Uclés contra Uclés. Por qué su nueva novela es mejor negocio para Planeta que para él
Su anterior libro sigue arrasando en ventas, pero ya está aquí el siguiente. ¿Saturación editorial o subirse a la ola? ¿Estar hasta en la sopa afecta a la imagen? Pros y contras del gran lanzamiento del año
El escritor David Uclés tras recibir el galardón como ganador del Premio Nadal de Novela 2026 . (EFE/Marta Pérez)
En marzo de 2024, el presidente de EEUU defendió a Ucrania y atacó a Rusia en el Discurso del Estado de la Unión. Si a usted le suena raro esto, es porque el presidente estadounidense era todavía Joe Biden, es decir, ha llovido mucho desde ese día, tanto que entonces nadie sabía quién era David Uclés, que ese mes publicó La península de las casas vacías (Siruela), la Guerra Civil en clave de realismo mágico, novela de un treintañero de aspecto humilde, que (decían) pasó una década recorriendo España para documentarse, pero fue ignorado por varias editoriales.
En sus primeros meses, el libro vendió 15.000 ejemplares, bastante para un autor desconocido; poco para lo que estaba por venir. La novela escaló en tres tiempos: boca a boca, entrega promocional absoluta de su autor y recomendación de famosos como Joaquín Sabina o Iñaki Gabilondo. La península de las casas vacías arrasó con todo el año pasado, no había casa que no lo tuviera encima de la mesa, cuesta abajo y sin frenos hasta los 300.000 ejemplares vendidos.
"Uclés corre el riesgo de devorarse a sí mismo con tanto lanzamiento"
Han pasado casi dos años desde que empezó todo. Tiempo suficiente para que nadie se acuerde ya de Biden, Trump haya bombardeado varios países y Uclés parido otra novela, La ciudad de las luces muertas, ganadora del premio Nadal, su salto a la órbita Planeta (Destino). Todo a su ritmo. Ahora bien: ¿Y si dos años entre novela y novela ha sido poco tiempo? ¿Y si a Uclés le hubiera convenido desaparecer una temporada?
En efecto, debido a la singularidad comercial de La península de las casas vacías -escalada acelerada en el tiempo- se da la circunstancia de que el nuevo libro llega cuando el anterior sigue siendo el más vendido… y con la figura de Uclés en máximos de exposición mediática: el tour de las Casas Vacías empieza a recordar a la Gira Interminable de Bob Dylan, Uclés ha pisado varios charcos políticos (sobre todo a su derecha) y está siendo atacado desde varios frentes.
El tiroteo
El primero en disparar fue Nadal Suau, crítico literario de Babelia, que mostró su hartazgo a raíz del Premio Nadal: "En cuanto comprendí que está a punto de arrancar otra campaña promocional de Uclés, la segunda sin solución de continuidad, enseguida me salieron agujetas y ganas de tomarme una semana de reposo. ¡Pero si este hombre no ha tenido tiempo de descansar! Y es que la historia de amor del escritor con el mainstream no es una casualidad ni un golpe de suerte, sino el fruto de un trabajo que ha de resultar agotador, dos años llevando su libro y su propio personaje a cada rincón del país, tocando el piano, cantando a capella en cuanto la audiencia se descuida, repartiendo sonrisas a diestro y siniestro, incólumes su boina de interior, su aspecto definitivo de buena persona y sus outfits de hipster levemente rural, un dispositivo generador de feel-good-reels en redes sociales cuya aceleración... lo ha arrastrado alguna vez a las puertas de la memeificación".
Suau y Uclés mantuvieron luego un intercambio de pareceres por mensajes privados, que sorprendentemente el crítico desveló, incluido un presunto audio de Uclés admitiendo: "Esto del Nadal, estoy contento pero no te creas, yo habría preferido que fuese en otro momento pero hay cosas que se escapan de tu control". A lo que Suau apuntó: "Al parecer, decir "no, mirad, yo si no es presentándome como los demás, no quiero un premio" es algo que está prohibido".
David Uclés. (Cultura)
Nubarrones en el cuento de hadas del autor desconocido que triunfa, solapados ahora con el lanzamiento de la nueva novela, saturación interesante en clave industrial. ¿La sobreexposición puede llegar a ser contraproducente o no hay publicidad mala? ¿Gana más Planeta que Uclés en este negocio? ¿Qué hay de su imagen?
