadie puede rivalizar con él. Me encanta cómo ha llevado su carrera, nunca ha mirado hacia atrás, nunca ha apostado por sus grandes éxitos, siempre ha mirado hacia delante sin importar lo que piensa la gente. Sale a un escenario, dice "hola", "adiós" y se va. No da entrevistas de ningún tipo. Por supuesto que siento envidia de él, yo tampoco lo haría. Y tengo que hablar en los conciertos.

"Bob Dylan es el único artista que me ha hecho llorar en un concierto"

Yo soy tímido, no hablo bien, mi forma de expresarme es con la música. Hace poco fui a ver a un artista actual y hablaba más que tocaba. Un coñazo. Cinco minutos para explicar una canción. Las canciones hablan por sí solas y tienen que despertar en ti emociones y sentimientos, si te la tienen que explicar, mal asunto. Volviendo a Dylan, sí, siento envidia hasta de Eva Amaral, cuando me cuenta que le estrechó la mano al coincidir con él en un concierto que dieron juntos.

P. ¿Es el Diego Armando Maradona de la música?

R. Exactamente (ríe). Es la única persona, el único artista, que me ha hecho llorar. Recuerdo un concierto al que fui que estaba en la fila 3 y no podía dejar de llorar. Mi mujer me miraba alucinada. Ahí entendí por primera vez a mis fans, cuando les veía llorar en mis conciertos hace años, porque ya no tengo fans. Yo no sabía por qué lo hacían, pero ahora lo entiendo, después de ese concierto de Dylan. Lo viví en mis carnes. Lo guay de la música es no llegar a saber por qué te hace sentir de esa forma. Sentir ese nudo en la garganta todo el tiempo. Creo que si hubiera visto a Elvis habría sido peor.

P. Mencionas que nunca has querido vivir en Madrid. ¿Por qué siempre te has quedado en San Sebastián?

R. Es una ciudad pequeña y yo soy una persona muy tímida e introvertida. Yo de estudiante no quería salir, ahora me arrepiento. A mis hijos les he mandado todos fuera. He sido muy pueblerino siempre, para bien o para mal, y nunca quise salir de allí. Diego por ejemplo quiso venir a Madrid, yo nunca quise irme. Es una ciudad muy cómoda, y el entorno también me hizo quedarme. Ahora es cuando más me gusta salir y conocer mundo. Viajar se ha convertido en mi mayor capricho, lo que más me gusta es viajar, por trabajo y por razones personales. Fíjate, ahora es cuando me gustaría vivir en Madrid. Lo que pasa que ahora ya tengo hijos y familia en San Sebastián, y no puedo moverme. Pero envidio de Diego que pudo hacerlo y venir a vivir a Madrid.

placeholder Foto: O. C.
Foto: O. C.

P. En tu época también los grupos tenían que venir a Madrid, de hecho a Duncan Dhu le pasó eso. Justo como ahora.

R. Claro, el éxito de Duncan Dhu en aquella época se produjo en Madrid, tocando en bares. Aquí empezó todo, de aquí salimos hacia fuera. De hecho, cuando empezamos, mucha gente pensaba que éramos de Madrid.

P. ¿Y dónde te gustaría vivir ahora?

R. Mi ciudad favorita del mundo es Londres. Si tuviera más dinero, porque Londres es la ciudad más cara que conozco... viviría allí. En Londres solo puedes estar si tienes mucho dinero, pero utópicamente me encantaría estar allí. En España solo se me ocurre San Sebastián, quizá Pamplona. Creo que ambas tienen en común que son un pueblo. Londres fíjate, es una ciudad gigante, pero desde que grabé allí el primer disco tuve un flechazo hacia ella. Es una ciudad que conozco mejor que Madrid, voy entre una y tres veces al año. Estuve hace diez días justo. Tiene algo, aunque ha ido muy a peor.

"Yo siempre pensé que Duncan Dhu se iba a acabar, por eso estudié arquitectura. Eso me libró del miedo al fracaso"

La globalización ha hecho que todo sea igual en todas partes, con los Zara y los McDonald's. Pero Londres tiene una personalidad especial. El Londres de hace 30 años era un disparate, salir de San Sebastián y aterrizar en Londres.... conciertos en todos lados, revistas, la pasión que hay por la música. Allí ocupa un lugar central en la cultura. ¿Qué pusieron en las olimpiadas? Conciertos de rock. Están muy orgullosos de su cultura musical. Claro, ellos inventaron el pop y el rock.

P. Hay una frase al final del documental en la que admites que ya no puedes vivir esperando siempre al próximo concierto para ser feliz. ¿Qué cosas has descubierto al margen de la música y lo cotidiano?

R. Viajar. Yo he tenido la suerte de hacerlo mucho por el trabajo, pero ahora he descubierto el placer de viajar. Todo fue a raíz de la pandemia, que tuvo cosas muy malas pero también buenas. Nos encerraron y cuando terminó todo el mundo sintió unas ganas brutales de expandirse. Y a mí me pasó eso, cuando tengo la más mínima oportunidad de conocer culturas nuevas, me escapo. Se ha convertido en mi gran hobby.

Mikel Erentxun mira a ambos lados, más por curiosidad que por nerviosismo. El donostiarra, leyenda viva de la historia de la música, admite que nunca había visto la Gran Vía de Madrid desde un edificio tan alto. Más aún en un día como hoy, de cielo encapotado, como su amada San Sebastián. En esta ocasión, ha bajado a la capital no para dar un concierto o presentar disco, sino para promocionar un documental sobre su vida. "¿Qué miedo, no?", se pregunta en los primeros compases del mismo. Al final, para un artista como él, que ha pasado por tantas rupturas, fines y comienzos, exponerse así se parece a una sesión de terapia, sobre todo por lo hermético que siempre se ha mostrado, no solo con la prensa y el público, sino también consigo mismo.

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