En la película 28 años después: El templo de los huesos, arrancan pronto la primera cabeza. El espectador contempla con todo lujo de detalles el desmembramiento, carótida, cartílago, vértebras. También rajan cuellos, cortan a uno la vena femoral y se desangra. Vemos el falo de un zombi, muchas veces. Vemos a una mujer gorda desnuda. Y sangre, apuñalamientos, y más sangre. Luego unos macarrillas posapocalípticos se preparan para matar a toda una familia después de torturarla psicológicamente.
Qué paz sentí al salirme del cine a la media hora de esta repugnante película. ¿Qué es la paz? Gente vestida, mansiones, modales, asesinatos con relojes. Y criados. Todo eso nos daLas siete esferas, humilde entretenimiento que les aconsejo ver si quieren salvar la civilización occidental. Nadie mata tan a favor de los buenos modales como un inglés.
La serie adapta una novela casi aleatoria (yo no la conocía) de Agatha Christie, titulada El misterio de las siete esferas. Parece, sin duda, poca cosa, otrowhodunit para competir con tus siestas, llegado encima de 1929 (año de publicación de la novela). Sin embargo, tiene un encanto imbatible, muy parecido al de esa serie también higiénica y saludable que fue Endeavour (2012-2023).
La comodidad empieza por el contexto: una mansión. Una fiesta en los años 20. La gente pareció divertirse mucho en aquel periodo, sin necesidad de contratar enanos ni nada. Sin camellos. La mansión, la fiesta, se llena de gente bien vestida, y uno, que no es mucho de costuras, se para a apreciar un abrigo, un terno, un coqueto pespunte sobre un hombro. Esto, se pongan como se pongan, ya salva lacivilización occidental. Además, tenemos, de fondo, la campiña inglesa, que entra en tu casa como si tuvieras ventanas muy grandes a paisajes carísimos. Cuando empieza la trama, notamos que estos ingleses antiguos hablan de más, y para decir "sí" dicen "creo que la respuesta a su petición es afirmativa". Ahí nos vamos anestesiando de gusto, de ver a gente quecuida las palabras, las pone en orden con mimo, las suelta en inglés y no hace falta violar a nadie ni arrancarle la cabeza.
Un entretenimiento que aconsejo ver si quieren salvar la civilización occidental. Nadie mata tan a favor de los buenos modales como un inglés
Finalmente, pero es lo más importante, tenemos a la protagonista, interpretada por Mia McKenna-Bruce. Su primer plano es fabuloso, y su cara de niña (entre Ana de Armas y una tarta de cumpleaños) nos acompaña durante toda la investigación. Hay un muerto y toca averiguar quién es el malo, entre un puñado concreto de personajes variopintos. Da igual cuántas películas con ese argumento veas; si son inglesas, nunca adivinas quién lo hizo.
McKenna-Bruce borda su papel de rica pudibunda y con prometido en apuros, aunque la conocimos en How to have sex y prepara otra película muy sutil: Everyone wants to fuck me (sin traducción al español disponible). Como ven, Mia lo mismo te hace una cosa que otra.
Helena Bonham-Carter en 'Las siete esferas'. (Netflix)
También aparecen Martin Freeman (que puedes confundir con Simon Pegg, pero es que también salía en Zombies Party), Helena Bonham-Carter y un actor a voleo de Juego de Tronos (Iain Glen). Este último protagoniza la primera secuencia de la serie, que hará las delicias del español de bien. Se desarrolla en Ronda (Málaga), y, como suele pasar desde que Tom Cruise confundió la Semana Santa de Sevilla con las Fallas de Valencia (Misión Imposible 2), es un disparate, de corte taurino, inolvidable. Aunque la música es estupenda y la fotografía resulta convincente, hay algunos momentos en los que el director decide utilizar una especie de ojo de pez que nos hace pensar en cámaras de vigilancia en una mansión de los años 20. Se trata de un pequeño estropicio en la, por lo demás, pulcra producción de esta serie. También hay unmacguffina la manera deHitchcock, con inventos cruciales por los que se pelean varias mafias y países aunque nadie entienda qué se ha inventado en concreto, pero obviamente se lo perdonamos en nuestra inmensa generosidad.
"Las criadas suelen llorar", oímos decir a la dueña de la mansión. Su joven hija se empeña en descubrir al asesino. Para realizar esta tarea lo más importante es vestirse bien. Luego habrá más muertos, pero la sangre apenas mancha un par de camisas. Conducen coches mucho más bonitos que los que guarda hoy en su garaje un futbolista de éxito. Viendo Las siete esferas, ves sobre todo nuestra decadencia.
En la película 28 años después: El templo de los huesos, arrancan pronto la primera cabeza. El espectador contempla con todo lujo de detalles el desmembramiento, carótida, cartílago, vértebras. También rajan cuellos, cortan a uno la vena femoral y se desangra. Vemos el falo de un zombi, muchas veces. Vemos a una mujer gorda desnuda. Y sangre, apuñalamientos, y más sangre. Luego unos macarrillas posapocalípticos se preparan para matar a toda una familia después de torturarla psicológicamente.