Los expertos
Preguntamos a tres profesionales de la edición sobre si este era el momento oportuno para poner otra novela de Uclés en el mercado. Antes de entrar al meollo industrial, conviene saber por qué atizan a Uclés, pues ambos asuntos están relacionados.
"Ha sido una mala estrategia para todos… menos para Planeta, que se lleva al autor de moda"
"En los ataques a Uclés hay algo de la España silenciosa de la cultura, que llevaba unos meses agazapada, cotilleando en secreto sobre el autor, esperando que alguien lanzara la primera piedra para sumarse al apedreamiento. La derecha ataca a Uclés por ser de izquierdas, por sus críticas a Ayuso y a Aznar. Pero lo hace también el sector resabiado de la izquierda. La idea de hacer realismo mágico con la Guerra Civil es lo típico que se te ocurría en COU, y luego descartabas rápidamente, pero al final lo hizo Uclés, y al lector le encantó. A la izquierda (y quizá también a la derecha) más cínicas les rechina el personaje Uclés, con su boina y su acordeón, porque es un espíritu puro, hasta naíf, que llama a la alegría de vivir, algo que los descreídos no digieren bien", cuenta un editor con décadas de experiencia en el sector.
"Dicho esto, es cierto que Uclés corre el riesgo de devorarse a sí mismo con tanto lanzamiento y exposición", añade.
En una línea parecida, habla otro relevante editor en activo que prefiere no dar su nombre:
1) "Me parece una pésima estrategia sacar ahora otro libro de Uclés, la verdad. La península de las casas vacías vendió 15.000 ejemplares solo la semana de Navidad. Si Uclés se retirara a una isla desierta en 2026, aún vendería 100.000 libros más sin mover un dedo. O más. El premio Nadal [dotado con 30.000 euros] no le aporta nada. Es un tío cuyo anticipo vale ahora mínimo medio millón de euros. Pueden darle el premio que quiera cuando quiera".
2) "Es como si Uclés no pudiera vivir sin atención mediática. Es la única razón que veo ahora mismo para sacar otro libro. Eso y que prefirió amarrar el anticipo de Planeta, porque no cobrará hasta marzo/abril de Siruela, donde a saber qué royalties tenía, la gente romantiza mucho esas editoriales, pero luego hay que ver los contratos".
3) "Uclés cae a veces en la caricatura, pero es un genio del marketing, de eso no hay duda, ha sabido tocar todas las teclas para triunfar. Pero su estrategia ahora ha sido mala, tienes que exprimir el último libro antes de sacar el siguiente. Ha sido una mala estrategia para todos… menos para Planeta, que se lleva al autor de moda".
En la industria editorial, no obstante, hay división de opiniones sobre si Uclés debería tomarse un descanso o hace bien en subirse a la ola monstruosa. Las memorias de Enrique Murillo -Personaje secundario- fueron una de las grandes comidillas literarias del año pasado. Con medio siglo de experiencia editora en Anagrama, Planeta o Santillana, y actitud heterodoxa, Murillo habla en esta entrevista sobre los aciertos y errores de David Uclés.
P. La semana que viene llega a las librerías una nueva novela de David Uclés, cuando la anterior sigue vendiendo como churros. ¿Se está haciendo la competencia a sí mismo?
"El Premio Nadal gana mucho más con David Uclés que David Uclés con el Premio Nadal"
R. Que las dos novelas de Uclés coincidan en librerías no creo que sea un problema. Digamos que un libro ayudará al otro. Con la gran visibilidad que tiene ahora -si es cierto que vendió ya 300.000 ejemplares de La península de las casas vacías, o aunque fueran 200.000, no me importa- ese libro tirará del otro. O se retroalimentarán. Si los libreros son listos -suelen serlo- pondrán las dos novelas juntas en la mesa de novedades; unos comprarán las dos; otros, la que no tengan. Salvo que Planeta, con su posición de fuerza de quien factura más de un 25% del total de libros vendidos en España, quiera copar las mesas de novedades con la nueva novela e intente apartar la antigua. Habrá que estar atentos a eso, sería malo que pasara, pero no se puede descartar. Ambos libros deberían poder coexistir, son obras del mismo autor, con cosas en común. Desde este punto de vista, veo positiva la coexistencia. Si alguno de mis libros de ficción no tuviera el contrato caducado, estaría encantado de verlo al lado de mis memorias [van por la tercera edición]".
