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Ana Curra vuelve a los escenarios: "Afirmar que en una dictadura se vivía mejor es algo grotesco"
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ENTREVISTA

Ana Curra vuelve a los escenarios: "Afirmar que en una dictadura se vivía mejor es algo grotesco"

La reina del punk español se ha rodeado de músicos actuales a los que su carrera ha influido mucho para revisitar los clásicos de Parálisis Permanente en una gira que arranca hoy en Madrid

Foto: Espíritu de la Movida. (Europa Press/Ricardo Rubio)
Espíritu de la Movida. (Europa Press/Ricardo Rubio)

Aquí no hay bombas , aquí no hay tiros, hay gilipollas mirándose el ombligo". Fiel a sí misma y a su legado, Ana Curra lanzaba hace apenas unos meses "Activista de la idiotez", una nueva canción en la que vuelve a demostrar por qué es la reina del punk en España. Sin embargo, el comienzo de año para la cantante está marcado por su flamante regreso a los escenarios revisitando los temas que la coronaron como diva absoluta del sonido oscuro de Parálisis Permanente, la banda de la Movida que fabricó himnos atemporales con su expareja Eduardo Benavente, tristemente fallecido en 1983.

Por esto mismo, por la atemporalidad de temas como "Autosuficiencia" o "Tengo un pasajero", acaba de lanzar La última cena de Parálisis Permanente, un álbum en el que ha reunido a sus "trece apóstoles", como ella les llama, para acompañarla en un concierto que tuvo lugar en la sala Kapital en 2012 y que ahora sale a la luz tras estar guardado en un cajón. Desde Fer y Frankie de Camellos, hasta Adrián Bremner de VVV [Trippin' You], pasando por La Élite o Biznaga, Curra ha estrechado esta gran alianza al sentirles como los herederos del sonido y la actitud que ella destilaba en su juventud.

Con ellos volverá a los escenarios en una gira que arranca esta noche en Madrid, en la sala Joy Eslava, y que pasará por distintas ciudades como Castellón, Benidorm o Canarias. Hemos hablado con ella los días previos para saber cómo está y conocer sus impresiones sobre la industria de hoy y la de ayer, cómo recuerda sus años dorados, los rituales que oficia en cada concierto y por qué sigue siendo la gran diva de los oscuretos españoles.

P. ¿Por qué has decidido grabar un disco colaborativo sobre un concierto en la sala Kapital en el año 2012?

R. Surgió de forma natural. Yo tenía el concierto grabado y guardado, creo que poseía un sonido tremendo y superactual. Lo típico, sabes que lo tienes pero lo dejas guardado en un cajón. Y con el devenir de los años, es verdad eso de que ha habido una corriente de postpunk otra vez. Muchos de estos grupos los he ido conociendo por el camino y me decían que calentaban en el local con versiones de Parálisis. Y poco a poco me doy cuenta de que, a pesar de ser un grupo de los 80, era muy respetado por esta nueva generación, aunque fuera desde otros géneros.

"Yo con Olvido tengo un vínculo que es imposible de romper. Descubrimos el mundo juntas"

A raíz de la pandemia hay una efervescencia de grupos nacionales que abrazan el postpunk, aunque no de manera unificada. Ante una crisis como en la que estábamos, todos pensamos en decisiones, en el futuro que veíamos, que se ve como efímero. Muchos grupos se profesionalizan en ese momento, y dentro de ellos hay muchos que se van personalizando en sus propios estilos. El postpunk es un cajón de sastre que aglutina muchas tendencias, pero todo nace desde el amor de la música y la actitud diferenciadora. En el no querer ser una copia de otro. Hay mucho nihilismo e ironía en las letras de estos grupos, como en nuestra época. Esta similitud me hizo pensar en un posible álbum conjunto con todos ellos. Creo que ha quedado muy guapo.

P. Es cierto que el postpunk no ha pasado de moda. ¿Echas de menos algún grupo o artista más?

R. Depresión Sonora podía haber estado, creo que hace un postpunk muy de ahora. Carolina Durante también habría podido estar, de hecho ellos tocaban una versión de "Autosuficiencia" que me enseñaron. Solo que les pilló en un mal momento, porque estaban hasta arriba de trabajo y también Diego andaba en muletas. Y al final no pudo ser. Aquí hay trece colaboraciones y podría haber habido más. Pero hay una limitación: trece son las canciones que caben en un vinilo sin que el audio pierda calidad. Trece también es mi número favorito, llama a las hordas oscuras. Mi perro se llama trece. Y me cuadraba el título de los trece apóstoles.

