Ya saben que Juego de tronoses una bomba de racimo de fama autoconclusiva, y que va uno recogiendo pedazos de la serie en nuevas series y películas, como si se te hubieran perdido los cromos Panini de la Liga del 98 y encontraras uno en cada mudanza. Hay más actores famosos de Juego de Tronos de lo que podemos soportar, y más o menos todos, después de capitalizar esa fama fantástica en una o dos películas importantes, han ido cayendo en picado en algo peor que el olvido: el recuerdo pequeño.
Sophie Turner protagonizó el año pasado Cuestión de confianza, una película malísima (aparte de porque se lo digo yo, tiene 3,2 en Imdb), y ahora lidera la nueva serie de PrimeVideo, ambientada en la city londinense y circunscrita al robo de 4000 millones de dólares. La actriz era una más de las chicas del montón de la mítica serie de HBO, donde yo creo que se han desnudado más mujeres que en toda la historia de la Playboy. Cuando una actriz se desnuda, es difícil actuar. Muchas actrices se desnudan para no tener que actuar, de hecho.
Pero Sophie Turner consigue enEl robo algo importante: parecer actriz. La serie consta de seis episodios, y sólo el primero es una maravilla de precisión narrativa y ocultamiento emocional. Luego todo decae por exceso de explicaciones, giros previsibles en la trama e inverosimilitudes varias. Sin embargo, en conjunto, es un gran entretenimiento mientras nieva.
Escrita por un tal Sotiris Nikias, El robo aborda el asalto a un fondo de inversión por parte de unos tipos malísimos que consiguen replicar el complicado proceso por el cual el gran dinero se mueve por el mundo y arrebatar a la firma esos 4000 millones de dólares. Es un dinero, para más penita, que estaba destinado a las pensiones de ancianos ingleses.
Una virtud importante del primer capítulo de la serie (que me pareció extraordinario) guarda relación con que algo que no comprenderemos nunca acabe pareciendo muy sencillo. En películas como Margin Call o The big short, al menos en mi caso, los procesos financieros son tan complicados que prefiero que los ricos me roben antes de tener que entender qué me están robando y cómo. En esta serie, está todo más masticado y casi se entiende, y no parece que estés contemplando al profesor de Física resolviendo en el encerado una fórmula imposible.
Las series a la idea de que policías y servicios de emergencia acuden en dos minutos, cuando en realidad tardan horas y hasta semanas
La presencia policial en la serie es determinante, y viendo las rápidas reacciones de las fuerzas de seguridad londinenses y la eficacia de sus investigaciones, me acordé de la Dana, del apagón, de Adamuz. ¿No nos han acostumbrado las series de ficción a la idea de que policías y servicios de emergencia acuden a todo en dos minutos, cuando la realidad es que tardan horas, días y hasta semanas en hacer su trabajo?
En un primer instante, la serie parece replicar la brillante herramienta narrativa de la entrevista o el interrogatorio, como vimos en True Detective y, más precisamente, en Line of Duty. Se trata de hacer avanzar la trama sentando a dos personas a una mesa y asistiendo a la coreografía vertiginosa de las preguntas y las respuestas. En este contexto, aparece un colaborador policial de origen japonés (el actor: Andrew Koji) cuya timidez y genialidad recuerda a la de L en el anime Death Note (obra maestra, por cierto). También hace un trabajo estupendo Jacob Fortune-Lloyd (que no sabemos quién es) como inspector de policía.
Fotograma de 'El robo'. (PrimeVideo)
Todo esto va desdibujándose y cayendo en picado capítulo a capítulo, como decimos, por lo que la serie se beneficia de tener sólo seis episodios, así que no da tiempo a dejar de verla debido a la baja temeraria de su autoexigencia.
La música es fantástica, obra de Martin Phipps, presente con su talento en algún episodio de Black Mirrory en el fiasco de Ridley ScottNapoleón.
El robo va girando finalmente hacia la crítica social consabida, que los ricos son muy ricos y los pobres, muy tontos; que los fondos de inversión tiene demasiadas islas lejanas donde depositar su dinero con un simple clic y que, si no podemos hacer nada en la realidad, siempre podemos escribir una película o una serie que nos alivie todo este rencor.
Ya saben que Juego de tronoses una bomba de racimo de fama autoconclusiva, y que va uno recogiendo pedazos de la serie en nuevas series y películas, como si se te hubieran perdido los cromos Panini de la Liga del 98 y encontraras uno en cada mudanza. Hay más actores famosos de Juego de Tronos de lo que podemos soportar, y más o menos todos, después de capitalizar esa fama fantástica en una o dos películas importantes, han ido cayendo en picado en algo peor que el olvido: el recuerdo pequeño.