P. ¿Cambiar de editorial vía Nadal ha sido buena idea?
R. Dice Uclés que aceptó el Premio Nadal aconsejado por sus agentes. Pero el Nadal gana mucho más con David Uclés que David Uclés con el Nadal, es muy importante que eso se sepa. Alguien que ha vendido muchísimo, al parecer unos 300.000 ejemplares, o aunque solo fueran más de 100.000, no necesita ningún premio. Aquí ha habido una mala asesoría. En mi opinión, ha sido mal aconsejado.
Porque las ventas de la nueva novela de Uclés dependen de dos cosas. 1) De las bondades que tenía su primera novela, que ojeé en una librería y no me interesó (pero es normal, a mí no me interesó tampoco Cien años de soledad; de su autor me gustó Crónica de una muerte anunciada. Y 2) de una cierta imagen de "buen salvaje" que el propio Uclés, queriéndolo o no, ha proyectado de sí mismo con su pelo, su gorra y sus declaraciones. Ha conseguido lectores como representante de una manera de ser desprendida de la contemporaneidad, de la rapidez, del aquí te pillo, aquí te mato. Por ello, la ruptura de su imagen idílica, consecuencia evidente de su salida de Siruela, la editorial que creyó en él cuando nadie lo hacía, podría afectar las ventas de sus libros. Su imagen era sagrada por alejarse de lo comercial, de la codicia, incluso de la gloria. Pero ahora, de repente, ha aceptado un premio ‘literario’ en España, y todos sabemos cómo se conceden esos galardones.
P. Si su imagen se ha resentido, y las cuentas tampoco salen, ¿qué gana él con esta historia?
"Este chico no es solo pose, es algo más. Por eso me parece que ha metido la pata por no saber decir que no a sus agentes"
R. Deduzco que no ha firmado un contrato por un libro, que probablemente se haya atado con Planeta para tres obras. Si ha vendido tantos ejemplares (y cobrado sobre dos euros y medio por ejemplar), eso son un montón de euros, ¿no? Un cuarto de millón de euros, o más, por sus Casas Vacías. Entonces, si tú sin premio ganas eso, ¿te conformas con los 30.000 del galardón? Como anticipo es ridículo. Y para vender tu siguiente novela no necesitas el premio. Ni el Nadal ni ningún otro. Tú te vas con tu nueva novela a esa misma editorial, negocias y seguro que sacas mucho más de 30,000 euros de adelanto, a no ser que la nueva novela sea un fistro, cosa que no creo. O eso, o montas una subasta entre editoriales, donde sacarías 50.000, 60.000 o 100.000 euros fácilmente, porque Uclés ya ha vendido muy por encima de esos adelantos. O, la mejor opción, te quedas en Siruela, y no necesitas tomarte un lorazepam para hablar con tu editora. Pero le sacas un buen anticipo. De hecho, el premio lo ha estropeado todo. ¿Que le dará cierta fama? ¡¡Vaya tontería!
Cualquier novela nueva de Uclés, sin premio, tiene aseguradas 25 entrevistas en la tele, en la radio, en todos los periódicos. Entonces, ¿ha ganado o ha perdido con el premio? Si solo le han dado 30.000 euros, ha perdido dinero, además de perjudicar su imagen. Salvo que estemos hablando, como he dicho, de un acuerdo por varios libros. Pero la que seguro que ha perdido es en su imagen. Por fortuna, Uclés es más auténtico de lo que parece. En coherencia con la idea que teníamos de él, ha anunciado que no irá al evento de Sevilla sobre la Guerra Civil, para no coincidir con Aznar y Espinosa de los Monteros. Ahí vuelve a estar en coherencia con el chico que ha vivido en casas abandonadas de toda España, cosa que yo también hice, aunque hace de esto unos sesenta años. Este chico no es solo pose, es algo más. Por eso me parece que ha metido la pata por no saber decir que no a sus agentes.
En marzo de 2024, el presidente de EEUU defendió a Ucrania y atacó a Rusia en el Discurso del Estado de la Unión. Si a usted le suena raro esto, es porque el presidente estadounidense era todavía Joe Biden, es decir, ha llovido mucho desde ese día, tanto que entonces nadie sabía quién era David Uclés, que ese mes publicó La península de las casas vacías (Siruela), la Guerra Civil en clave de realismo mágico, novela de un treintañero de aspecto humilde, que (decían) pasó una década recorriendo España para documentarse, pero fue ignorado por varias editoriales.