P. ¿Qué diferencias y semejanzas ves entre tu época y la suya?

R. La precariedad, eso lo inunda todo, ahora y antes. Y la dificultad para vivir de ello. Se necesita mucha dosis de furerza de voluntad y de pasión por la música. Eso nos aúna a todos. La música es alimento espiritual. Y diferencias hay muchas: la industria ha crecido, pero el músico sigue siendo el último eslabón, y esto lo sentimos y lo hablamos. Las herramientas son otras. Ahora puedes grabar un disco desde casa, lo cual entraña más facilidades, pero también hay más competitividad. También las redes sociales han cambiado la situación. Los algoritmos te obligan a que pagues para que no te perjudiquen si detectan que estás promocionando algo. Al final son las mismas agonías de siempre. El músico es muy precario.

P. Eres una superviviente de una generación que también estuvo marcada por los excesos. ¿Cuáles han sido tus fortalezas o refugios para cuidarte en salud y tampoco perder la cabeza?

R. En momentos de mi vida he estado muy mal. Mi vida ya es muy larga y ha habido subes y bajas, como todas. Lo que me ha salvado siempre ha sido la música y una facultad heredada de mis padres. Mi padre acaba de morir hace unos días, con 100 años. Mi madre todavía vive con 92. Esa fuerza de voluntad, determinación y capacidad de lucha la he heredado de ellos. Si no hubiera sido por mi familia y por la música, no me habría levantado.

P. Ahora existe el mantra, extendido por la derecha, de que antes vivíamos mejor. ¿Tú que crees?

R. Sí, es algo que empezaron a decir líderes como Trump y que poco a poco se ha ido extendiendo a Europa, a España y a Madrid también. Se está extendiendo esa idea que han instalado en la juventud, precisamente porque no tiene perspectiva histórica. Entonces, cuando una cosa no funciona es muy fácil convencer de que hubo cosas mejores a quien no tiene esa cultura. Afirmar que en una dictadura se vivía mejor es algo grotesco. Estamos viviendo un momento de fracaso brutal para el ser humano. No hay palabras para entenderlo, sobre todo para aquellos que tenemos perspectiva histórica. No entendemos cómo se rompe todo lo conseguido a nivel de derechos internacionales, de respeto. Se había conseguido que las clases medias y las familias gozaran del Estado del bienestar. Se habían dado unos pasos increíbles y todo eso se ha derrumbado.

"Yo siempre digo que me hice mayor el día que murió Eduardo. Fue mi primera muerte cercana"

Ahora vivimos una división de clases tremenda. Cada vez hay gente más pobre y los ricos cada vez son más ricos. Todo bajo el amparo de estas leyendas urbanas de que antes se vivía mejor. La historia tiene ciclos. Ahora vivimos una similitud con la época de Hitler: aparece un lunático y a mucha gente le hace gracia. Siempre ha habido personajes en la historia que han hecho cosas muy malas. Ha habido derrocamientos de regímenes en Latinoamérica por Estados Unidos. La diferencia con Trump es que ahora lo dice, no se corta. Y por eso estamos tan escandalizados. Ha habido un cambio en la rueda y en Europa estábamos apalancados. La gente de tu generación tenía un Estado del bienestar y no nos hemos cuidado de proteger tantas cosas de las que gozábamos. Europa está paralizada. Esto no es algo de ahora. Viene de hace unos diez años. Yo saqué una canción con We Are Not Brothers en 2018 que se titula "Europa está muerta".

P. Hay políticos que tienen la palabra "libertad" todo el día en la boca. Tú que luchaste contra la censura, poniendo el cuerpo y la imagen personal, ¿cómo lidias con lo políticamente correcto o con esos argumentos de que no hay libertad?

R. Es propaganda falsa. Esa falta de libertad es una de las cosas más horribles que hemos vivido nosotros, y es terrible que ahora vengan a hablarnos de eso personas que precisamente siempre echaron mano de esa censura. Se han apropiado de la palabra "libertad" para hacernos creer que vivimos dentro de una serie de normas impuestas. Es una falacia absoluta. Los que no la tuvimos y vimos que nuestros hermanos eran perseguidos por el franquismo, pues imagínate... El cine estaba censurado, la prensa no podía decir nada, los cantantes estábamos capados. Le dan la vuelta a la tortilla y el significado queda maltrecho, de tanto usar la palabra "libertad" de forma maldicente, ya no significa nada.

P. En tu canción "Activistas de la idiotez" te muestras muy crítica con el narcisismo de las redes sociales. ¿Crees que la denuncia política tiene algo muy narcisista hoy en día?

R. Sí, en esa primera parte de la canción ironizo con el tema de que mucha gente que está como un ratón scrolleando y tuiteando desde su propio narcisismo. Aquí no ocurre nada, pero hablan de ello como si lo supieran todo. Sucedió en la dana y con lo de Gaza. Dices "qué me estás contando", si lo terrorífico está en esos lugares y solo hablas de ello para conseguir más likes. Con la dana se vieron cosas dramáticas y patéticas por parte de los influencers. Es bastante asqueroso. Todo el mundo sabe de todo hoy en día. Las redes son como una espada de Damocles que hay sobre nuestras cabezas.

P. Una de las diferencias respecto a tu escena es que ahora hay muchas más bandas formadas por mujeres o bandas mixtas. ¿Es la industria más feminista?

R. Las mujeres han dado pasos de gigantes, sí. Ahora hay grupos muy buenos de chicas, o incluso mixtos, liderados por mujeres. Esta generación de Lucy, Cariño... son muy poderosas. Están demostrando muchas cosas, pero tampoco quieren que se las utilice en el sentido contrario. No quieren que al ser mujeres se las valore solo por eso, sino que se las trate conforme a su valía. Hay muchas diferencias con mi época. En aquellos años éramos cuatro. Fue gracias al punk, nos abrió muchas puertas a las mujeres. Ahora, está muy superado, las chicas están muy preparadas y lo están demostrando en los escenarios. Todo por su empecinamiento y capacidad de lucha.

P. Parece también que si eres mujer, tienes que tocar muy bien para ser valorada. Los hombres en cambio pueden tocar mal o ser groseros, que se les va a ver bien. ¿Es por eso que el punk os abrió tantas puertas?

R. El estilo es fácil, son tres acordes muy vertiginosos y cuando empiezas a hacer música es lo que te representa. Ahora hay muchos grupos autodidactas. El punk siempre ha manifestado eso de "hazlo tú mismo", de apropiarte de las herramientas. Hay que saber aprovecharlas y poco a poco luego ir investigando nuevas vías.

P. Alaska y tú fuisteis referentes para muchas mujeres. ¿Cómo es tu relación con Olvido ahora, después de tantos años?

R. Sí, seguimos teniendo relación. Yo con ella tengo un vínculo que es imposible de romper. Descubrimos el mundo juntas. Éramos dos adolescentes dando sus primeros pasos en la música, a la hora de salir y entrar en casa, encontrar un novio... Lo que pasa es que Olvido juega en otra liga y es fácilmente comprensible que yo no esté en ella. A nivel personal nos tenemos muchísimo cariño, ahora nos vemos mucho menos porque nuestras agendas son diferentes, pero el vínculo que tenemos es irrompible. Me parece una mujer muy clara que ha conseguido lo que ella deseaba. Ella quería ser lo que es hoy día, formar parte del mundo del espectáculo. Yo, en cambio, me he quedado en el mundo de la música.

P. Ella es más mainstream, y tú más underground.

R. Mi sitio sigue siendo el underground. Las cosas que hago están dirigidas a una minoría, aunque es inmensa. He estado hace poco en Latinoamérica, he recorrido ocho países distintos y me he quedado alucinada con la cantidad de gente que me conoce, incluso mucho más que aquí. Olvido ha dado muchos pasos, ha hecho más televisión, realities... es diferente.

P. ¿Cómo afrontas el hecho de subirte a un escenario?

R. Muy mal. Con muchos nervios. Es que soy muy perfeccionista. Y me lo he trabajado para disfrutar más y no preocuparme tanto. Yo vengo de la música clásica, que está todo controlado al milímetro. Por eso me vino tan bien el punk, para encontrar ese equilibrio. De jovencita me di cuenta de que yo tenía que hacer lo que me correspondía por edad, que era lo que estaba bullendo en Madrid. Por ello me metí en Alaska y Dinarama. Rápidamente intuí que musicalmente estaba muy por encima pero me faltaba espontaneidad. Entonces eso, de alguna manera, lo he ido compensando.

"Es terrible que ahora vengan a hablarnos de falta de libertad personas que precisamente siempre echaron mano de la censura"

Creo que es obligatorio vivir lo que te corresponde, pero sin hacer de menos lo que sabes. Ahora, generalizando, parece que el conocimiento está demodé, que no se valora, incluso está mal visto. Todos esos músicos que tienen ese afán de aprender, tirar de atrás y buscar referentes, los admiro mucho. Ahí está la clave, esos son para mi los revolucionarios. Como Bach en su momento, o Mozart... Los que hoy son eternos iban a contracorriente en su momento. Tener esa amplitud de miras te hace no encasillarte a ti misma, tener un espectro altísimo y amar la música en todas sus dimensiones. Todos tenemos el deber de representar nuestra época. Yo lo he hecho a mi manera, primero con el punk, luego con el postpunk...

P. ¿Tienes alguna manía o ritual antes o después de subir al escenario?

R. Sí, siempre brindo con ron con mis músicos. Con el público también tengo un momento especial, al salir, que es poner el Réquiem de Mozart y hago una invocación en agradecimiento a todos los que me han signficado a mí y me han enseñado, como puede ser Bowie o cualquiera de mis muertos. Abro las puertas y llamo a que el público participe, para que hagan lo mismo y piensen en todas las personas que han fallecido y les influyeron en su vida. Para mí todos los conciertos son una celebración que tienen algo de ritual.

P. Imagino que te seguirás acordando mucho de Eduardo.

R. Lo llevo conmigo siempre. En todos mis conciertos e invocaciones está presente. Lo llevo con mucho orgullo y alegría, no vivo su ausencia con pesadumbre. Tuve muchos años de duelo, sufrí más de lo necesario, pasé mucho tiempo derrumbada y me costó mucho levantarme. También era muy joven. Me rebelé contra el mundo porque me parecía muy injusto. Me anestesié. Entonces hoy afortunadamente lo vivo de otra manera, es llevar a tus muertos contigo, no encima de ti, cargando con ellos. Quién no ha perdido gente. Cualquier muerte cercana te marca.

"Vivimos una similitud con la época de Hitler: aparece un lunático y a muchos les hace gracia"

Yo siempre digo que me hice mayor el día que murió Eduardo. Fue mi primera muerte cercana. Se fue antes que mis abuelos. Para mí dejó una huella transformadora, al principio una gran herida. Es un aprendizaje de que la muerte es real, nos acompaña desde el día en que nacemos. Y no nos damos cuenta hasta que a alguien muy querido le pasa. Es de bien nacido ser agradecido, en este caso a esas personas que han estado contigo y y ya no. A mí me encanta ir a los cementerios. Son lugares de paso: encuentras a gente que ha estado gente antes que tú y te recuerdan dónde irás cuando todo acabe. Adquieres un sentido de la vida más energético, porque te hacen recordar que no estás aquí para perder el tiempo, sino para estrujarlo al máximo y subir escalones de aprendizaje.

P. ¿Es la música una forma de vivir con todas esa gente que ya no está?

Lo grandioso de la música es que no necesitas palabras. Las canciones te entran por la emocionalidad que tienen dentro, no por las palabras. La música puede conectarte con lo más demoníaco y lo más celestial, es el lenguaje de los ángeles y los demonios. La música tiene mucho poder, y yo lo ejerzo.

P. Antes has sido muy pesimista con el contexto social actual y, en general, con el ser humano. ¿El hecho de ser profesora de música de niños y jóvenes no te reconcilia con la humanidad?

R. Es que cuando hablo en general del "ser humano" me estoy refiriendo a los dirigentes. La gente de a pie tenemos mucho más sentido común y queremos simplemente atrapar momentos de felicidad. No queremos guerras ni malestar. Lo que pasa es que el poder, y el poder económico sobre todo, lo arruina todo. Genera ansias de conquista, de querer estar por delante de los demás. Creo que el ser humano debería volver al árbol y luego bajar para darse cuenta de todo lo que hemos aprendido.

Aquí no hay bombas , aquí no hay tiros, hay gilipollas mirándose el ombligo". Fiel a sí misma y a su legado, Ana Curra lanzaba hace apenas unos meses "Activista de la idiotez", una nueva canción en la que vuelve a demostrar por qué es la reina del punk en España. Sin embargo, el comienzo de año para la cantante está marcado por su flamante regreso a los escenarios revisitando los temas que la coronaron como diva absoluta del sonido oscuro de Parálisis Permanente, la banda de la Movida que fabricó himnos atemporales con su expareja Eduardo Benavente, tristemente fallecido en 1983.

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